“No necesito decir todo el día patriarcado”

Entrevista a la guionista Alicia Luna, galardonada con el Premio Comadres de la 61ª Edición del FICX.

Recomendados

Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y adjunto a la dirección de Nortes. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y migijon.

Alicia Luna habla de un modo pausado y firme. Cada palabra ha sido meditada y en cada una de ellas hay un instante para el silencio, un silencio que dice tanto o más que las palabras que dice. Alicia Luna es guionista de cine, directora de documentales y docente española. Ha recibido varios premios por sus trabajos, entre ellos el Premio del Público en la Seminci de Valladolid por Pídele cuentas al rey (1999), el Goya al mejor guion y premio al mejor guion europeo por Te doy mis ojos dirigida por Iciar Bollaín en 2004 como coguionista, el Premio de la crítica en el Festival de Málaga por La vida empieza hoy dirigida por Laura Mañá o el Premio Alma del Sindicato de Guionistas al Mejor Largometraje de Comedia por La boda de Rosa, dirigida por Iciar Bollaín.

También ha sido coguionista de los documentales Chicas nuevas 24 horas y El proxeneta. Paso corto, mala leche dirigidos por Mabel Lozano. Es socia fundadora de la Fundación Lydia Cacho creada en 2008 para ayudar a personas amenazadas por luchar contra violaciones de derechos humanos

¿Qué significa para ti escribir en femenino?

Escribir con mirada de mujer es algo que llevo dentro de mi ser. Es algo que se aprende, según vas creciendo. Tienes una mirada muy observadora hacia todo lo que te rodea y no siempre recibes de las otras lo que tu crees que vas a recibir. A partir de ese momento, tu mirada se va formando y cuando eres adulta, puedes empezar a dilucidar muy bien por qué eres como eres. Es aquello de “porque el mundo me ha hecho así”. Hay mujeres que niegan su mirada de mujer hacia lo que hacen y esto me divierte y hay otras mujeres que la ven demasiado, que son demasiado contestatarias, y eso también me divierte y luego hay otras mujeres, entre las que me encuentro, que no cambiamos el mundo a empujones. A mi me gusta el avance silencioso. No necesito decir todo el día patriarcado pero por supuesto, voy a luchar por mi hueco y para que las personas que yo creo que necesitan un hueco, puedan tenerlo y voy a luchar para que esos espacios conseguidos por la lucha de otras mujeres en el pasado y en el actual no sea arrebatado.

¿Con qué película o con qué directora, crees que ese silencio se ha hecho más estruendoso?

Hay muchas. A mi me marca Pilar Miró. De jovencita vi una de sus películas, adolescente, y eso me avocó a buscar un determinado cine. Gracias a ella descubrí el cine de Agnes Vardá que me rechifla y en mis viajes, que no he parado hasta que llegué a vivir a Asturias. Cuando vivo en Polonia descubro a Agnieska Holland. Son unos pilares en mi vida cinematográfica muy potentes que abrieron una brecha importante en la historia del cine

Hemos citado a cuatro mujeres con un carácter muy fuerte. Te has contagiado de ese carácter para escribir sobre mujeres

Si alguna lo ha marcado ha sido Pilar Miró y después descubrí como era ella. Tenía un carácter duro, áspero, y luego, en mis inicios profesionales, la conocí y no era tan difícil. Fui jefa de prensa en mis inicios profesionales y no me pareció tan dificil. Mi jefe decía entonces que me resultaba simpática porque yo era igual de áspera. Me pareció una gran tipa. No sé. Nosotros nos criamos y nosotras nos juntamos. Icíar Bollaín y yo nos conocimos en la promoción de Tierra y libertad y lo que nos mueve y nos conmueve es parecido y nos empuja a luchar por ello. No somos dos personas que, cuadno algo nos conmueve y nos conmociona, lo hablamos tomando café y nos vamos. Si algo nos parece injusto, pensamos que algo habrá que hacer y eso nos unió entonces para empezar a trabajar juntas. Comenzamos con un corto documental sobre los malos tratos, Amores que matan, y luego ya siguió hacia adelante.

Alicia Luna, guionista, galardonada con el premio Comadres de la 61ª edición del FICX. Foto: David Aguilar Sánchez

Habéis sido, por utilizar una comparación eminentemente masculina, fusileras que abrían camino entre las líneas enemigas. La película de Sam Fuller Uno Rojo Batallón de choque me sirve de metáfora. Fusileras para conquistar espacios que habían sido acaparados por los hombres.

