Reunión de los trabajadores de Moreda Riviere Trefilerías con el portavoz municipal de IU en Xixón, Javier Suárez Llana.
La empresa, de la que dependen 246 puestos de trabajo directos, 80 de subcontratas y 400 de manera indirecta en la región, pertenecía hasta hace algo más de un mes y desde 1990 al grupo Celsa hasta que el Juzgado de lo Mercantil número 2 de Barcelona falló en favor de los fondos acreedores de la compañía, que tomaron así el control accionarial de la casa matriz de la gijonesa.
Suárez Llana, que se ha reunido este lunes con la sección sindical de CCOO de la empresa, ha anunciado que trasladará al próximo pleno municipal de noviembre una proposición para que el Ayuntamiento apoye a la plantilla.
Además, pedirá al Principado que interceda ante el Gobierno Central para que condicione su visto bueno a la operación de cambio de manos de Celsa a que los “planes de los nuevos propietarios” no impliquen pérdida de puestos de trabajo y bajada de la carga de actividad.
El grupo en el que se engloba planta gijonesa, que se creó en 1879 e inició su producción de alambre en 1881, tiene en España instalaciones en Asturies, Bizkaia, Catalunya, Cantabria, Galicia y Castilla-La Mancha.
Según el secretario de la sección sindical de CCOO en la empresa, Rubén Álvarez, la compañía es “estratégica” dentro del grupo al dedicarse a la fabricación de productos terminados y ha resaltado que se trata de un negocio viable, que “genera beneficios” y exporta a la Unión Europea el 70% de su producción, fundamentalmente a Francia.
Además, ha mostrado la inquietud de la plantilla por no disponer de un plan industrial y ha recordado lo que ha sucedido en otras ocasiones con firmas como Tenneco a la vez que ha incidido, como ejemplo de su viabilidad y pujanza, en que la compañía está alquilando naves fuera de su propio entorno porque en su zona no tiene capacidad de crecimiento.



























