Viaje al centro del pollo al ajillo

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Dice David Remartínez en su libro “La Puta Gastronomía” que el pollo al ajillo, uno de sus platos favoritos, pasó en las últimas décadas de ser una receta típica de la hostelería española a un plato que cada vez cuesta más encontrar en las cartas de los restaurantes, ya que al no ser típico de ninguna gastronomía regional, “nadie en España se ha responsabilizado de elogiarlo”. El pollo al ajillo no es típico de Oviedo, pero sí es típico de El Ovetense. El hotel, restaurante y sidrería de la calle San Juan, fundado en 1959, ha hecho del pollo al ajillo su seña de identidad, junto con su legendario jamón asado “al estilo Serafín”. Ni el confinamiento ha logrado parar la cocina del Ovetense, reconvertido desde finales de abril en servicio de comida a domicilio con una carta reducida de clásicos básicos: pollo al ajillo, hígado encebollado, tortilla de patata, jamón asado y albóndigas en salsa.

La cocina del Ovetense ya está a pleno rendimiento. Foto: Iván G. Fernández.

Natalia García, que regenta junto con su hermana Ana el establecimiento fundado por su padre, relata que en cuanto la sidrería informó en sus redes sociales que abrían servicio a domicilio, ya había gente llamando por teléfono para encargar pedidos. Para los parroquianos más fieles, que van todas las semanas a comer o cenar, o incluso, en algunos casos, todos los días, la noticia fue recibida como agua de mayo. Y es que esa textura crujiente del pollo al ajillo y su perfecta combinación con el perejil bien troceado, es uno de los pocos consensos que quedan en pie en estos tiempos de incertidumbre y crispación.

Buen producto y aceite caliente, claves del pollo al ajillo. Foto: Iván G. Fernández.

Punto de encuentro de carbayonas y carbayones de toda clase, ideología, condición, olor y sabor, casa de comidas poco dada a los esnobismos culinarios, sede fija de tertulias de clásicos y de partidas de cartas con tapete verde de fieltro y copa de coñac, lugar cada vez más, de peregrinación de los visitantes a la capital, chigre acogedor siempre para los grupos de amigos aficionados a echar un cantarín después unas cuantas sidras…. El Ovetense va a tomarse todavía un tiempo antes de abrir otra vez sus puertas. Quiere hacerlo cuando pueda ofrecer la máxima seguridad a su clientela, y a sus trabajadores, la mitad de los cuales sigue protegida por el ERTE. Mientras tanto, para los más impacientes, la cocina ya a está a su disposición.

La sidrería se ha reconvertido en servicio a domicilio. Foto: Iván G. Fernández.

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1 Comentario

  1. Oh Dios mío, el mejor pollo al ajillo que he comido en mi vida, en ambiente agradable y con una compañía de asturianos inmejorable.

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