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Opinión

Cuarenta años del “Crimen de Muniellos”

José Manuel Lago recuerda a su padre, guarda forestal asesinado por un grupo de furtivos en circunstancias nunca aclaradas.

Bosque de Muniellos. Foto: Wikiwand.

El pasado 16 de agosto se cumplieron 40 años de la muerte de un Guarda del ICONA (Instituto Nacional para la Conservación de la Naturaleza) a manos de una banda de cuatro cazadores furtivos en la Reserva Natural de Muniellos, entonces infestada de cazadores ilegales. Aquellos fueron años muy duros donde el furtivismo campaba a sus anchas. Las matanzas de rebecos, osos o urogallos eran una constante en el bosque. Del mismo modo las agresiones a los vigilantes de la naturaleza se sucedían casi a diario. Fueron años en los que el furtivismo estaba tan bien visto como hoy su persecución. Por suerte la sociedad ha cambiado mucho, la sensibilidad ambiental es infinitamente mayor y los episodios de violencia de este tipo han desaparecido o ya son meramente residuales.

Manuel Lago “Chiquito”, guarda asesinado, y padre del autor de este artículo.

Aquel trágico 16 de agosto de 1980, dos de los Guardas de la Reserva de Muniellos, Manuel Lago, “Chiquito” y Manuel Rodríguez, “Aumente”, escucharon desde el alto del Connio unos disparos provenientes del interior de la Reserva y decidieron desplegarse para intentar atajar a los posibles cazadores furtivos. “Chiquito” atravesaría el bosque de Muniellos por la parte alta y “Aumente” esperaría con el coche en un punto fijo. La mala fortuna quiso que Chiquito al poco se topase de frente con una banda de cuatro furtivos armados con un rebeco al que acababan de matar. A la exclamación de “¡alto!” los furtivos contestaron con varios disparos de posta que acabaron con la vida de Manuel Lago, que cayó desplomado al suelo mientras sus asesinos huían a toda prisa. José Antonio G.M., que entonces tenía solo 15 años, se autoinculpó ante el juez de la autoría de los disparos y pasó 10 meses en un correccional de menores. Siempre existieron muchas dudas al respecto. Por aquel entonces las técnicas de investigación criminalística no eran tan precisas como hoy en día y resultó imposible discernir al verdadero autor de los disparos. De hecho, 20 años después, el menor, ya prácticamente en su lecho de muerte (llevó una vida posterior de delincuencia y cárceles falleciendo muy joven), cambió radicalmente su declaración y acusó a otro miembro de la cuadrilla de furtivos de haber participado también en los disparos, habiéndose autoinculpado él en solitario a cambio de dinero. Se consiguió reabrir el caso, pero la Audiencia Provincial de Oviedo decidió archivarlo porque el homicidio “había prescrito”.

Imagen del bosque de Muniellos. Foto: Turismo de Asturias.

Una placa y un monolito a la entrada de la Reserva Natural de Muniellos recuerdan a Manuel Lago “Chiquito”, que puede descansar tranquilo sabiendo que una parte de él aún vigila el bosque al que entregó su vida. También puede descansar tranquilo sabiendo que esa Asturias negra de hace 40 años hoy ha quedado enterrada.

José Manuel Lago
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Trabaja como guarda natural. Es licenciado en sociología y activista medioambiental.

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