Las guerras adrianas (XI): La casa de Langreo ha caído

Recomendados

Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y adjunto a la dirección de Nortes. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y migijon.

Mientras el Secretario General de los socialistas asturianos, Adrián Barbón, brindaba ante trescientos afiliados en la cena de navidad organizada por la Agrupación Socialista de Gijón, a 30 km de distancia la ejecutiva socialista de Langreo se derrumbaba como una fortaleza condenada, desde tiempo atrás, a la ruina. La noticia de su caída saltaba de corrillo en corrillo antes de que sirvieran los platos como llevada sobre el lomo de un saltamontes: la casa de Langreo ha caído.

La casa de Langreo ha caído este pasado viernes, después de que su Secretario General dimitiese derrotado por una votación en asamblea que reprobaba los malos resultados obtenidos en las últimas elecciones locales. La noticia se ha extendido como un eclipse de sombra que empañaba los teléfonos móviles de los cuadros socialistas durante la cena celebrada en Gijón, aunque el estropicio era más que previsible desde el 28 de mayo. A partir de ahora, se prevé la constitución de otra nueva gestora que se suma a la de Mieres, Lena y Cangas de Narcea.

Hubo un tiempo en que el socialismo, por esas tierras, parecía haber amanecido con la primera mañana del mundo y hoy, entre las ruinas políticas y ante la falta de organización, parece que se haya convertido en una anécdota borroneada por el paso mineral del tiempo. Mieres, Langreo y Lena. El partido se descompone si uno lanza la mirada hacia los valles del Sur, aunque nada parecía agriar la copa de Adrián Barbón, mientras brindaba y posaba junto a Campelo y cía, sosteniendo la sonrisa en lo que restaba de la velada.

María Fernández, Adriana Lastra y Roberto García Morís.

Mas interesante que los que ocupaban las mesa, era la destacada ausencia de otros tantos. No estuvo Gimena Llamedo, consejera de Presidencia, ni tampoco Rita Camblor, su sucesora en la nueva Secretaria de Organización. Afiliada al partido en Langreo, Camblor ha sido testigo de la última llama de su agrupación antes de que la ejecutiva dimitiera en bloque. Tampoco estuvo, por no olvidarnos de nadie, Lady Macbeth, ex-vicesecretaria del PSOE y ex-portavoz del Grupo Parlamentario Socialista en la Corte de los Leones, quien insiste en recordar en cada entrevista que concede que Pedro Sánchez le ofreció un ministerio y que no lo quiso, tal como le sucedió hace un mes a Alberto Núñez Feijóo durante su investidura en el Congreso. Qué cosas.

En la narrativa del poder, siempre hay un punto de paranoia y crueldad, llevada a sus efectos más patológicos por aquellos que lo detentan. El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos, le dice Rick a Elsa, ocultos en un apartamento, mientras las tropas alemanas ocupan las calles de París. Cuando el desastre aparentemente imposible se vislumbra en la lejanía como un destino fatal, hay quien lo afronta buscando alternativas para contenerlo (el amor, en Casablanca, con Humphrey Bogart e Ingrid Bergman) y hay quien finge que nada malo va a suceder si cierras los ojos (La caída, con Bruno Ganz). La bunquerización de Barbón en la Presidencia y sus alianzas con Alfredo Canteli, Carlos Paniceres o Carmen Moriyón, forman parte de esta segunda opción. Yo, Presidente, soy el partido y no temo el colapso. Pero la huida hacia adelante de Adrián Barbón ante los problemas orgánicos que padece la FSA y un futuro tan incierto como el suelo sobre el que pisamos, es precisamente lo que le aleja de las agrupaciones y sus bases que han encontrado en sus líderes locales el dique de contención que resista la ola que se los pueda llevar por delante. La militancia socialista de Oviedo, de Langreo o de Gijón no percibe que el Presidente asturiano gobierne para ellos, también en términos locales. Piensen en el soterramiento de Langreo o la implantación de una fábrica altamente contaminante sobre los terrenos ganados al mar en el puerto de El Musel. Los afiliados del PSOE asturiano comienzan a asimilar que sobre sus mejillas puede correr alguna lágrima de resignación si el partido no es capaz de ofrecer un proyecto durante los próximos tres años. La política en la FSA se ha convertido desde los últimos congresos regional y locales en una silenciosa relación de pesos y contrapesos en el seno del Parlamento y en los Comités Regionales. Incapaz de ampliar el mapa político de la FSA, más allá de sus intereses personales, Barbón comienza a nublar la vista cegado por su propia paranoia. Mientras las agrupaciones locales actúan en consonancia con la agenda de Ferraz, en la calle Santa Teresa las suyas parecen estar cerradas. No será extraño, pues, que los territorios comiencen a actuar en consecuencia para evitar que la ausencia de estrategia de Barbón los desestabilice aún más. Mientras tanto, en los valles mineros del Sur, pasarán muchas lunas hasta que vuelva a crecer la hierba. Recuerden: la casa de Langreo ha caído.

Actualidad

spot_img