No todos los días se recibe en Xixón la visita de una estrella del cine europeo. Este viernes sucedió. María de Medeiros, Premio Especial 60 Aniversario del Festival Internacional de Cine de Xixón, presentaba su nueva película como directora.
Medeiros ha afirmado este viernes que la estética de la obra del cineasta manchego Pedro Almodóvar ha sido una de las fuentes de inspiración de su película “Aos Nossos Filhos”, basada en la obra de teatro que interpretó como actriz durante varios años en Portugal y Brasil.
La película, rodada en Río de Janeiro, comienza de una manera “muy almodovariana”, con escenas luminosas, y se va oscureciendo a medida que avanza el metraje en paralelo con los cambios políticos de Brasil, ha explicado De Medeiros en un encuentro con la prensa celebrado con Alejandro Castaño, director del festival gijonés.
Pensamos mucho en la estética de Almodóvar y vimos que encajaba en la forma en la que queríamos contar una historia que tiene su semejanza con la película “Sonata de Otoño” de Ingmar Bergman, ha afirmado la cineasta tras la proyección de “Aos Nossos Filhos” en un pase especial para crítica y prensa.
El largometraje pone al descubierto las diferencias entre mujeres de varias generaciones con valores trastocados por una realidad política de cambio en el escenario de un Río de Janeiro alejado de los tópicos de turismo, pobreza y violencia.

De Medeiros (Lisboa 1965) ha dicho haberse sorprendido porque los jóvenes sean “más conservadores” que las generaciones que les precedieron y sentirse afectada por la victoria electoral de Bolsonaro, en 2018, durante el rodaje.
“Quise rodar la vida de la clase media, aunque Rio tiene una geografía vertical que te obliga a filmar siempre en picado o contrapicado”
Ha relatado que tras la jornada electoral llegó al set de rodaje y encontró a todo el equipo llorando, lo que significó un punto de inflexión en la película, que se fue volviendo más oscura, “como el país”.
La directora, con una dilatada carrera como actriz, ha explicado que quiso mostrar una imagen de Río de Janeiro que habitualmente no se ve en las películas, por lo que en la suya no hay escenas de playas, ni de violencia entre narcos, unos tópicos, que considera no son la esencia de Brasil.

“Quise rodar la vida de la clase media, aunque Rio tiene una geografía vertical que te obliga a filmar siempre en picado o contrapicado, y esa verticalidad remite indefectiblemente a la diferencia entre los pobres que viven en las favelas y los ricos de los rascacielos”, ha indicado.
Después de haber actuado durante años en la obra de teatro homónima, De Medeiros comprendió que el tema, las distintas formas de entender la maternidad y la homosexualidad, merecía una película aunque fuera necesaria adaptarla al lenguaje cinematográfico.
En el encuentro, ha admitido que se siente más cómoda como actriz que como cineasta y que disfruta “muchísimo” cuando se pone al servicio de la creatividad de los directores



























