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Cultura

130 Primeros de Mayo

Este 2020 viviremos un primero de mayo anómalo, mas visual y cultural, pero dentro de la tradición reivindicativa de la fecha.

Jörg Immendorff. Wo stehst du mit deiner Kunst, Kollege?, 1973. Musée d´ Art Moderne de la Ville de París

Recuerdo bien la imagen de mi abuela materna cada vez que yo salía a la manifestación. Por fin un día me contó su primer 1 de Mayo. Siendo niña, estrenó un vestido rojo para la ocasión y bajó desde su pueblo a la manifestación en Pola de Laviana. Rememoró las cargas de la guardia civil a caballo con sus sables, recordó el miedo de una guaja feliz con su traje nuevo. Este relato es una gran herencia que me dejó mi abuela, que me hace tener siempre presente porqué existe y debe seguir existiendo el primero de mayo.

Fue en EEUU en 1884 donde surgió la idea de una jornada de lucha el 1 de Mayo, ya que coincidía con el llamado moving day, en el que concluían y recomenzaban los contratos. Estas primeras iniciativas sindicales, se fueron afianzando hasta llegar a una movilización unitaria. El 3 de mayo de 1886 en Chicago se producen los hechos que tradicionalmente se ligan a este día. Miles de trabajadores y trabajadoras en huelga son atacados por pistoleros y policías, generándose una espiral de violencia y represión con más de 50 muertos, declaración del estado de excepción, juicios farsa y ejecución en la horca a los líderes obreros. La memoria de los mártires de Chicago fortalecería la convocatoria, en un mundo industrial donde las organizaciones obreras seguirían extendiéndose y consolidándose pesé a la represión.

“Historia del movimiento obrero alemán” (1961) de Werner Tübke.

En el Congreso de París de julio 1889, en la cercanía al centenario de la Revolución Francesa, se tomó la resolución de convocar el 1 de mayo de 1890 una jornada mundial de movilizaciones con la consigna: “Ocho horas de trabajo, ocho horas de descanso y ocho horas de instrucción”.

En España, todo comenzó aquel jueves primero de mayo de 1890 con decenas de miles de obreros movilizándose y haciendo paros en las principales capitales y centros industriales, convocados por socialistas y anarquistas. Con un inicio de siglo XX donde se va afianzando la fecha entre la prohibición y la permisividad gubernativa según el lugar. Desde entonces el primero de mayo se ha celebrado unitario o por separado, reconocido o clandestino, legal o ilegal, festivo o no, tolerado o reprimido… Como huelga, manifestación y mitin o concentraciones festivas campestres en sus múltiples variantes, pero siempre ligándose a los conflictos más imperantes de la clase obrera en cada momento. Desde la reivindicación de la jornada de 8 horas, la lucha por la paz, el antifascismo, la democracia o los derechos sociales. Fascismos, Iglesia y gobiernos han intentado a lo largo de la historia apropiarse de ese día, sin llegar nunca a consolidar un 1 de Mayo sin el movimiento obrero.

“La carga” (1899) de Ramón Casas.

Frente a la idea actual de un día de fiesta institucionalizado, su origen fue tanto reivindicativo como socio cultural. En Asturias tenemos buenos ejemplos de esa vertiente cultural de la celebración. Desde que en Gijón se enarboló la primera bandera roja aquel primero de mayo de 1890 el componente cultural siempre fue fundamental: actuaciones teatrales, rondallas, monólogos conciertos,… Los ateneos, centros obreros, asociaciones artísticas obreras, grupos de teatro y agrupaciones corales, eran parte de la organización y del desarrollo de las actividades, tanto en la fecha del 1 de Mayo, como en el día previo. Las temáticas de estas actividades eran siempre reivindicativas y obreristas, a lo que se añadía la conmemoración de efemérides históricas como La Comuna de París.

Las huelgas de principios del siglo XX marcaron el devenir de la movilización del 1 de mayo en España, con la gran huelga general de 1917 como hito que significó un antes y después en la historia del sindicalismo español y asturiano, y que supuso una efímera experiencia de coordinación de socialistas y anarquistas.

‘Mineros’ de Mariano Moré (Xixón, 1899 – 1974)

Tras aquel episodio de colaboración las tensiones entre las dos grandes corrientes del movimiento obrero resurgirían, añadiéndose en los años 20 un tercero en discordia: el comunismo.

La Dictadura de Primo de Rivera prohibió las manifestaciones pero frente a la persecución a anarquistas y comunistas fue permisiva con los actos socialistas. Tras esta, la II República y la Guerra Civil supusieron un periodo de resurgimiento de la fiesta . En Asturias el último 1 de mayo organizado por el movimiento obrero tendría lugar en 1937, poco antes de la caída de la región, y la ilegalización de las organizaciones sindicales por parte de la Dictadura. Décadas negras donde el 1 de mayo seria fecha obligada de resistencia primero, y de lucha después. De portar una flor roja o un vestido, a pasear por el parque dorado de Sama, al resurgir del movimiento obrero hacia el final de franquismo, con los “saltos” que eran seguidos por la intervención de la Brigada Político Social.

Como ejemplo de la dificultad para el desarrollo del 1 de mayo, el de 1977 en Gijón, donde a los pocos días de la legalización de las organizaciones sindicales se prohibía gubernativamente la movilización de CCOO y USO, siendo disuelta a golpes en los aledaños de El Molinón. Al mismo tiempo que la de la UGT era autorizada en el Palacio de los Deportes de Oviedo.

Ya en democracia, el 1 de Mayo sería reconocido como festivo oficial desde 1978. Cada año las manifestaciones actualizan sus reivindicaciones. Contra las reconversiones, las políticas de austeridad y en defensa de la gente, contra el empleo precario, la pérdida salarial y el crecimiento de la pobreza y desigualdades, sin olvidar la defensa de las libertades y el derecho a huelga entre otros motivos que han venido siendo motivo de movilización en el periodo democrático.

“Después de una huelga” (1895) de José Uría y Uría.

Este 2020, pese a quien pese, y a pesar del discurso anti sindical imperante, CCOO mantiene un millón de afiliados, y el conjunto de las organizaciones sindicales ronda los dos millones y medio. Pese a ello y a su papel fundamental en las empresas, y como agente social con los gobiernos, los sindicatos siguen siendo el patito feo sin padrinos mediáticos. Esta fecha es cita obligada y reivindicativa inamovible, lo que refleja la importancia tanto de la lucha histórica como de la realidad presente. Es la fecha por excelencia del movimiento obrero, y año tras año se repite como la gran fiesta solidaria e internacionalista, por encima de orígenes culturales y creencias en todos los continentes. Por todos aquellos y aquellas que nos precedieron y por el futuro de los que nos continuarán, será en cualquiera de sus formas, pero el 1 de mayo seguirá siendo nuestra fiesta, la fiesta de los trabajadores y las trabajadoras. Viva el 1 de Mayo.

Benjamín Gutiérrez
Escrito por

Es historiador y director de la Fundación Juan Muñiz Zapico de CCOO de Asturies.

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