Asturies 1975: el último 1 de Mayo bajo el franquismo

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Pablo Tata Alcántara
Pablo Tata Alcántara
Es historiador. Como investigador se ha en centrado en la historia de la represión franquista.

Este año se cumplen 45 años del último 1 de Mayo antes de la muerte de Franco. Ese día, la Brigada Político Social, se preparó para hacer frente a la oposición antifranquista que se encontraba en pleno crecimiento. Este artículo analiza la jornada en Asturies a partir de uno de los Boletines de Investigación Social que escribió la policía política.

El 1º de mayo durante el franquismo.

Durante la guerra, los franquistas decidieron atacar toda festividad relacionada con la República o con el movimiento obrero. Por ello, en 1937 fue prohibida la celebración del 1º de Mayo. Sin embargo, en 1940, Franco decidió convertir este día en una fiesta religiosa, a imagen y semejanza de su ideario nacional-católico, impidiendo por supuesto cualquier reivindicación de carácter “subversivo”. En un principio era el Ejército, la Falange y la Iglesia los encargados de las celebraciones, con desfiles militares, actos del partido único y misas de campaña. Sin embargo, una visita de miembros de la HOAC y JOC y del Ministro del Movimiento José Solís a Roma, a la festividad del 1 de Mayo en el Vaticano en 1955 hará que el régimen decida convertir la festividad en un festejo exclusivamente religioso y sindical. En 1956 fue establecida de manera oficial la festividad del Día del Trabajo, la festividad de San José Obrero. Año tras año, los dirigentes del Sindicato Vertical van acabando con los rituales religiosos y se convierte en una mera ritualidad sindicalista. Se comienza a realizar una Demostración Sindical, presidida por Franco. Esta celebración se realizará en el estadio Santiago Bernabéu a partir de 1958.

En 1956 fue establecida de manera oficial la festividad del Día del Trabajo, la festividad de San José Obrero

A pesar de la represión contra la oposición antifranquista, el movimiento obrero contra la dictadura intentó recuperar el carácter genuino de la festividad del 1 de Mayo. En el exilio las organizaciones políticas no dejaron de celebrar el 1 de Mayo. Será a partir de finales de los 50 y principios de los 60 cuando la oposición al régimen intenta movilizar por este día en el interior del país. El Partido Comunista lanzaba octavillas llamando a movilizarse. En Madrid solían manifestarse por la Gran Vía, donde estaban los locales provinciales del Sindicato Vertical. Al final del franquismo, el PCE proclamaba que “todos el año necesita ser Primero de Mayo, día tras día hay que concentrar las fuerzas para recobrar la libertad secuestrada, para defender los derechos de los que todo lo producen a una existencia humana.” La policía política se encargara, en los días anteriores al 1 de Mayo, de detener a los dirigentes o militantes antifranquistas que ya estaban fichados, para que no llevaran a cabo ningún tipo de movilización.

Ficha policial de Faustino Montes, minero asturiano detenido en las huelgas de 1958.

El Boletín policial del 1º de mayo de 1975.

El 9 de septiembre de 1975, la BPS realizó un informe, llamado Boletín de Investigación Social, sobre lo ocurrido el 1 de Mayo en el país. Estos boletines se sacaban regularmente y en ellos se analizaba las diferentes organizaciones de la oposición al régimen y las detenciones que se realizaban en todo el país.

Sobre el 1 de mayo de ese año, la policía recalca que la “campaña subversiva” pasó “sin pena ni gloria” ya que algunas de las organizaciones antifranquistas (como PCE y CCOO) estaban enfrascadas en “acciones democráticas”, jornadas contra la carestía de la vida o las elecciones sindicales que se celebrarían a finales de ese mes. Analizan también el papel jugado por otras organizaciones (PCE (m-l), LCR, MCE, CNT,FRAP, ETA, PSOE, UGT).

Portada de “La Vanguardia” dedicada a la “Demostración Sindical” del 1 de Mayo de 1960, celebrada en Barcelona.

Según la BPS en su “resumen de los hechos” calcularon que hubo: 4 atentados contra las Fuerzas de Orden Público, 17 banderas y pancartas colocadas en edificios públicos, 10 comandos violentos, 4 explosiones de artefactos, 16 manifestaciones consumadas, 4 conatos de manifestación, 6 manifestaciones relámpago, 7 reclusiones y perturbaciones de orden público. Conforme a una nota de la propia policía estos datos eran “meramente estimativos, en base a los datos recibidos.” En estas regiones se pasó desde manifestaciones de 50 personas en Málaga, “saltos” de 10 minutos en Vigo hasta movilizaciones con 150 personas en Zaragoza o 200 en Barcelona. En el País Vasco hubo paros laborales en las que participaron 2.500 “productores” de un censo de 5.000 de 13 empresas en Eibar, 56 obreros en la fábrica Hilaturas Franco-Navarras, en San Sebastián pararon 8.700 trabajadores de 57 empresas, en la fábrica CAF de Irún. En ciudades como Ferrol, Granada hubo reclusiones de obreros en las iglesias. En Málaga o Barcelona se colocaron banderas “comunistas””y “separatistas” en el caso catalán. En Madrid, la policía destacó dos hechos: una explosión de un artefacto en los aledaños del Santiago Bernabéu, durante la demostración sindical del 1º de Mayo y una concentración de “un nutrido grupo de personas” en el cementerio civil para homenajear a Pablo Iglesias, fundador del PSOE y la UGT.

337 personas fueron arrestadas, 16 por “propaganda ilegal”, 117 por participar en concentraciones, 8 por agresiones a las fuerzas de orden público, 20 por “agitación laboral”, 11 por “comandos”, 114 por manifestaciones y 54 por “actividades subversivas diversas”.

También en el boletín aparecen el número de detenidos ese día por la policía, divididos según el motivo de la detención. 337 personas fueron arrestadas, 16 por “propaganda ilegal”, 117 por participar en concentraciones, 8 por agresiones a las fuerzas de orden público, 20 por “agitación laboral”, 11 por “comandos”, 114 por manifestaciones y 54 por “actividades subversivas diversas”. El caso más grave de represión policial ocurrido en este día fue el asesinato por disparos de la Guardia Civil del trabajador de FENOSA Montenegro Simó en Vigo.

Movilización unitaria de la oposición democrática asturiana en Oviedo/Uviéu. Enero de 1976.

El 1º de mayo de 1975 en Asturias.

En Asturias, la cosa fue más calmada. En marzo de ese año se creó la Junta Democrática de Asturias que luchaba entre otras cosas “contra el estancamiento económico de la región” impuesto por el Régimen. Por ello, las movilizaciones ese 1º de Mayo, fueron más reducidas, estando la oposición antifranquista de la región más involucrada en la creación de dicha Junta y también los comités de solidaridad y lucha. Relacionado con el 1º de mayo, recogido por la policía, sólo hubo dos conatos de manifestación, uno en Oviedo y otro en Gijón, en la calle Uría donde hubo “un grupo reducido de estudiantes” y en la Plaza de los Mártires con 25 personas respectivamente. Las movilizaciones fueron disueltas por la policía. En Oviedo fueran detenidas 12 personas en el conato de manifestación en la Calle Uría. 10 de ellas quedaron inmediatamente en libertad. En Gijón detuvieron “al principal agitador e identificaron a la mayoría de revoltosos” del intento de movilización.

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