“Menéndez seguirá debiendo favores para mantenerse en la poltrona tras la fusión”

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David Artime
David Artime
Periodista y escritor. En 2009, ganó el premio de narrativa en lengua asturiana de la editorial Trabe con la novela "La Bufanda", en la que aborda el mundo de los ultras de fútbol.

Llegó a Cajastur sin ninguna experiencia profesional en 1995, y 25 años después a los asturianos nos quitan la Caja y él ahí sigue, cobrando 1.200 euros al día“. Después de 32 años como empleado en la antigua Caja de Ahorros y de 17 como representante de CSI en la entidad, Marco Antuña sigue sin ahorrar calificativos contra el consejero delegado de Liberbank, Manuel Menéndez. Acepta la nueva fusión con Unicaja por imperativo legal de esta “obligada tendencia al oligopolio”. Pero en días como estos se le atragantan los elogios que desde determinados sectores se dedican a la labor del banquero salense. El sindicalista lo tiene claro: una gestión “nefasta” en lo laboral y financiero, y “triunfal” en “aplicar recortes y mantenerse en el sillón”, que es lo que a su juicio seguirá haciendo para continuar como CEO de la nueva firma.

A punto de concretarse la fusión parece que Menéndez seguirá siendo el CEO del banco saliente.

Bueno, hay que matizar que lo único que se acordó es que su desempeño en la nueva entidad va a ser revaluado en 2022. Es decir, que de aquí a dos años tiene que hacer los favores que necesite para que los que lo tengan que mantener en la poltrona sigan haciéndolo. Pero tiene tiempo, y él es un especialista en hacer favores, como hizo con los fondos buitre, con los fondos mexicanos que vinieron a tomar posesión de Liberbank, y con la vieja oligarquía asturiana (se refiere al Grupo Masaveu, accionista de Liberbank). Hará todo lo posible en estos dos años para ganarse el favor de los grupos de poder para mantener la poltrona.

Concentración sindical contra la reducción de plantilla que conllevará la fusión. FOTO: CSI LIBERBANK

¿Cómo valora su gestión desde que llegó a Cajastur en 1995?

Llegó a Cajastur sin ninguna experiencia profesional en 1995, y 25 años después a los asturianos nos quitan la Caja y él ahí sigue, cobrando 1.200 euros al día. A nivel comercial y financiero (su gestión) ha sido nefasta, pero ha triunfado recortando derechos y manteniéndose en la poltrona. En el sindicato tenemos claro que seguirá haciéndolo para demostrar lo buen gestor que es y poder seguir siendo CEO. Tiene que devolver favores, y salen de los recortes a los trabajadores y del bolsillo de los clientes.

¿Favores de qué tipo?

Pues por ejemplo, su empeño en seguir pagando dividendos en plena pandemia, cuando el Banco de España había dicho que nadie los tenía que pagar. Pero claro, había que seguir pagándolos porque los fondos buitre con los que llegó a acuerdos necesitan dinero.

“Si hace falta, a los trabajadores nos ponen a celebrar la Feria de Abril para que Menéndez siga en el sillón”

¿Qué sabéis de lo que implicará la fusión para la plantilla?

Muy poco. No nos han informado. Solo sabemos lo que ambas entidades han filtrado a la empresa, que dicen que sobramos entre 2.500 y 3.000 trabajadores, un 30% del total. Pero oficialmente, no sabemos nada, aunque conociendo el percal nos tememos lo peor.

¿A qué se refiere?

Ningún alto directivo bancario es la Madre Teresa, pero Menéndez es una anomalía negativa incluso dentro de este sector. El clima laboral en Liberbank es irrespirable, es la entidad bancaria que más recortes aplica a sus trabajadores, y eso es público y notorio. Los sindicatos de Unicaja hacen muy bien en protestar por que Menéndez vaya a ser el nuevo CEO, porque es lamentable. Liberbank es la entidad más judicializada por motivos laborales, gracias a la CSI. Tenemos un ERE anulado en 2013, y todavía no ha devuelto todo lo que se descontó a los trabajadores el segundo semestre de aquel año. La Audiencia Nacional ha declarado ilegales los últimos recortes salariales y él sigue aplicándolos. Lo que pasa en Liberbank no pasa en ningún banco.

Marco Antuña, durante una movilización. FOTO: Iván G. Fernández.

CSI es el sindicato más votado en el comité de las oficinas de Asturies. Sin embargo, a medida que el banco se amplía su representatividad se diluye. ¿Le preocupa tener menos voz en la nueva entidad?

En el nuevo banco, los sindicatos de Unicaja tendrán el 60 por ciento de la representatividad. Los sindicatos de Liberbank, aunque tengan las mismas siglas que los de allí, tendrán poco que pintar. Les dirigirán desde Málaga, como hasta ahora los dirigían desde Madrid o desde Castilla La Mancha o desde los despachos directivos de la entidad. Nosotros estamos acostumbrados a pelear en minoría y en la CSI no hay una cúpula externa que nos ordene firmar ERES o recortes salariales. Al contrario, tenemos el respaldo de un sindicato con mucha experiencia de lucha. Nuestra pelea desde Asturies consiguió conquistas para todos los trabajadores de Liberbank. En esa pelea vamos a seguir…

El Gobierno asturiano pedía recientemente a los responsables de Liberbank que se tenga en cuenta el “raigambre” asturiano de la entidad. ¿Qué opinión le merece?

(Risas) Los gobiernos autonómicos, lo mismo del PSOE que del PP, lo único que han hecho es aplaudir la gestión de Menéndez en la privatización y la desaparición de la caja de todos los asturianos. Si hace falta que los trabajadores bailemos sevillanas y celebremos la Feria de Abril para que Menéndez siga manteniendo el sillón, nos obligarán a ello. Aquí la gran pelea, lo único que importó, fue el reparto de poder, y lo de “mantener el raigambre” asturiano es una falacia.

¿La fusión no conlleva nada bueno desde su punto de vista?

Nada. Hay que asumirlo por obligación legal, por fuerza de orden, pero esta tendencia obligada al oligopolio no favorece ni a la ciudadanía ni a los trabajadores. No hay una intención de mejorar el servicio, al contrario. La tendencia es cerrar oficinas en los pueblos, y sustituir empleos dignos por empleados subcontratados de asistencia telefónica y call centers en condiciones precarias. Cuando yo entré en la Caja de Ahorros cada dos años se hacían pruebas y se contrataba a entre 160 y 200 personas, con buenas condiciones y con posibilidad de quedarse. Con la privatización todo eso se perdió.

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