¿Ciclo del 15M y Podemos o ciclo antineoliberal, feminista y por el derecho a la vivienda?

Entre 2010 y 2020 se movilizaron millones de personas de forma continuada en todo el país, en una ola de protesta comparable a la las huelgas del final del franquismo.

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Gonzalo Wilhelmi
Gonzalo Wilhelmi
Es historiador, ferroviario y sindicalista de CGT. Su último libro es "Sobrevivir a la derrota. Historia del sindicalismo en España, 1975-2004" (Akal, 2021).

En la década del 2010 se produjo la mayor movilización social en la historia reciente en España desde la oleada de protestas obreras y ciudadanas de los años 70 que forzaron el final de la dictadura franquista y la transición a la democracia.

Entre 2010 y 2020 se movilizaron millones de personas de forma continuada en todo el país, en una ola de protesta con distintos protagonistas y diferentes reivindicaciones, con una dimensión similar a al mayo del 68 francés o a las ya mencionadas huelgas del final del franquismo.

En una oleada tan grande, tan diversa, con tantas organizaciones, con distintos ámbitos (municipal, autonómico, estatal, europeo, social, institucional, sectorial…) cualquier interpretación del periodo supone una simplificación y cierto grado de abstracción, para intentar entender el proceso.

La interpretación dominante es la década del 15M o la década del 15M y Podemos

La interpretación dominante sobre las movilizaciones de la década de 2010 se basa en la idea de que el elemento principal fue “el ciclo del 15M y Podemos”. Con distintas variaciones y matices, esta es una interpretación muy extendida desde distintas posiciones de izquierdas. Quizá quien más ha desarrollado esta tesis ha sido el sociólogo Emmanuel Rodríguez, autor de “La política en el ocaso de la clase media. El ciclo 15M-Podemos” y miembro del colectivo de investigación y editorial Traficantes de Sueños, que también ha publicado diversos materiales en la misma línea.

En este texto, plantearemos una explicación alternativa a la propuesta por Emmanuel Rodríguez y Traficantes de Sueños, y argumentaremos por qué es muy relevante para los retos políticos actuales la forma de analizar las luchas de la década de 2010.

Ciertamente, tanto el 15M como Podemos fueron dos elementos importantes en la década de 2010. El movimiento 15M, nacido en las plazas de las grandes ciudades en la primavera de 2011 tuvo un gran impacto, incorporando a cientos de miles de personas a las protestas contra los recortes sociales, la corrupción y en favor de una profundización democrática, creando un nuevo ambiente social favorable a la movilización que potenció al resto de luchas como la de la vivienda, la sindical o la feminista.

Podemos inició su andadura en 2014, planteó una línea política novedosa, que daba prioridad a la confrontación con las posiciones de derechas en los medios de comunicación. Logró incorporar a decenas de miles de personas a la nueva organización en muy poco tiempo y tras superar sucesivas crisis internas accedió a varios gobiernos autonómicos y al gobierno de España como socio minoritario de la coalición PSOE – Unidas Podemos en 2019.  Podemos se desarrolló gracias al nuevo ambiente generado por el 15M, y fue capaz de llegar más allá, tanto en el ámbito territorial, creando asambleas en pueblos y pequeñas ciudades donde el 15M no había llegado y en el ámbito político, con una estrategia de largo recorrido que aspiraba a construir un nuevo bloque con fuerzas políticas y sociales de todo el país para ganar la dirección del Estado a la ultraderecha y a las políticas neoliberales compartidas por la derecha y una parte de la izquierda.

Manifestación del 15M Asturies en Avilés. Foto: Xurde Margaride, de su libro “15M Asturies”

El análisis que enmarca la década de 2010 como el ciclo 15M – Podemos aporta elementos interesantes y valiosos, entre los que destacan la hegemonía en el 15M de una generación juvenil de clase media profesional, la convivencia y pugna de propuestas de izquierdas (rechazo a los recortes sociales, profundización democrática) con otras conservadoras (meritocracia, tecnocracia…) así como la crítica a la centralización organizativa de Podemos a costa de la participación de las bases y de la implantación territorial.

Una interpretación alternativa: Ciclo antineoliberal, feminista y por el derecho a la vivienda, con protagonismo sindical.

Al elegir a estos dos protagonistas de la década, 15M y Podemos, de entre todas las organizaciones, movimientos y luchas, la idea general que se construye es la de una evolución entre un acontecimiento contradictorio pero lleno de potencialidades (el 15M), que se desvió del camino más prometedor de la continuidad indefinida de la movilización descentralizada para tomar la ruta equivocada del asalto a las instituciones del Estado (Podemos), desactivando así la protesta en la calle.

