Tener dificultades para pagar la vivienda y los suministros básicos, no poder calentar el hogar, conectarse a internet, hacer frente a gastos imprevistos, reponer objetos rotos o poder gastar algo de dinero en ocio y salir a comer o cenar fuera de casa, son indicadores de pobreza. 254.000 asturianos, y sobre todo asturianas, la sufren o se acercan mucho a ella. Una cifra que habla de una creciente desigualdad en la sociedad asturiana, apenas corregida por los descensos de los dos últimos años. Y es que Asturies ha pasado de estar varios puntos por debajo de la media nacional en la tasa de pobreza, a prácticamente igualarla, tan sólo un punto menos, e incluso liderarla en el norte de España con un 25% de hogares afectados.
Estas son algunas de las principales conclusiones del estudio “El estado de la pobreza en España y Asturias”, elaborado por la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN) y que ha sido presentado este lunes en el parlamento asturiano.
El crecimiento económico, revela el informe, no está repercutiendo de igual manera en el descenso de la pobreza. Baja un punto con respecto a 2022, pero se encuentra todavía muy lejos de los niveles anteriores a la pandemia. Tomando como referencia el año 2015, que es el designado para la evaluación de la Agenda 2030, la población en riesgo de pobreza y exclusión social en Asturies aumentó un 12,4 % (2,8 puntos porcentuales), lo que supone un incremento de más de 21.000 personas.
La situación de los mayores mejora, la de las familias con hijos no
El segmento en el que más baja el riesgo de pobreza es entre las personas de 65 años o más: 2,3 puntos porcentuales, hasta alcanzar una tasa del 14,4 %.
En el extremo opuesto, los hogares con hijos. Según la Red, la tasa de los hogares con menores (34,7 %) sigue siendo más elevada que allí donde no los hay (19,2 %). Casi el el doble. Un riesgo todavía mayor en los hogares con sólo la madre a cargo de los hijos.
Tras unos años en los que se redujeron las diferencias entre ambos tipos de hogares, fundamentalmente por la reducción de la proporción de hogares con menores en riesgo de pobreza, en 2019 comenzó un nuevo periodo de fuerte incremento de la tasa de este último grupo que, unido a la mejora progresiva de los hogares sin menores, ha provocado que en 2022 la distancia entre ambos tipos de hogar en AROPE (Alto Riesgo de Pobreza y Exclusión Social) (15,5 puntos) sea la más elevada de la serie histórica.
El estudio alerta de la situación que viven los menores de 18 años en la comunidad, franja de edad en la que la tasa de pobreza y exclusión social se ha duplicado entre 2016 y 2022, así como de sus dificultades para emanciparse. La tasa AROPE en este segmento poblacional alcanza el 40,1%, incrementándose 5,7 puntos respecto a 2021, el valor más elevado de la seria histórica.
“El empleo y las oportunidades educativas ya no son suficientes para salir de la exclusión”, ha dicho en la presentación la presidenta de EAPN en Asturies, Elena Rúa, quien ha señalado que, en estos momentos, tener estudios medios o superiores “tampoco es un factor que garantice” un trabajo “digno” y “estable”.
El documento también pone el foco en la brecha de género que existe en el Principado, puesto que la tasa AROPE en mujeres mantiene en el 28,1%, mientras que el porcentaje de hombres que están en situación de pobreza y/o exclusión se ha reducido hasta el 22,2%.
“La brecha de género no solo se mantiene, sino que se amplía. Es casi el doble que la del 2015”, ha advertido Mariluz Rivero, integrante de EAPN.
El informe destaca también el papel del Estado en la reducción de la pobreza. En Asturies la población en pobreza severa crecería hasta el 39,9 % si no hubiera transferencias de ningún tipo y hasta el 14,6 % si solo se transfirieran las pensiones de jubilación y supervivencia.



























