El Ayuntamiento de Xixón iniciará la semana que viene los trámites de contratación de la obra del Centro de Arte Tabacalera, de modo que en 2025 la obra estará en ejecución y se podrá inaugurar el equipamiento en 2027.
Así lo ha anunciado este viernes el concejal de Infraestructuras Urbanas y Zona Rural, Gilberto Villoria, durante el acto de presentación del nuevo espacio, que se incorporará a la llamada “vía gijonesa” de espacios culturales y de creación artística, y que combinará el lenguaje de la arquitectura contemporánea con el del edificio barroco del convento de las Agustinas Recoletas, de 1668, incorporando también el pasado industrial y los restos romanos hallados en las obras de restauración.
Carmen Moriyón, valoró el proyecto como “una apuesta que mereció la pena”, hecha en el peor momento de la crisis de 2008, cuando el Ayuntamiento apenas tenía fondos. De ahí los retrasos que ha ido sufriendo un proyecto sobre cuya viabilidad llegó a haber dudas, y que podría ser también la futura sede de la Filmoteca Asturiana si el Principado muestra su apoyo a esta sede.

Moriyón ha resaltado que, con el Centro de Arte Tabacalera, “gana la ciudadanía de Gijón al completo” y Asturias, en general, al disponer de un edificio que cuenta la historia de la ciudad “y la define como sociedad”. También ha insistido en que el presentado es un “proyecto de ciudad”, así como un modelo en el que apoyarse para emprender “otros proyectos decisivos para el Gijón del mañana”.
La Concejala de Cultura, Juventud y Museos, Montserrat López, ha valorado que permitirá mostrar “novedosos discursos expositivos” ligados a su historia, pero también a colecciones museográficas municipales, dignificándolas, así como otros proyectos expositivos y escénicos “de relevancia internacional”.


Por su parte, Gilberto Villoria ha explicado que el equipamiento contará con 13.000 metros cuadrados construidos y 10.000 útiles, fruto de un esfuerzo inversor “de casi 21 millones” de euros.
Al acto asistió una nutrida representación de la corporación municipal, el mundo de la cultura y la sociedad civil gijonesa, así como antiguas cigarreres de la que fue durante más de 150 años fábrica de tabacos. Desde el movimiento vecinal de Cimavilla, también presente, consideran positiva la recuperación del edificio, pero lamentan la falta de conexión con el barrio de un centro muy orientado al turismo. “Este barrio sigue sin equipamientos municipales para los que vivimos aquí” ha señalado Lorena Menéndez, de la Asociación Vecinal Gigia.



























