“El trabajo doméstico genera billones de dólares al año que no se pagan”

La histórica feminista Leopoldina Fortunati repasó su trayectoria militante e intelectual en una conversación en el festival Pan y Roses.

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Bernardo Álvarez
Bernardo Álvarez
Graduado en psicología y ahora periodista entre Asturias y Madrid. Ha publicado artículos en ABC, Atlántica XXII, FronteraD y El Ciervo.

Leopoldina Fortunati (Venecia, 1949), histórica feminista italiana, socióloga y docente, fue la estrella de la tarde del sábado en el festival Pan y Roses. En un diálogo con Begoña Collado, de Asturies Feminista 8M, la italiana repasó su trayectoria militante y su trabajo teórico en libros como “El arcano de la reproducción”, su obra más conocida, publicada originalmente en 1981, editada en todo el mundo. Verso publica ahora “Más allá del arcano de la reproducción”, una versión renovada y actualizada de este clásico.

El libro fue el producto de sus reflexiones a partir de su experiencia militante, y en su momento le costó su trabajo en la universidad, cuando era una investigadora precaria. Fortunati, profesora jubilada de la Universidad de Údine, no deslinda su obra intelectual de su activismo, nacido en el movimiento pacifista y estudiantil a principios de los años 60. “Mi madre era feminista, y eso me dio mucha seguridad en sí misma. Mi primera huelga fue con 13 años, cuando me manifesté contra las pruebas atómicas de los franceses en Polinesia”.

“Mi primera huelga fue con 13 años, cuando me manifesté contra las pruebas atómicas de los franceses en Polinesia”

Militante de la llamada autonomía obrera de los años 70, la italiana recordó la ruptura de las militantes feministas de Potere Operario (Poder Obrero), la organización del filósofo Toni Negri en la que ella era un activa militante, “porque no estaba atendiendo a las demandas de las mujeres”. Las feministas que como ella participaban en el movimiento autónomo, pretendían extender esa noción de autoorganización y empoderamiento que se había producido en las fábricas a las luchas feministas.

Frente a una izquierda obrera que se desentendía de los problemas de las mujeres, y un feminismo italiano que mayoritariamente no atendía a los conflictos de clase, Fortunati y otras ex militantes de Potere Operario como Mariarosa Dalla Costa, fundarían en 1971 Lotta Feminista, un movimiento que pretendía unir cuestión de género y de clase, y que pronto comenzaría reflexionar sobre la importancia para el funcionamiento de la sociedad del trabajo invisible y no remunerado de las mujeres dentro de los hogares: “El trabajo doméstico produce valor, pero no está reconocido en forma de capital”.

Encuentro con Leopoldina Fortunati en Pan y Roses. Foto: Alejandro Nafría.

En aquellos años era necesario convencer al Partido Comunista y los sindicatos, que tenían mucha fuerza, que el trabajo de las mujeres tenía un valor “Sabían que la mujer estaba oprimida, pero no eran conscientes de que también estaba explotada. Por eso quisimos lanzar una campaña en defensa del salario por la labor doméstica”.

Lotta Feminista estaría en el origen de la campaña internacional por el salario para las amas de casa, una iniciativa que pretendía visibilizar qué pasaría si se tuviera que pagar por todas las tareas que hacen gratuitamente las mujeres dentro de los hogares, y que defendía una remuneración por parte de los estados al trabajo doméstico.

“A día de hoy, con el trabajo doméstico, seguimos mal, aunque se haya avanzado un poco en el reparto de las tareas con los hombres”, resumió la feminista. “Una investigación reciente ha calculado que el trabajo doméstico genera cada año entre 12 y 13 billones de dólares que no se pagan. Es una riqueza que producimos las mujeres, pero del que no nos apropiamos”.

El descenso de la natalidad se ha convertido según la autora en una forma silenciosa o invisible de rechazo de las mujeres a esta imposición del trabajo reproductivo no remunerado.

El movimiento por la dignificación y remuneración volverá a reunirse próximamente en Bruselas. Fortunati, que a sus 77 años sigue activa en la lucha intelectual y feminista, animó a las nuevas generaciones a participar, y reivindicó la importancia de las mujeres para frenar la ola reaccionaria.

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