En la edición vespertina del Corriere della Sera no hay una sola noticia relacionada con Giorgia Meloni. Putin y el asesinato de Navalni ocupan las primeras noticias de la portada. Le sigue el Príncipe de Gales, lamentando las muertes en Gaza. No hay una sola foto de la Primera Ministra ni de Fratteli d´Italia, el partido ultraderechista. En cambio, desde el lunes, en Italia están pasando cosas. El diario L´Stampa informa que por decreto del Ministro de Empresa y del Made in Italy, Adolfo Urso, Acciaierie di Italia S.p.A. ha sido admitida, con efecto inmediato, al procedimiento administrativo extraordinario. Italia acaba de nacionalizar Arcelor.
¿Quién teme a Giorgia Meloni? Para encontrar información en el Corriere, hay que bucear en las páginas salmón y encontrar una nota: “El antiguo Ilva hacia la administración judicial”, indica el artículo. El accionista público Invitalia (que posee el 38% de la empresa) ha enviado la solicitud al Ministerio de Empresa y Made in Italy para solicitar la administración extraordinaria de Acciaierie d’Italia. La decisión fue motivada por el hecho de que “el accionista privado (ArcelorMittal, que posee el 62% de Acciaierie d’Italia, ndr.) se ha mostrado reacio a garantizar la continuidad del negocio o a disolver la empresa en participación”, se explicaba en el expediente.

Giancarlo Quaranta, profesional con una larga experiencia en el sector siderúrgico, ha sido nombrado comisario extraordinario. La última medida económica adoptada este lunes por su gobierno ha llegado a Gijón y de ella se han hecho eco los teletipos de las diferentes agencias. En Tarento como en Gijón, ArcelorMittal se muestra reacio a continuar el negocio después de recibir 450 millones de euros del gobierno español para llevar a cabo las inversiones de descarbonización.
En Italia no se teme la palabra nacionalización de la antigua Ilva. Conviene ser más específicos. En Italia, el gobierno de Giorgia Meloni está dispuesta a rescatar la factoría de ArcelorMittal en la región de Tarento a través de su nacionalización. El anuncio ya se había producido en enero, después de haberse reunido con las organizaciones sindicales mayoritarias del país y este lunes, la Primera Ministra italiana iniciaba el procedimiento especial para someter bajo su tutela a la factoría de la que ya disponía de un 38% del accionariado.
La medida de renacionalización será transitoria hasta que el gobierno de Giorgia Meloni encuentre un nuevo inversor. Requerirá de un préstamo de 320 millones de euros para asumir su gestión, a través de Invitalia, y mantener los cerca de 10.000 empleos que genera Arcelor en Italia. Aunque la fábrica de Tarento produce ahora mismo 4 millones de toneladas de acero anuales, podría alcanzar los 10 millones fácilmente.

La situación que vive la siderurgia italiana es similar a la que en estos momentos padece España, Francia y Alemania. Son momentos de grave incertidumbre, tras saberse que las próximas inversiones de Arcelor no pasan necesariamente por Europa. La incertidumbre es razonable, al menos, de una magnitud suficiente que ha obligado a los sindicatos asturianos y al Secretario de la Agrupación Local Socialista de Gijón, Monchu García, a salir ante los medios para reclamar a la familia Mittal el cumplimientos de los acuerdos con el Estado español. El socialista no descartaba hace un mes la intervención del gobierno de Pedro Sánchez. “Europa y los gobiernos de los Estados miembros de la Unión Europea pueden contemplar cualquier herramienta legislativa para preservar los intereses de los trabajadores y de la economía europea, en el marco del derecho comunitario y de las instituciones”, indicó a NORTES, tras conocer la noticia.
Damián Manzano, Secretario General de la Federación de Industria de CCOO de Asturias ya anunció en su entrevista a NORTES que el gobierno español debe plantearse la intervención de Arcelor. Tras conocer la nacionalización de la factoría en Tarento, este martes se reafirmaba, insistiendo en que era necesaria “la activación de mecanismos suficientes en el marco de la UE para afrontar situaciones en los que se quieran anteponer intereses particulares, como los de ArcelorMittal, sobre los interese generales”. La pasada semana el sindicato y el diputado de Sumar, Rafa Cofiño, reactivaban su apuesta por declarar estratégicas las industrias electrointensivas para así facilitar una posible intervención estatal.

El nuevo escenario en Italia puede ser un punto de apoyo para que otros gobiernos europeos, incluido el gobierno del Estado español, ante el grave riesgo de que la siderurgia se muera lentamente, emplacen a Mittal a hacer o no las inversiones. En 2026 está previsto el apagón de uno de los dos altos hornos de la planta de Aboño. “El gobierno debe actuar con la misma contundencia que el italiano y usar los mismos mecanismos legislativos. No creo que Meloni sea especialmente bolivariana ni comunista”, señalaba Manzano.
El próximo 9 de junio habrá elecciones europeas y el papel de Fratelli d´Italia y de la Liga de Salvini serán decisivos para configurar una nueva mayoría en la Eurocámara donde es posible que la extrema derecha tenga un papel inédito. Alberto Núñez Feijóo indicaba hace un par de meses en una entrevista al Corriere de la Sera que el partido de Giorgia Meloni debería ingresar en el PPE. En la Comisión Europea, por el momento, nadie se ha atrevido a decir nada. El Partido Popular Europeo deberá confirmar que Úrsula von der Leyen será su candidata o, en cambio, tomará el relevo el bávaro Manfred Webber. La deslocalización de ArcelorMittal afecta a trabajadores y empresas del acero de España, Francia, Alemania e Italia, y perjudica a la economía asturiana tanto como a la española. Parece que la familia Mittal ignora los daños de unos y de otros. Tal y como incluía L´Stampa en su titular: “Mittal: Addio Italila”.
Pero volvamos a España. ¿Estarán la derecha y la izquierda españolas dispuestas a seguir la senda abierta por Giorgia Meloni? ¿Habrá tomado nota del nuevo escenario el nuevo Ministro de Industria, Jordi Hereu? Es la hora de elaborar los discursos y de poner dinero y propuestas encima de la mesa. Cada día que pasa están más cerca las elecciones europeas.



























