El Día Mundial de los Humedales, conmemorado el 2 de febrero en honor al Convenio de Ramsar, destaca la urgencia de proteger estos ecosistemas vitales. A nivel global, más de 2.400 áreas protegidas abarcan millones de kilómetros cuadrados, pero los humedales siguen desapareciendo a un ritmo alarmante, superando la tasa de pérdida de los bosques tres veces. “Estamos perdiendo humedales más rápido de lo que podemos restaurarlos,” confirma Nicolás López de SEO/BirdLife.
España, adherida al Convenio desde 1982, enfrenta desafíos significativos a pesar de sus 76 humedales Ramsar, con lugares emblemáticos como Doñana y las Tablas de Daimiel en la lista negra del Registro de Montreux. En Asturias, la Ría de Eo y la Ría de Villaviciosa, designadas en 1994 y 2011 respectivamente, destacan a nivel internacional por su riqueza avifaunística y biodiversidad. “Estos lugares son cruciales no solo para la avifauna local sino también para la migratoria, actuando como puntos críticos en sus rutas migratorias,” explica López.

Los humedales de agua dulce contribuyen a la lucha contra el cambio climático. En ellos se fija mucho carbono y además además son unos reservorios muy importantes de una gran diversidad biológica que solo puede habitar en esos ambientes. Sin embargo, estos santuarios naturales enfrentan múltiples amenazas.
Humedales amenazados en Asturias
Las amenazas a las que se enfrentan los humedales en Asturias, que son prácticamente las mismas a las que se enfrentan los humedales en todo el territorio estatal, son en primer lugar la contaminación de las aguas “principalmente por vertidos de origen humano y, en concreto, de vertidos de fábricas y, en algunos casos también de explotaciones ganaderas”, explica Nicolás López, a lo que añade: “También están los vertidos urbanos por falta de depuración de las aguas, la destrucción del hábitat sobre todo por ocupación de los terrenos, el desarrollo urbanístico, la instalación de plantaciones forestales de especies exóticas.” Sin olvidar, según el experto “que hay una ineficacia o inacción por parte de las administraciones, que también se están cometiendo en un problema, porque no desarrollan los adecuados instrumentos de gestión, planes de ordenación o planes de gestión de los espacios protegidos que albergan humedales.”
La Ría de Eo sufre contaminación orgánica y cambios en su estructura debido a actividades industriales y dragados. En Avilés, las marismas de Maqua languidecen por la actividad industrial circundante, mientras que la Ría de Villaviciosa está plagada de contaminación fecal, afectando gravemente su ecosistema. “La contaminación fecal no solo altera la calidad del agua, sino que también compromete la supervivencia de especies endémicas,” señala López.

El embalse de San Andrés de los Tacones, aunque ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves) desde 2003, no está exento de problemas. Actividades humanas como la pesca indiscriminada y vertidos ilegales amenazan a las aves acuáticas que lo habitan, a pesar de las medidas de protección en papel. Nicolás López prevé que “sin una acción decidida y coordinada, incluso los esfuerzos actuales podrían ser insuficientes para contrarrestar el ritmo de degradación.”
Precisamente este embalse es el que han escogido los grupos ecologistas asturianos para realizar este domingo una ruta reivindicativa. Será a las 11h, con salida del aparcamiento situado debajo de la presa.

La urgencia de preservar estos humedales no puede ser más clara. Cada año, los esfuerzos de conservación se enfrentan a una realidad desafiante, donde la degradación persiste y las soluciones tardan en llegar. “Proteger estos ecosistemas no solo garantiza la supervivencia de la biodiversidad local, sino que también contribuye a la adaptación climática y al bienestar humano,” afirma López.
La Crisis de Conservación de los Humedales en España
Una exhaustiva investigación realizada por DATADISTA en 2023 ha expuesto severas deficiencias en la protección y gestión de los humedales en España, a pesar de la existencia de una ley que, desde hace 34 años, exige un inventario nacional de estos ecosistemas como medida esencial para su conservación. El estudio muestra que apenas el 20% de los humedales están catalogados, revelando un panorama de negligencia que se extiende a lo largo de varias décadas y diversas administraciones. “Este nivel de desidia administrativa es alarmante y pone en riesgo no solo nuestra biodiversidad sino también nuestra resiliencia climática,” comenta López.
Desde finales del siglo XIX, España ha implementado políticas que han favorecido la desecación de humedales para su transformación en tierras agrícolas, ignorando las consecuencias ecológicas. Además, existe una coordinación deficiente entre las Comunidades Autónomas y el Gobierno central, lo que ha impedido una gestión efectiva de los humedales. “Asturias, por ejemplo, a pesar de su rica biodiversidad y la presencia de numerosos ecosistemas acuáticos, no ha proporcionado datos recientes que reflejen el estado actual de sus humedales,” destaca López.
A nivel nacional, el Plan Estratégico de Humedales 2030 del Ministerio de Transición Ecológica busca mejorar esta situación mediante la recuperación de 20.000 hectáreas de humedales para 2030, sumándolas a las 18.000 ya recuperadas. Sin embargo, la efectividad de este plan depende de la colaboración de todas las comunidades autónomas y la actualización de la información que manejan. “Es imperativo que las autoridades, tanto a nivel regional como nacional, intensifiquen sus esfuerzos y colaboren más estrechamente para asegurar la protección efectiva de estos ecosistemas vitales,” concluye López.



