En este marco, el sindicalismo de clase desaparece, el feminismo y el movimiento de vivienda de desdibujan y las organizaciones sociales y las movilizaciones aparecen enfrentadas a los partidos políticos y a las iniciativas electorales.

En este texto defendemos que el 15M no fue el inicio ni el fin del ciclo de movilización, que Podemos no desactivó la protesta, y que los elementos centrales, con mayor continuidad en toda la década fueron otros: el rechazo a las políticas neoliberales, el feminismo y el derecho a la vivienda. Defendemos también que, dentro de la enorme pluralidad de organizaciones, colectivos y movimientos que convocaron las movilizaciones, los principales impulsores durante toda la década fueron los sindicatos de clase, tanto los más moderados (CCOO y UGT) como los más combativos (ELA, LAB, CIG, CGT y otros).

Defendemos que el 15M no fue el inicio ni el fin del ciclo de movilización, que Podemos no desactivó la protesta, y que los elementos centrales, con mayor continuidad en toda la década fueron otros: el rechazo a las políticas neoliberales, el feminismo y el derecho a la vivienda.

Por tanto, más que un ciclo del 15M o un ciclo del 15M y Podemos, hubo un ciclo de movilización antineoliberal, feminista y por el derecho a la vivienda, con un importante impulso del sindicalismo de clase.

Cronología de la década 2010-2020

De forma muy esquemática y asumiendo que es imposible recoger en un texto breve la enorme diversidad de las protestas en los distintos ámbitos, la evolución de la década puede resumirse de la siguiente manera, poniendo el foco en las principales movilizaciones y en las organizaciones y movimientos impulsores.

AñoPrincipales movilizacionesElecciones y gobiernos
2010Movilizaciones sindicales con una huelga general de ámbito estatal (29-S) organizada por CCOO, UGT, CGT, USO, ELA, LAB, CIG, CNT, Intersindical y otros 
201115MElecciones generales en noviembre, nuevo gobierno del PP.  
2012Movilizaciones sindicales con dos huelgas generales de ámbito estatal organizada por CCOO, UGT, CGT, USO, ELA, LAB, CIG, CNT, Intersindical y otros (29-M y 14-N ) (ELA y LAB con convocatorias propias). La huelga general del 14 N de 2012 fue de ámbito europeo, coordinada con Portugal, Italia, Francia, Bélgica y Grecia. Movilización importante del movimiento 15M. 
2013Movilizaciones feministas (derecho al aborto) y por el derecho a la vivienda. Huelga general en el País vasco y Navarra organizada por ELA y LAB.  Marea blanca por la sanidad pública. Marea verde por la educación pública.    
2014Movilizaciones feministas (derecho al aborto). Marchas de la dignidad, impulsadas por sindicatos de clase combativos, especialmente CGT y SAT.   
2015Movilizaciones feministas (contra la violencia machista) y por el derecho a la vivienda.Elecciones municipales y autonómicas. Victoria electoral de las candidaturas municipalistas en varias ciudades. Elecciones generales, continuidad del Gobierno del PP.  
2016Baja movilización. Elecciones generales, continuidad del Gobierno del PP.
2017Baja movilización en el conjunto del país. Auge de las movilizaciones soberanistas/independentistas en Catalunya 
2018Movilizaciones feministas (contra las agresiones sexuales) y por el sistema público de pensiones. Huelga general feminista del 8 de marzo. 
2019Movilizaciones feministas (contra las agresiones sexuales) y por el sistema público de pensiones. Movilizaciones juveniles ecologistas.   Moción de censura al gobierno del PP y gobierno del PSOE. Dos elecciones generales, victoria del PSOE.
2020Pandemia de COVID-19 y fin del ciclo de movilizaciónGobierno de coalición PSOE – Unidas Podemos.

Este recorrido esquemático por la década de 2010 muestra que -dentro de la enorme diversidad de reivindicaciones y movilizaciones- los motivos de protesta que tuvieron más continuidad en el tiempo y más amplitud territorial fueron el rechazo a las políticas neoliberales (recortes, políticas de ajuste, austeridad), el derecho a la vivienda y el feminismo. El esquema muestra también que las organizaciones y movimientos con mayor protagonismo fueron los sindicatos de clase (tanto de ámbito español como los nacionalistas vascos y gallegos), el movimiento por el derecho a la vivienda (especialmente STOP Desahucios y la Plataforma de Afectados por las Hipotecas – PAH) y el movimiento feminista.

Las principales reivindicaciones mantenidas durante una década fueron potenciadas por el movimiento 15M, que en 2011 generó un nuevo ambiente social y cultural, más favorable a la movilización, por una profundización democrática y contra los recortes sociales. El movimiento 15M impulsó especialmente al movimiento por el derecho a la vivienda, a la marea blanca por la sanidad pública y a la marea verde por la escuela pública.

