Autogobierno y “unidad en el sentimiento de asturianía”

Barbón defiende que a Asturias "le ha ido muy bien" con el autogobierno y sitúa la oficialidad y los servicios públicos entre los retos de futuro.

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Redacción Nortes
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Te contamos lo ocurrido centradas en la periferia.

El Gobierno de Asturias ha entregado este martes sus medallas, la máxima distinción institucional que concede cada año la comunidad autónoma, durante el acto de cierre del Día de Asturias, en el que se ha reconocido la trayectoria de personas e instituciones vinculadas al deporte, la cultura, el periodismo, la docencia, la acción social, la investigación y el compromiso cívico.

Las distinciones, que incluyen también los nombramientos de hijos predilectos y adoptivos, han marcado una celebración en la que, según ha señalado el presidente del Principado, Adrián Barbón, “no median rumbos ideológicos, pasaportes ni proclamas de fe, solo la unidad en el sentimiento de asturianía”.

En esta edición, las Medallas de Asturias han recaído en el Real Oviedo, coincidiendo con su centenario; el tenor, gestor cultural y divulgador de la canción asturiana Joaquín Pixán; el periodista Isidoro Nicieza; el docente y músico Nacho Fonseca; y la Asociación Emburria, dedicada a la inclusión de personas con discapacidad.

A ellas se han sumado los títulos de hijos predilectos concedidos al empresario y coleccionista de arte Juan Antonio Pérez Simón; al expresidente del PP de Asturias, Isidro Fernández Rozada; a la cantante de tonada Mari Luz Cristóbal Caunedo; y al sindicalista y alcalde de Grado durante veintitrés años, José Sierra.

En el apartado de hijos adoptivos han recibido sus distinciones la exalcaldesa de Gijón Paz Fernández Felgueroso; el piragüista Saúl Craviotto; la escritora y periodista Maruja Torres; la profesora de la Universidad de Oviedo Yayoi Kawamura; el director de la Fundación Vinjoy, Adolfo Rivas; y la catedrática Consuelo Martínez.

Tras la entrega de los premios, Barbón, que por tercer año no ha asistido a la misa en la Basílica de Covadonga oficiada por el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, y ha optado por acudir al culto en el santuario de Pastur, ha insistido en que el Día de Asturias no impone etiquetas y se resume en una invitación abierta a sentirse parte de la comunidad y reivindicar “el orgullo de pertenencia”.

El jefe del Ejecutivo, que ha pronunciado buena parte de su discurso en asturiano y gallego-asturiano, ha recordado el 45 aniversario del Estatuto de Autonomía y ha defendido que a Asturias “le ha ido muy bien” durante su etapa de autogobierno.

Entre los avances logrados en este periodo ha citado la protección de la costa, la conservación del patrimonio natural, el impulso turístico y el reforzamiento del Estado del Bienestar, al tiempo que ha subrayado que la identidad no es inmutable, sino que se construye cada día “con actos y decisiones”.

De cara al futuro, Barbón ha señalado como objetivos alcanzar el consenso social necesario para lograr la oficialidad del asturiano y del gallego-asturiano, seguir avanzando en igualdad entre hombres y mujeres y consolidar una comunidad en la que la calidad de los servicios públicos y los valores sociales tengan un peso central.

También ha tenido un recuerdo para la emigración y para las miles de personas que viven fuera de Asturias, a las que ha definido como “parte esencial” de la comunidad, y ha pedido que no se les prive del derecho a opinar “sobre el porvenir de su patria”.

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