Conecta con nosotras

Reportajes

Oviedo: una ciudad rodeada de campo y naturaleza

La capital asturiana cuenta con una formidable red de caminos rurales, parques periurbanos y espacios naturales pendientes de conexión en un ‘anillo verde’ similar al de Vitoria/Gasteiz.

El Río Nalón a su paso por Les Caldes Foto: Iván G. Fernández

Las restricciones sanitarias impuestas por la segunda oleada de la pandemia, como el cierre de la hostelería y de los espectáculos, y las limitaciones a la movilidad entre núcleos urbanos, está llevando a muchos asturianos a redescubrir sus entornos naturales más cercanos. Los ovetenses llevan alguna ventaja en eso. El concejo de Oviedo/Uviéu suma 186,65 km² y cuenta con una extensa zona rural en la que destacan espacios naturales tan importantes como la sierra de El Naranco, el río Nalón, los Meandros del Nora o las Cascadas del Guanga. La capital asturiana tiene además un total de 2.718.028 metros cuadrados de parques y espacios verdes, la mayoría de ellos periurbanos. Esta cifra lleva aumentando progresivamente desde mediados de la década de los 80, cuando se inició el registro de superficies verdes en la capital asturiana. Entonces la media por habitante se situaba en menos de un metro cuadrado. Hoy es de de 12. En esa década, durante la alcaldía de Antonio Masip, la proporción se iría triplicando con la creación de la llamada Pista Filandensa, el Parque de Invierno, el de San Pedro, el del Oeste y el Purificación Tomás.

A pesar de esta mejora en esta proporción, el concejo asturiano sigue estando lejos de los 27 metros cuadros por habitante de Vitoria/Gasteiz, capital verde de España. Oviedo/Uviéu cuenta no obstante con unas formidables posibilidades para que un futuro no muy lejano pueda tener también un anillo verde como el del que presume la ciudad vasca. Un anillo que ha recibido premios internacionales como ejemplo de buena práctica urbana, y que conecta los diferentes espacios naturales de esta ciudad, por otro lado con un tamaño y población bastante similar a la de Oviedo/Uviéu. Durante el tripartito de izquierdas la concejalía de urbanismo llegó a proyectar y encargar un estudio para su realización. El objetivo: democratizar y fomentar el acceso a la naturaleza y lograr que cualquier vecino o vecina estuviera desde cualquier punto de la ciudad a 15 minutos de una senda verde.

El plan para la construcción del anillo verde ha sido paralizado con el nuevo equipo de gobierno liderado por Alfredo Canteli, pero sus posibilidades siguen latentes a poco que uno se de una vuelta por la zona rural del concejo. Y es que en buena medida esos espacios ya existen, y tan solo faltaría conectarlos en una red de sendas y parques periurbanos que unan la Pista Finlandesa y la ladera del Naranco, los parques de Purificación Tomás y del Oeste, el Parque de Invierno, el Parque Fluvial del Nora entre La Corredoria, Lugones y Colloto, el nuevo Parque del Bosque de La Zoreda, en La Manjoya y la senda que discurre entre el Parque de Invierno y Las Caldas, y se prolonga hasta Trubia y la Senda del Oso.

A pesar de que el boom inmobiliario de finales de los años 90 y principios del siglo XXI devoró buena parte de la zona rural de Oviedo/Uviéu con promociones inmobiliarias y proyectos urbanísticos que en muchos casos no llegaron a ejecutarse, dejando solo un esqueleto de calles, farolas y parcelas vacías, la capital asturiana sigue teniendo en 2020 actividad agrícola y ganadera en muchos de sus pueblos.

Unos paisajes rurales que dibujan enormes posibilidades para el desarrollo de una ciudad “cosmorural”, con un pie en la vida urbana y otro en la vida campesina, o “agropolitana”, como ha escrito Jaime Izquierdo en su último ensayo, “La ciudad agropolitana. La aldea cosmopolita” (KRK, Oviedo/Uviéu, 2019), en el que aboga por la recuperación de la agricultura urbana y de proximidad como alternativa al cambio climático. Dos amenazas sin embargo se ciernen sobre este Oviedo/Uviéu en el que podrían convivir e hibridarse lo urbano y lo rural. Por un lado una renovada apuesta por destruir la zona rural con nuevas promociones inmobiliarias, sobre todo de chalets y viviendas unifamiliares. Por otro, la Ronda Norte, la construcción de una autopista por la ladera del Naranco que supondría una importante barrera para la relación entre la ciudad y un monte que sigue siendo una de sus asignatura pendientes.

Diego Díaz Alonso
Escrito por

Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y forma parte del consejo de redacción de Nortes.

Comentarios
Advertisement

Lo más leído

“OTEA no nos representa, aquí autónomos y trabajadores vamos de la mano”

Actualidad

Celia Viada rescata los negativos de la fotógrafa republicana Benjamina Miyar

Cultura

Vauste: sesenta despidos y una fábrica partida en dos

Actualidad

Un tuit de Bayona ofreciendo contratos estables indigna a las enfermeras de Cabueñes

Actualidad

Asociación Cultural Nortes de Asturias © 2020 · Centradas en la periferia

Nortes en redes