¿Qué se debe hacer para bajar el recibo de la luz?

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Pablo García
Pablo García
Es sociólogo, vecino de Llangréu y activista del Conceyu pola Transición Xusta.

Antes de nada, es importante recordar dónde va lo que pagamos en la factura de la luz. Así va el reparto:

– Bastante menos de la mitad de la factura de la luz se destina para pagar lo que se ha consumido: de cada 100 euros que pagamos, supondrían en torno a unos 35 euros.

– Los impuestos (el IVA y el Impuesto sobre la electricidad) implican algo menos, unos 23 euros.

– Y más de 42 euros se va en los llamados “peajes”, es decir, transporte de la electricidad, compensaciones extrapeninsulares (subvenciones a Endesa para que en las islas se pague lo mismo que en la península), pagos por capacidad, pago de la gestión de los residuos nucleares…

El pasado 7 de diciembre de 2020, el Gobierno anunció la congelación de la parte fija del recibo de la luz (peajes + impuestos), sobre la que se carga más del 65% de la factura de la electricidad del consumo doméstico, hasta el 1 de abril de 2021. Ese mismo día también entrará en vigor una nueva estructura del recibo, que en el caso doméstico incluye tres tramos horarios (punta, llano y valle), con precios diferentes en cada uno.

A pesar de la congelación decretada por el Gobierno a las dos terceras partes de la factura de la luz, estos días estamos asistiendo a una importante subida del precio de la electricidad consumida, cuyas causas se encuentran en el crecimiento de la demanda por la ola frio, que provoca que entren a producir electricidad las centrales de gas que habitualmente no están operativa, siendo el elevadísimo del precio del gas la segunda variable explicativa de la subida del precio del kilovatio. La tercera variable que está influyendo en la subida del precio de la electricidad, es la bajada de la producción de electricidad de origen renovable, a causa de la ausencia de viento y sol.

Por último -y fundamental-, la subida abusiva del precio de la luz tiene que ver con el llamado sistema “marginalista” que rige en España, el cual, simplificando, funciona de la siguiente forma. La electricidad que se consume se produce primero con la hidráulica y las renovables que son las fuentes de energía más baratas, y con la energía nuclear (que aunque no es barata, las centrales están amortizadas). Tras esas tecnologías, para cubrir la demanda se van añadiendo paulatinamente las centrales con coste de producción más caro hasta llegar a las de gas. Entonces entra en acción el sistema “marginalista”, que hace que paguemos toda la electricidad consumida al precio de la producida con la tecnología más cara. Es decir, pagamos las sardinas a precio de besugo.

¿Qué se debe hacer para bajar la factura de la luz?

1. Exigir la sustitución del sistema “marginalista” por un sistema de precios acorde con el coste de producción de la electricidad de cada una de las tecnologías.

2. Exigir una revisión y modificación de los “peajes”, a fin de bajar la parte fija de la factura de la luz e incentivar el ahorro energético.

3. Exigir la bajada del IVA y el impuesto de la electricidad, al objeto de conseguir un precio de la luz más justo.

4. Exigir la creación de una empresa pública de energía que sirva para favorecer la competencia en un mercado fuertemente condicionado por la situación de oligopolio.

5. Exigir la modificación del Bono Social para combatir la pobreza energética, incrementando el porcentaje de descuento sobre la factura, ampliando los segmentos sociales beneficiarios, eliminando los regalos mediante ayudas a las rentas altas e implantando los descuentos automáticos a las familias beneficiarias (este sistema automático hizo que en Portugal el número de personas beneficiarias pasara de 140.500 a más de 630.000 en pocos meses).

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