El Comité Ético de la Universidad de Oviedo califica de “humanitario” el proyecto en el que colabora Israel

Argumenta que la eliminación de minas antipersona es un objetivo civil, tres votos particulares critican que la tecnología será usada en Gaza para fines bélicos.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

La Universidad de Oviedo seguirá en el Proyecto TICHE, y no romperá con él, tal y como han pedido en los últimos meses los miembros de Uniovi por Palestina y la Acampada por Palestina. Una ajustada mayoría en el Consejo de Gobierno así lo ha decidido este viernes tras escuchar el informe favorable del Comité Ético de la institución académica.

“Consideramos que el objeto de la investigación no entra en colisión con ninguna normativa, y también que debe reconocerse en él un claro carácter humanitario, dado
que estamos ante tecnología cuyo objetivo es la detección de minas antipersona, en coincidencia con los acuerdos del Tratado de Ottawa o la Convención sobre la prohibición del empleo, almacenamiento, producción y transferencia de minas antipersonales y sobre su destrucción”. El Comité Ético de la Universidad de Oviedo concluye que la institución académica no incumple sus estatutos, que prohíben expresamente la investigación con fines militares, al participar en un proyecto internacional en el que colabora la empresa pública israelí Israel Aerospace Industries, uno de los principales fabricantes de armas del mundo.

Concentración por la ruptura con Israel. Foto: Kike Gallart

“El proyecto que nos ocupa no constituye una línea de investigación relacionada “con fines bélicos”, cuyo despliegue contravendría el artículo 131.5 de los Estatutos de la Universidad de Oviedo, sino que, más bien, tiene por objeto minimizar una de las consecuencias más dañinas de los conflictos bélicos, cual es la ocultación de minas que terminan detonando
en contextos civiles” señala el Comité en sus conclusiones.

No obstante, el Comité pide que se garantice, “que la transferencia de las investigaciones tenga como única finalidad preservar la integridad y la vida de las personas y de los bienes materiales, evitando cualquier posible destino bélico”. ¿Cómo? El Comité recomienda “requerir a la oficina de Transferencia de Conocimiento, así como al Vicerrectorado de Transferencia y Relaciones con la Empresa, de quien ésta depende, y al Vicerrectorado de Investigación, restringir a la citada empresa el uso y la transferencia de los resultados del proyecto sobre los que la Universidad de Oviedo tiene propiedad exclusiva”.

Votos particulares

Tres personas han emitido votos particulares contrarios a las conclusiones del Comité Ético. Los críticos con el dictamen apuntan que la Universidad de Oviedo no puede colaborar con la principal empresa armamentística de un Estado implicado en reiteradas violaciones de de derechos humanos y del derecho internacional, y que aunque la detección de minas antipersona puede ser un objetivo loable, “tal tecnología se
desarrolla en un contexto bélico, lo que se evidencia porque su objetivo señala que será
un apoyo en las operaciones militares”. “En el contexto de la actual invasión de la
Franja de Gaza, esto se traduce en que el ejército de Israel podrá avanzar en dicho
territorio sin riesgo para la vida de los y las militares que intervienen en la invasión. Al
perseguir el proyecto reducir bajas en las tropas, busca también facilitar las maniobras
de estas, contribuir a su superioridad militar y, por tanto, la del país poseedor de tal
multiplataforma” explican los críticos en la argumentación de su voto particular.

Las tres personas que han emitido votos particulares califican además como imposible de cumplir la recomendación de controlar que Israel no pueda usar la investigación para fines bélicos.

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