El término ictus se utiliza para describir las consecuencias de la interrupción súbita del flujo sanguíneo a una parte del cerebro o de la rotura de una arteria o vena cerebral. En España es la primera causa de muerte entre mujeres, la segunda entre hombres y el principal motivo de discapacidad. El neurólogo Sergio Calleja, jefe de Patología Cerebrovascular en el HUCA lleva años tratando el ictus, pero también estudiando sus causas y trabajando en su prevención: “No es una maldición bíblica, podríamos evitar el 90% de los ictus controlando las causas que los favorecen”.
Calleja acaba de codirigir junto a la doctora Lorena Benavente un estudio sobre el ictus en Oviedo/Uviéu. Este viernes se presentó en el centro social de Ventanielles en un acto organizado por la asociaciones del barrio, que en este momento se están movilizando para lograr un parque para la zona Este de la ciudad.


Calleja y Benavente, junto a los estudiantes María Álvarez, Rodrigo Blanco y Alberto Hernández Gala, analizaron 7.000 casos de ictus en toda la capital asturiana y detectaron que dos barrios muy diferentes concentran sin embargo las incidencias más altas: el centro y Ventanielles.
¿Cómo es posible que dos lugares tan diferentes coincidan en tener tanta densidad de ictus? Calleja lo resume de este modo: “en el centro el motivo es la edad, es un barrio muy envejecido, en Ventanielles y el Este de Oviedo los factores son sociales y ambientales porque los ictus se producen en personas bastante más jóvenes, al menos con diez años menos”.
Que el Este de Oviedo sea una de las zonas más contaminadas de la capital y con menos parques tampoco es ajeno a esta cuestión de clase
Para Calleja este ictus precoz se relaciona con cuestiones derivadas de la clase social como la calidad de la alimentación, la calidad de la vivienda o la falta de hábitos de vida saludables, pero también con el urbanismo: la contaminación y el acceso a zonas verdes. “Todos estos factores se acumulan en Ventanielles y la zona Este de Oviedo, por lo que tenemos en estos barrios es una tormenta perfecta” apunta el médico.

Que el Este de Oviedo sea una de las zonas más contaminadas de la capital y con menos parques tampoco es ajeno a esta cuestión de clase. Se trata de barrios perdedores en el diseño urbano y en las políticas públicas. Para Calleja la reivindicación del parque para este área es importante: “ayudaría a mejorar la calidad de vida de los vecinos”.
Calleja apunta además que la recuperación de las personas que han sufrido un ictus es diferente. Mientras en el centro de Oviedo, los pacientes tienen acceso a cuidados privados y rehabilitación complementaria de la pública, en el Oviedo de clase trabajadora lo más común es que las personas tengan que conformarse con aquello que les ofrece el sistema público de salud, que “muchas veces se queda corto”.
“No nos estamos inventando nada, la investigación científica sobre la relación entre los factores sociales y ambientales y el ictus es muy extensa en el mundo anglosajón” explica Calleja. La novedad del estudio está en su aproximación a una realidad concreta: dos barrios de Oviedo con niveles de renta muy diferentes. Próximamente llevarán las conclusiones a un Congreso en Valencia.



























