Cala Vento confirma una expectativa con su último disco “Casa Linda” (2023) después de haber publicado en 2019 “Balanceo”. La suya es una trayectoria pensada con tranquilidad. Por algo su punk rock no deja de ser bastante más reflexivo, en la línea de bandas como Biznaga o el indie de La Paloma, sin dejar de ser una formación que representa perfectamente a los milenial de su propia generación. Las voces de Joan Delgado y Aleix Turón se ha deslizado, no obstante, hacia veredas musicales que impiden encasillarlos en un único género. Muy al contrario, en su último trabajo nos podemos encontrar cortes muy rockeros como en Teletecho, junto a Amaral, con otros inclinados hacia el synth pop como Conmigo que abren puertas a nuevos horizontes. Este sábado, Cala Vento presenta “Casa Linda” en la Sala Acapulco. Sobre su disco y el horizonte de la banda catalana hemos hablado con uno de sus integrantes, Aleix Turón.
¿Qué lugar ocupa Casa Linda en vuestra trayectoria musical?
Es el disco que ha servido de culminación al trabajo que comenzamos en 2014. Siempre que nos hemos imaginado lo que era tener una banda profesional era lo que estamos haciendo ahora. Tocar en salas con aforos mínimos de 200 personas, con un buen sonido, buena visibilidad, con un público que se puede llevar una gran experiencia y ser una banda que viaja por el mundo. En breve anunciaremos una gira latina, a partir de abril. Estamos recogiendo los frutos de un trabajo de todos estos años en este proyecto.

¿Es una consolidación del sonido que comenzó en “Balanceo” o es un cambio de coordenadas?
No, que va. Es el disco que siempre nos hubiera gustado hacer y no pudimos ni supimos componer antes porque no teníamos ni los recursos, ni la habilidad para poder grabarlo. Lo hemos cocido a fuego lento, con la experiencia de tres discos, grabado con seis productores. Casa Linda es un disco en el que Joan y yo hemos liderado bastante la producción artística, decidiendo con qué productor grabábamos cada canción, en qué estudio lo hacíamos, donde queríamos llevar cada canción y donde queríamos llevar el disco y el mensaje que encierra.
¿Es Equilibrio, el segundo corte, la canción más millenial del disco?
¿Tu crees?
Yo tengo 44 años, creo que ya no puedo responder a esa pregunta.
No sé, nunca me habían preguntado por esto. Se supone que somos milenial, por haber nacido en el 91 Joan y yo en el 92. Pero no te se decir qué es ser milenial porque no he leído bastante.
Me refiero a ese sentido de insatisfacción de quien alumbra por primera vez una conciencia ciudadana, cuales son sus derechos y padece también la frustración de lo que implica no poder ejercerlos plenamente.
En ese sentido sí. Nuestra música ha estado muy pegada a eso, luchando, con nuestro entorno de amigos nos hemos encontrado con esto poco antes de la pandemia y no deja de ser una de las preocupaciones principales. La música sirve también para esto.
¿Cómo observáis la generación anterior desde un punto de vista musical? En vuestras canciones es fácil encontrar las reminiscencias de grupos como Green Day o Blink-182, el peso y el poso de un punk optimista y gamberro que está reverberado en vuestras guitarras.
Claro porque yo creo que al final, respecto a las generaciones anteriores, en lo musical, no renegamos realmente de ninguna. Somos muy fans de la música de los 90 o de los 2000, de Artic Monkeys o de The Strokes. Las generaciones de las que sí renegamos son aquellas que han colaborado a que estemos socialmente como estamos.
Hay una proclama en vuestro álbum: “Quiero vivir 23 semanas en el pueblo más pequeño de Aragón.”
Queríamos expresar esa sensación extraña de que, a veces, solo huyendo de todo, siendo un ermitaño, eres realmente feliz. Esa sensación la vivimos muchas veces y es una apuesta por la gente que ha tomado decisiones antes que nosotros en ese sentido. Se nos exige ser las soluciones pero nosotros no somos los creadores de los problemas.

¿Cómo ha sido grabar con Amaral y por qué con ellos?
Ha sido un lujo. Teníamos esa canción desde hacía un tiempo y creíamos que hacía falta la guinda al pastel. Escuchamos a Amaral y pensamos pero si lo que hace esta gente es lo que hacemos nosotros pero mejor hecho tenían que esta en el disco. Al principio parecía una locura pero yo sabía que había una cierta conexión, porque ellos son muy de Lagartija Nick que es un grupo que edita también en nuestro sello. Fue todo muy fácil, estaban motivadísimos con hacer un rock porque siempre que hacen colaboraciones, se les pide baladas. El caso es que estuvimos tres o cuatro días grabando en el estudio, compartiendo comidas, cenas, paseos. Fue una pasada.
Rematáis el disco con un corte diferente. Conmigo es una deriva hacia el synth pop que rompe la tradición guitarrera. ¿Quiere esto decir que os abrís a otras autopistas para diversificar o enriquecer más el proyecto?
Nosotros estamos abiertos a todo, es una característica muy nuestra en el sentido de que nunca tenemos un no por delante a nada, a lo que a música se refiere y eso hace que sea muy estimulante. No sabemos si lo próximo tendrá el carácter que tiene Conmigo u otra cosa, pero lo que si creemos es que abrirse te da mucho aire y una frescura que no te lo da estar repitiendo los mismos acordes. Esa canción nació de una guitarra acústica y una voz en casa. Podía haberse quedado así pero nos apetecía investigar y explorar con otras texturas, otros sitios. Nos resulta muy interesante hacer eso.
La dinámica industrial de la música en España parece estar muy condicionada por las plataformas digitales y la exigencia de ofrecer una canción cada tres meses. En vuestro caso, os habéis tomado un tiempo para la grabación del disco, concretamente cuatro años desde que publicasteis Balanceo, lo que pone de manifiesto que entendéis los discos como piezas singulares con independencia de su adaptación a las giras y al ritmo que imponen los nuevos canales.
Sí, nosotros somos consumidores del formato álbum y aunque parece que el modelo industrial está cambiando y que las plataformas lo han cambiado, aunque la gente consume mucha playlist y menos discos, el formato álbum sigue estando muy vigente pese a la aparición de las plataformas y las nuevas pautas de consumo cultural. El álbum sigue siendo muy importante para la prensa, para los premios y sobre todo, para estructurar las dinámicas que se crean en un proyecto musical. Me refiero a una en particular: la composición, publicación, promoción, los conciertos, la gira. En ese contexto, el álbum sigue siendo un hito relevante, sobre todo en el sector que nos movemos de la música rock en España y eso nos valida.
¿En qué sentido?
En el hecho de que sigamos existiendo y relacionándonos con este formato en las diferentes escenas. Es muy difícil despegarse de esa idea, es muy temprano para afirmar que la nueva manera de consumir aparte el concepto disco, aún no tiene suficiente fuerza para desbancar eso.



