Encuentro en Santiago de Compostela de las ciudades del cambio.

En las elecciones municipales de 2015, las candidaturas municipalistas recogieron parte de las propuestas del 15M como el carácter descentralizado, la importancia de la democracia participativa y la voluntad de crear nuevas organizaciones alternativas a las estructuras tradicionales de los partidos políticos. Estas candidaturas lograron muy buenos resultados, accediendo al gobierno municipal en coalición en Gran Canaria, Córdoba, Toledo, Valencia, Alicante, Palma, Valladolid, Pamplona, Oviedo, Huesca, y a las alcaldías de Cádiz, Madrid, Zaragoza, Barcelona y A Coruña

Por su parte, Podemos se centró en aprovechar la coyuntura de crisis del bipartidismo PP-PSOE, definido como régimen del 78, para disputar las elecciones autonómicas y estatales y acceder a los gobiernos y de esta manera revertir las políticas neoliberales y los recortes sociales, democratizar el aparato de Estado e impulsar las reivindicaciones del movimiento feminista, del movimiento de vivienda y las del sindicalismo de clase.  

Los resultados concretos de una década de movilizaciones

Como era esperable, la mayor ola de movilización desde la transición, que se mantuvo desde 2010 a 2020, con solo dos años de baja movilización (2016 y 2017), dio lugar a mejoras concretas y sustanciales, si bien no todas fueron inmediatas ni se lograron todas las reivindicaciones al completo.

Una parte de los resultados conseguidos con la movilización fueron inmediatos, entre los que destacamos los siguientes a modo de ejemplo, sin pretensión de exhaustividad:

En el ámbito municipal/local

  • La retirada de más de mil despidos en la limpieza viaria de Madrid, tras una huelga indefinida que se mantuvo durante 13 días en 2013.
  • La retirada del proyecto urbanístico en el barrio burgalés de Gamonal en 2014 tras numerosas manifestaciones, sabotajes y enfrentamientos con la policía.  

En el ámbito autonómico/nacional

  • La paralización de la privatización de los hospitales de la Comunidad Madrid en 2014
  • La ley de condiciones mínimas de contratas del sector público en Navarra en 2014
  • La ley contra la pobreza energética y los desahucios en Catalunya en 2015

En el ámbito estatal/español

  • La retirada del proyecto de ley de recortes del derecho al aborto en 2014
  • La revisión del caso de la violación grupal de La Manada en 2016
  • Subidas del salario mínimo del 22% en 2019

Otra parte de los resultados concretos se dieron en diferido, una vez terminado el ciclo de movilización a raíz de la pandemia de COVID 19 en 2020. En los años siguientes, con los gobiernos del PSOE y del PSOE – Unidas Podemos, se lograron varias reivindicaciones gracias fundamentalmente a la presión acumulada durante años por las movilizaciones mantenidas en el tiempo durante la década de 2010:

  • Eliminación del recorte de pensiones, recuperando la subida en función de la inflación en 2021
  • Derogación del artículo 315.3 que perseguía el derecho de huelga
  • Reforma laboral de 2021
  • Ley Rider para mejorar derechos de trabajadores de plataformas y transparencia en los algoritmos que regulan el trabajo (2021)
  •  Ley de libertad sexual de 2022 (“solo sí es sí”)
  • Ley de las personas trans y personas LGTBI (2023)

El análisis de los resultados parece indicar que en la década 2010 no existió un enfrentamiento frontal entre las movilizaciones sociales y los partidos de izquierda que negociaron leyes con el PSOE desde fuera del Gobierno o se incorporaron al Gobierno de coalición PSOE – Unidas Podemos, sino una relación de continuidad, no exenta de tensión y de presiones, en la que las organizaciones sociales definen con autonomía sus tablas reivindicativas y exigen a los partidos de izquierda que cumplan con ellas.

En los ámbitos en los que se han combinado una organización social fuerte y autónoma, una movilización mantenida en el tiempo (no necesariamente ininterrumpida), y ministros/as de formaciones a la izquierda del PSOE en ministerios con competencias, los resultados han sido notables.

En el ámbito laboral, los sindicatos de clase organizaron huelgas generales y grandes movilizaciones, lo cual fue decisivo para que, desde el Ministerio de Trabajo, Yolanda Díaz impulsara avances sustanciales como la Ley Rider o la reforma laboral de 2021. La reforma laboral ha sido muy criticada por el sindicalismo de clase más combativo (porque no derogaba en su totalidad las medidas regresivas de las reformas laborales del PSOE y del PP) reclamando más mejoras, como es su obligación, pero los avances que supone la reforma de Díaz son importantes.

