No todos los días son buenos, los hay muy malos, pero el hecho de que podamos distinguir entre unos y otros es una prueba de que no estamos en el infierno.
Con ‘Existiríamos el mar’, la autora se consagra no contándonos los avatares convencionales del sexo, conspiración y la droga, sino un tema insólito desde Zola: el trabajo y la clase trabajadora.