Bloques de diez alturas y pisos en el gasómetro: los expertos alertan de los planes de Ginkgo para la Fábrica de Gas de Oviedo

Felipe Díaz Miranda, Marcos Balbín e Ignacio del Páramo coinciden en la necesidad de proteger la última factoría de su estilo que se conserva en España.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

De las diecisiete fábricas de gas construidas en España durante el siglo XIX la ovetense es la única que sigue en pie. Sólo por ese motivo la factoría carbayona debería conservarse como “emblema de la modernidad industrial”, en palabras de Felipe Díaz de Miranda. El arquitecto y urbanista, defensor del patrimonio industrial ovetense, relató la historia de una fábrica que además de electricidad llegó a producir también yeso y asfalto: “fue clave en la expansión y urbanización de Oviedo”.

El pasado, presente y futuro de la Fábrica de Gas fue el tema del acto organizado este jueves por el movimiento ciudadano en defensa del histórico edificio, amenazado por los nuevos planes de Ginkgo para un conjunto que el año pasado compró a la eléctrica EDP.

Ignacio del Páramo. Foto: Alisa Guerrero

El proyecto del fondo de inversión suizo, con firma del prestigioso Patxi Mangado, sustituiría al anterior plan de César Portela, ya cuestionado por el movimiento Fábrica de Gas e Ideas, partidario de preservar la totalidad de la fábrica y muy especialmente de evitar la construcción de viviendas en la nave de la Popular Ovetense.

El edil socialista Juan Álvarez y el sociólogo Jacobo Blanco entre los asistentes al acto. Foto: Alisa Guerrero

De ser aprobado por Ayuntamiento y Principado supondría la destrucción de buena parte del conjunto al destinar más de 20.000 metros cuadrados a vivienda. “Lo que se está planteando ahora hace bueno el Plan Portela”, señaló el arquitecto y urbanista Marcos Balbín, que considera que el Ayuntamiento pretende dar una edificabilidad a Ginkgo que resulta incompatible con la preservación del conjunto. “Una cierta cantidad de vivienda puede ser razonable, pero estamos hablando de llenar el gasómetro de pisos y de levantar bloques de viviendas de hasta diez plantas” explicó el arquitecto en un acto que contó con una importante presencia de vecinos y vecinas de la zona, presidentes de comunidades afectadas, artistas, integrantes de asociaciones como Oviedo Redondo o Ecoloxistes n´Aición, así como representantes de PSOE, IU, Podemos y Vox.

Ignacio del Páramo, arquitecto y ex concejal de Urbanismo durante el tripartito, expuso los elementos patrimoniales que se destruirían en caso de salir adelante los planes de Ginkgo. En su intervención realizó un alegato sobre la necesidad de reactivar el movimiento ciudadano: “la opinión pública es fundamental para que esto se impida”.

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