“La bicicleta une, empodera y abre los ojos a una realidad que pasa demasiado deprisa por delante de nuestras retinas”. Carlos Rodríguez (Xixón, 1967) lleva toda la vida circulando sobre dos ruedas. La bicicleta es una pasión que le viene de muy joven, de mucho antes de que pusiera en marcha el proyecto 30 Días en Bici y decidiera cambiar su rumbo profesional para convertirse a tiempo completo en promotor del ciclismo urbano y la movilidad sostenible. Ahora este publicista se estrena en la literatura con “Bicicleta o Barbarie”, un libro de relatos con la bici como hilo conductor, y para el que busca financiación en Verkami.
¿De qué va “Bicicleta o Barbarie”?
“Bicicleta o Barbarie” es una recopilación de relatos en los que la bici es un vehículo para las historias y para sus personajes. Se entremezclan diferentes estilos. Hay reflexiones meta literarias, relatos de viajes por territorios reales e imaginarios, fantasía a raudales. Son 38 relatos que nacen del amor a la bici como vehículo y como herramienta de transformación social. Y por eso hay mucha ironía y mucha mala leche en sus páginas. Y un anhelo de cambio urbano

¿Es la bici un objeto literario?
Mucho. El tótem de la cultura dominante ha sido el coche y ha condenado a la bici a ser un juguete infantil mayormente. Pero la bicicleta tiene un potencial para vivir “epidérmicamente” la ciudad y facilitar la interrelación social que es muy fácil de trasladar al papel. Como cosa, es bella, poética, humilde, minimalista, silenciosa, subversiva, revolucionaria. Me encanta describir esa particular relación de un personaje con su bicicleta, su máquina.
“Me encanta describir esa particular relación de un personaje con su bicicleta, su máquina”
El otro día alguien escribía en El País que mucha gente siente una especie de odio hacia la bicicleta
Vivimos un momento de gran polarización social. Los conductores tienden a percibir al resto de usuarios de la vía como rivales. Y así surgen todas esas generalizaciones, esas opiniones negativas sobre las personas usuarias de la bicicleta que no están basadas en hechos, sino en visiones sesgadas de la realidad. Y la cara más amarga es la violencia vial nuestra de cada día.

Avanzamos en Asturias en ver la bici como algo que no sólo sirve para hacer deporte los fines de semana
Nos movemos pendularmente. Y demasiado lento para la encrucijada social, climática y energética a la que nos enfrentamos.
¿Qué necesita una ciudad para que la gente se anime a usar la bicicleta?
Cambiar la relación de fuerzas injusta entre las usuarias de la ciudad. No podemos entregar el 75% de la ciudad al coche y configurar la calle para moverse a toda velocidad. El espacio urbano es política. La velocidad es política. Y la velocidad injusta es violencia.
Mucha gente dice que no puede usar la bici a diario porque siente que va a llegar sudado al trabajo. ¿Algún consejo?
Sudar mucho, pasar frío, calor, mojarse, deshidratarse, … Sólo son justificaciones baratas para no hacer. Para no sudar con ir un poco más despacio y vestirse adecuadamente es suficiente. El sudor no ves indigno ni sucio.
¿Una ciudad en la que sentirse cómodo circulando sobre dos ruedas?
Yo creo que casi cualquiera para mi. He pedaleado por 100 ciudades y en todas he disfrutado. No escogería otra forma de conocer, de vivir una ciudad.
Si tuviera que decir alguna española, Valencia, Sevilla, Vitoria-Gasteiz, Zamora. Y Gijón, claro. Me dejo muchas en el tintero.



