No me considero tanto fusilera, que me encanta la comparación, como rastreadora, por eso que te digo del avance silencioso. No me siento tan fuerte. Me parece que las comadres de Gijón sí son fusileras. Abren el camino y dejan hecha la barricada, la trinchera y el muro de contención. Supongo que Icíar también. Yo, en cambio, voy indicando por dónde deben ir. A mi no me gusta que la gente discuta mucho. Los dramaturgos suelen decir que hay que aprender a escuchar. Es necesario un tiempo de escucha que dicen los actores y creo que la sociedad ahora mismo no se está escuchando. La innovación, los cambios tecnológicos, provocan terror y eso nos hace discutir. A ver, tomemos nuestro tiempo, escuchemos al otro, realmente nos da tanto miedo lo que el otro quiere conseguir. Hay que perder el miedo al otro.

¿Funciona para el documental con la misma eficacia que para el documental o, en el primer caso, subordinas tu mirada ante la mirada de los otros?

Es una muy buena pregunta, porque es muy difícil. No se debería subordinar nuestra mirada a la de los otros. Es muy difícil responder. No me gustaría pensar que estoy subordinando la mirada de los otros a la mía, pero dónde está la medida. Tu mirada es tu mirada. Hay que darles voz a todos. Y hay que aprender a no juzgar. Es algo que yo aprendí con diferentes personas. Es importante no juzgar en el cine documental o en la ficción.

Es una tentación muy difícil.

No es una tentación, es una manera de ser. Cuando tu vas marcando sentencias y juzgando en la vida, no t e das cuenta y juzgas cuando creas. Pero si tienes capacidad de escucha y observación, no sé donde está línea que distingue tu opinión de las demás.

Alicia Luna, guionista, galardonada con el premio Comadres de la 61ª edición del FICX. Foto: David Aguilar Sánchez

Hay demasiado ruido, es más difícil escuchar o ver a la gente porque hay demasiado ruido ambiental.

Todo el mundo quiere hablar y a gritos. Eso no permite escuchar ni siquiera a los que queremos escuchar. Me siento muy atormentada con esto, en los bares, en los informativos, en los debates televisivos, en el Congreso. Por favor un poquito más de cultura a la clase política igual no nos venía mal.

En el feminismo crees que hay demasiado ruido en las discusiones políticas. Demasiados protagonismos que eclipsan proyectos colectivos construidos en los últimos 20 años y que ahora confrontan.

Pues si hay protagonismos es porque hay quien quiere ser protagonista y otras personas que les dejan. Pero indudablemente estamos en un proceso de apertura del feminismo. Se está abriendo y es necesario escuchar. Estoy encantada de escuchar a las cineastas jóvenes, perder el miedo ante mí sobre los diferentes temas. Y también quiero que me escuchen

Se ha dado una brecha intergeneracional del feminismo desde los 80 hasta hoy, del que tratataba de romper techos de cristal y hoy discute la identidad de mujer y que se concreta en la frase de Simone de Beauvoir. La mujer no nace sino se hace. Te quedabas atras, no comprendías, no compartías

Estoy en la fase de no comprender. Veo con perplejidad a todas. Tengo amigas en todos estos lugares. Voy a esperar que pasa. Tengo mi opinión pero no me gusta ni gritar, ni manipular ni dejar que nadie protagonice el espacio en el que yo quiero estar. Lo que sucede con el feminismo que se está abriendo, hay que esperar a ver. Tenemos que tener un poco más de confianza en las otras.

¿Interpelas a las mujeres de tu generación?

Sí y a las nuevas generaciones, a las más jóvenes. Hay que bajar la voz y hablar. No perder el territorio conquistado y tener cuidado con lo que se quiere permitir y tolerar y sobre todo no pelearse. Debatir no es pelear.

Hay una buena película en este asunto. Pienso que no se ha rodado en el cine femenino qué es ser mujer en el siglo XXI desarmándose entre mujeres de distintas generaciones.

Alicia Luna, guionista, galardonada con el premio Comadres de la 61ª edición del FICX, junto a director adjunto de NORTES, Víctor Guillot. Foto: David Aguilar Sánchez

Las más jóvenes están abriendo la compuerta para que entren otros feminismos. Yo soy mentora de guionistas y a veces me siento mentorizada, pido que me expliquen y hay gente que entra haciendo mucho ruido y es muy molesto. Es un debate feminista que es demasiado extenso para una entrevista.

Echo en falta, no sé si a través de la ficción o el documental, como cinéfilo atento a los debates políticos, me siento huérfano de ese diálogo intergeneracional que destape los naipes sobre la mesa entre mujeres de los últimos cuarenta años que han vivido diferentes maneras de ser mujer

Sí.

Actualidad

spot_img