En el ámbito feminista, la movilización sostenida desde 2014 hasta 2020 fue decisiva para que el Ministerio de Igualdad liderado por Irene Montero pudiera sacar adelante leyes que son una referencia mundial como la Ley de Libertad Sexual en 2022 y la Ley Trans y LGTBI en 2023. 

8M en Xixón. Foto: David Aguilar Sánchez

En el ámbito de la vivienda, que fue una de las reivindicaciones centrales de la década de 2010, no se produjeron resultados concretos al mismo nivel que en el ámbito feminista o el laboral, si bien se lograron avances parciales como la moratoria de desahucios hipotecarios de 2012-2013 o el cambio de la Ley de Arrendamientos Urbanos de 2019. A pesar de que el movimiento por el derecho a la vivienda tuvo una dimensión similar al sindicalismo de clase o al movimiento feminista, los resultados fueron mucho menores, lo cual requiere un análisis más en profundidad de lo que podemos ofrecer en este momento.

¿Por qué es relevante analizar la década como el ciclo 15M Podemos o como el ciclo antineoliberal, feminista y por el derecho a la vivienda?

Pensar la década del 2010 como el ciclo de luchas antineoliberal, feminista y por el derecho a la vivienda, con un protagonismo destacado del sindicalismo de clase, tanto el moderado como el combativo, nos invita a aventurar algunas conclusiones que quizá resulten de utilidad para el presente, en el que se asoma en el horizonte la vuelta del neoliberalismo y los recortes (justificadas en esta ocasión por el rearme para ir a la guerra contra Rusia), la venganza contra las mujeres por los avances del feminismo y el auge del racismo y el fascismo.

  • La importancia del debate sobre estrategia política para las organizaciones y movimientos sociales, que en varios momentos y ámbitos brilló por su ausencia en la década de 2010. Nos referimos a la estrategia no como una lista de reivindicaciones, sino como un plan para conseguir esas reivindicaciones, un plan que incluya las alianzas y la forma de superar los obstáculos y las resistencias de la derecha y la ultraderecha.  En este ámbito hay iniciativas recientes muy positivas en distintos formatos como revistas, podcast o jornadas de debate de distintas organizaciones.
  • La importancia de intervenir en todos los ámbitos (social, sindical, institucional, mediático, municipal, autonómico, estatal … etc. ) no necesariamente desde una única organización, pero sí con una visión compartida.
  • La importancia de fortalecer las organizaciones territorializadas para resistir en las fases de reflujo y para intervenir mejor en los momentos de estallido. En los últimos años hay también señales esperanzadoras con el desarrollo de nuevas organizaciones, tanto de carácter juvenil como de carácter general (algunas no tan nuevas):  los sindicatos de inquilinos/as (con una federación de ámbito estatal), el Movimiento Socialista en la izquierda marxista, Liza y Embat en el ámbito libertario, Adelante Andalucía, la Confluencia de Luchas (de momento circunscrita a Madrid, en la que participan CGT, CNT, Sindicato de Inquilinas, Sindicato de Manteros y Ecologistas en Acción),  o la Taula Sindical del sindicalismo combativo en Catalunya.
  • Las iniciativas electorales de izquierda tienen su dinámica propia y las organizaciones sociales tienen la suya. No ha resultado productivo ponerlas a competir, y sí ha resultado productivo buscar la cooperación respetando la autonomía de todas las partes: por una parte las organizaciones y movimientos que impulsan las luchas, y por otra parte los partidos de izquierda, tanto los que forman parte del Gobierno como los que presionan y pactan desde fuera. 
  • La importancia de la clase trabajadora y del sindicalismo de clase. Las personas trabajadoras y las centrales sindicales fueron dos de los protagonistas centrales en la década de 2010, y todo parece indicar que lo serán en las próximas décadas, gracias también al esfuerzo que están haciendo varios sindicatos por llegar a los sectores más precarios y por renovar las formas de organización y de lucha. 
  • La importancia de construir una alianza entre la clase trabajadora y la clase media profesional, una alianza que ya se hace de forma parcial y contradictoria en los grandes sindicatos de clase, donde conviven y cooperan sectores asalariados precarios y estables de clase trabajadora y sectores asalariados de clase media profesional.  

La caracterización de la década 2010-2020 como ciclo 15M – Podemos transmite la idea de esperar a un nuevo estallido social, con la esperanza de que en esta nueva ocasión no se desvirtúe hacia las instituciones del Estado y pueda desplegar toda su potencia movilizadora.

El análisis que aquí defendemos, la comprensión del ciclo de movilización como antineoliberal, feminista y por el derecho a la vivienda con protagonismo del sindicalismo de clase, nos remite a la continuidad de las reivindicaciones pendientes en estos ámbitos, y a la importancia de fortalecer las organizaciones y movimientos que siguen impulsando estas luchas.

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