Conceyu Abiertu pola Paz y Ecoloxistes n’Aición d’Asturies han expresado su rechazo a la intención del Gobierno asturiano de declarar de utilidad pública el proyecto de Indra para desarrollar una fábrica de blindados en Llangréu, una medida que consideran incompatible con un modelo de desarrollo económico basado en la paz, la sostenibilidad y la utilidad social.
La empresa militar semipública quiere quedarse el antiguo taller de Duro Felguera en Barros, y el Gobierno asturiano ya ha mostrado su disponibilidad a pagar la expropiación para facilitar que Indra pueda asentarse en el Nalón, una operación sin precedentes, y que llega tras el desacuerdo entre ambas empresas sobre el precio de las instalaciones.
Desde Conceyu Abiertu pola Paz critican que la industria militar se presente como una oportunidad para la reindustrialización de Asturies. «Preséntennos la industria de la guerra como impulsu tractor pa la reindustrialización. Pero nosotros queremos una industria que fabrique productos pa una vida digna, non oxetos que sólo valen pa destruyir y pa matar», señalan.
El colectivo cuestiona además los argumentos sobre la creación de empleo asociados al gasto militar. «A igualdá d’inversión en gastu militar, faciéndolo por exemplu en Sanidá supondría el doble de puestos de trabayu y faciéndolo n’enseñanza el triple. Que nun nos viendan motos», afirman.
En su comunicado, la organización insiste en una reivindicación histórica del movimiento antimilitarista: «La reconversión de les fábriques d’armes, de la industria militar en industria civil». En este sentido, se preguntan: «¿Porqué nun se busquen producciones alternatives pal bien común y solo apaecen perres pa fabricar armes que valen pa lo que valen?».
El colectivo concluye reclamando una reflexión a instituciones, partidos y sindicatos. «Tar contra la guerra ellí implica tar contra la fabricación y el comerciu d’armes equí», sostienen, al tiempo que advierten de que «les polítiques armamentístiques y militaristes xeneren un caldu de cultivu onde medra’l pensamiento autoritariu y la hidra fascista».
Por su parte, Ecoloxistes n’Aición d’Asturies también ha cargado en un comunicado con la declaración de “utilidad pública” o “proyecto estratégico” de la fábrica de blindados: «una fábrica de armas nunca será un proyecto de utilidad pública» y defiende que «en Asturias queremos producir cosas útiles y de las que nos sintamos orgullosos como sociedad».
La organización ecologista sostiene que «el rearme europeo no es una política neutra ni defensiva», sino que forma parte de «una dinámica de escalada geopolítica, de militarización del gasto público y de disputa internacional por recursos, mercados y esferas de influencia».
A su juicio, «la industria militar alimenta guerras que generan un enorme coste humano, social y ambiental» y por ello consideran que «declarar de utilidad pública una fábrica de armas resulta de una inquietante amoralidad y cinismo». Más de 240.000 personas perdieron la vida en guerras y conflictos armados en 2025, recuerdan los ecologistas.
En relación con el empleo, la organización asegura que «sectores civiles como la educación, la sanidad, el medio ambiente, las infraestructuras, la ciencia y cultura o la energía limpia crean más empleo, son más difíciles de robotizar y aportan un retorno social mayor».
Finalmente, los ecologistas alertan de las consecuencias culturales y políticas de vincular el empleo al sector armamentístico. «Apostar por las armas genera una inquietante identificación entre guerra, belicismo y puestos de empleo», afirman, antes de advertir de que «la extrema derecha ya puede frotarse las manos en una Asturias en la que la guerra, el rearme y el intervencionismo sean vistos como una oportunidad laboral». Para Ecoloxistes n´Aición el Gobierno asturiano tiene que apostar por sectores de futuro, y no por “repetir los errores” de principios de siglo, con la defensa del carbón.
Ambas organizaciones coinciden en pedir una reflexión a los partidos y sindicatos que rechazan la guerra, pero sin embargo apoyan la especialización asturiana en la industria militar. Tanto el Conceyu como Ecoloxistes reclaman una política industrial orientada a actividades civiles y consideran que el futuro económico de Asturies debe construirse sobre sectores de futuro, vinculados a la sostenibilidad, los servicios públicos y la mejora de la calidad de vida de la población, y no a industrias que deberían decrecer “en un mundo con mayor seguridad y un orden internacional basado en reglas”.



























