En la tarde del jueves, escasas horas antes de que el Naranco comenzara a arder, un pequeño grupo de expertos y activistas de diferentes movimientos sociales debatían en el salón de actos del palacete de La Lila sobre el futuro de Oviedo en un lejano 2050. Toda una metáfora de una crisis climática que pilla a los movimientos sociales mucho menos en forma de lo que deberían estar para los retos más que urgentes que la sociedad tiene delante de sus narices. “Aunque se tomaran las medidas que no se están tomando, hay algo seguro: vamos a sufrir las consecuencias del cambio climático” apuntó desde el público Manuel Maurín, profesor de geografía de la Universidad de Oviedo, participante en diferentes movimientos por el derecho a la ciudad.
Kaila San Fabián, Ícaro Obeso y Beatriz González hablaron pues sobre cambio climático, urbanismo de género, vivienda pública, eficiencia energética o movilidad sostenible, en un acto organizado por la finca agroecológica El Viescu, ubicada precisamente en la ladera del monte ovetense, y Ecoloxistes n´Aición d´Asturies. La mesa fue conducido por Nacho del Páramo, arquitecto y todavía concejal de Somos Oviedo/Uviéu, ya en posición de salida, y que regresa a su activismo en los movimientos sociales.

La necesidad de poner fin al urbanismo difuso de viviendas unifamiliares y apostar por un anillo verde y rural en torno a la ciudad, que sea también productor de alimentos, la apuesta por un transporte público eficiente y de calidad que sirva de alternativa al vehículo privado, o la necesidad de una fuerte intervención pública para controlar el precio de la vivienda, fueron algunas de las ideas aportadas por los expertos a un público en el que estaban activistas de movimientos cívicos como Salvemos La Vega, Hay Alternativas a la Ronda Norte o la Plataforma en Defensa de La Sanidad Pública.
Quedó sin responder la pregunta más difícil. ¿Cómo impulsar esta ambiciosa agenda de reformas ecosociales con la sólida mayoría de derechas que se dibuja de cara a mayo de 2023 en la capital asturiana? Da la sensación de que el activismo ovetense sigue sin reponerse de la derrota del efímero tripartito de las izquierdas carbayonas. ¿Qué hacer? La eterna pregunta. La más complicada de responder. El geógrafo Ícaro Obeso apuntó a la necesidad de buscar grandes consensos transversales para blindar las políticas urbanísticas y territoriales, mientras la geóloga Beatriz González, de Ecoloxistes n´Aición, señaló el cambio de mentalidad que permite que la Ronda Norte haya pasado de ser un proyecto anhelado a impopular entre una mayoría de vecinos y vecinas del noroeste de Oviedo. Un rayo de optimismo para una tarde de fuego y calor.



























