Estrategias Asturies 2030

Los objetivos de la Agenda 2030 se quedarán cojos de no ir acompañados de una política educativa frente a negacionistas y conspiranoicos.

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Ángela Otero
Ángela Otero
Es profesora universitaria y militante ecologista.

Recuerdo estar en Uviéu en abril de este año en la concentración por los incendios después de que viésemos arder los montes asturianos. El ambiente era el esperable, lo que creo que nadie esperaba es que un grupo de personas rompiese la concentración clamando contra la Agenda 2030 – y los molinos –, culpable de todos los males. Flash forward unos meses. La semana pasada me llega una de esas imágenes cutres compartidas mil veces saltando de grupo en grupo de whatsapp. En la parte superior, el texto “Este es el distintivo de tu enemigo”, bajo este, el logo de la Agenda 2030. Entre medias, las proclamas contra esta se colaron en las protestas en Ferraz, plagaron cuentas de X, antes Twitter, y dieron vida a conspiraciones varias.

Estamos a unos días de cerrar 2023, año que deja guerras, temperaturas extremas, elecciones, cumbres “históricas” y la necesaria trama anual que confirma la existencia de extraterrestres. En Asturies ya podemos cruzar un túnel al futuro, batimos récords de turismo y estos días andamos presupuestos pa arriba y pa abajo. Estamos a medio paso de 2024 y a seis zancadas de esa fecha mágica en boca de todos, ya sea para protestarla, para atraer fondos o, el que debería ser su rol, trazar hojas de ruta hacia un futuro mejor para todas las personas. 2030 está ya a la vuelta de la esquina, ¿y qué pasa en Asturies con esas hojas de ruta?

En 2018 el Gobierno de España aprueba el Plan de Acción para la Implementación de la Agenda 2030, un documento programático que analiza la situación del país y busca impulsar políticas para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. En el punto 5 de este documento se recogen los compromisos de las comunidades autónomas hacia su implementación. ¿Asturies? No aparece, no contribuye. Tampoco en el Informe de Progreso publicado en 2019. Es en 2020, cuando se publica la Estrategia de Desarrollo Sostenible 2020-2030 estatal y el Informe de Progreso de ese año, que por fin vemos cómo asoma la patita, aportando una serie de planes y estrategias que se habían implementado o estaban en desarrollo para cada uno de los ocho retos incluidos en la Estrategia, indicando, además, que se estaba en proceso de elaboración su propia Estrategia asturiana para la Agenda 2030.

Podríamos detenernos a fondo en cada una de los puntos que proporciona Asturies a estos documentos, pero de momento vale con resumirlo en: algunos se hicieron, otros no, unos mejor, otros regulinchi. Lo normal. Eso sí, confieso que por mero interés personal y profesional, en mi búsqueda me centro más en los ODS y Retos relacionados con la crisis climática y ambiental, una tarea pendiente para el Principado. En este aspecto, sí me permitiréis una brevísima mención a la Estrategia de Transición Energética Justa de 2021 y la de Economía Circular, llegada con retraso en 2023 (y que bebe de los Planes de Residuos de 2017, 2014, 2011, 2001…), con su foco en la biomasa, la valorización de residuos y el CSR – vaya que llevamos 20 años con bastantes ganas de quemar y pocas de desarrollar otras rutas. ¿Y la Estrategia Agenda 2030 asturiana? Pues si entras en la web de Agenda 2030 de Asturies y pulsas en “¿Cómo los alcanzaremos? (los ODS)”, enlaza a las Directrices Generales de la Estrategia estatal. Y ya estaría. No hay más información sobre su desarrollo.

Campaña ultra contra la Agenda 2030.

En esta línea seguimos en los siguientes Informes de Progreso, pero me voy a desviar hacia otro de los documentos estatales nacido de la Estrategia de la Agenda 2030 e incluido en su política aceleradora 2, «Un país que respete los límites del Planeta»: el Plan de Acción para la Educación Ambiental para la Sostenibilidad 2021-2025 (PAEAS), que ante la emergencia climática y ambiental, tiene como objetivo final “impulsar un cambio cultural que permita responder adecuadamente a los retos socioambientales contemporáneos”. El Plan se divide en una serie de ejes de trabajo a ser desarrollados desde el Ministerio de Transición Ecológica, el de Educación, la Fundación Biodiversidad, comunidades autónomas y otras administraciones. Al año siguiente de su publicación se presenta el Documento de seguimiento para el año 2022, que recoge las acciones desarrolladas o puestas en marcha por las CC.AA. ese año. Asturies contribuye con tres acciones en proceso:

  1. Incorporación de propuestas de información, sensibilización y educación ambiental en la propuesta de Ley de calidad ambiental
  2. Incorporación de propuestas de información, sensibilización y educación ambiental en la propuesta de Estrategia para la economía circular
  3. Programa de educación ambiental de Asturias (RENA)

Llega 2023 y se publica el documento de contribuciones de las CC.AA. al nuevo programa de trabajo anual. Asturies manda tres acciones. Sí, las mismas tres que el año anterior. Bien, por hacer un resumen: La Ley de Calidad Ambiental (fuertemente criticada por ecologistas y por partidos políticos) menciona la palabra “educación” seis veces, básicamente para repetir que se impulsarán programas formativos en distintos niveles educativos y a empleados públicos. La Estrategia de Economía Circular incluye la palabra tres veces, solo una de ellas para decir que se diseñará un programa de campañas y acciones para la sensibilización en materia de economía circular.

Campaña de Vox contra la Agenda 2030

De lo que parece que no se habla es de la Estrategia de Educación Ambiental que el Principado había encargado preparar en 2013 y cuya publicación reclamaban ya en 2021 grupos ecologistas, docentes y la Asociación Asturiana de Educación Ambiental (Aenat) después de su caída en el olvido. A medio paso de 2024 y seis zancadas de 2030, seguimos sin ver dicha estrategia ni parece un compromiso existente, dada la ausencia a su mención en el PAEAS.

Habría que señalar, con la constitución del gobierno asturiano, la creación de la nueva Dirección General de Agenda 2030, dependiente de la Consejería de Ordenación de Territorio. Cabe preguntarse qué papel podrá tomar esta DG estando a cargo del socio minoritario del gobierno y dada la falta de interés hacia la educación ambiental y el medio ambiente que se ha mostrado en legislaturas previas – y que no parece cambiar, si vemos las últimas derivas de la FSA. Teniendo en cuenta, además, que la Agenda 2030 debería ser la brújula que guiase toda política y no, en ningún caso, una nota a pie de página. No obstante, y por acabar en una posible nota positiva, el timón de esta DG lo coge Juan Ponte, antiguo concejal de IU en Mieres, quién no tardó en mostrar en interés cuando le lancé la pelota a través del mini hilo de Twitter del que nace toda este rollo que he escrito. Puede que quede un ápice de luz entre sombras de insostenibilidad.

Mientras tanto, las Estrategias Agenda 2030 y de Educación Ambiental no están. ¿Se las espera? Dé comienzo la «década del cambio» y bienvenido 2024.

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