Las protestas de los inquilinos arrancan a VIPASA la promesa de inversiones

La empresa pública anuncia reformas en los pisos de La Corredoria, pero mantiene abiertos conflictos en toda Asturies.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y forma parte del consejo de redacción de Nortes.

“VIPASA es el peor casero de Asturies”. Así se refería recientemente en el Parlamento asturiano el diputado de Podemos Asturies Rafa Palacios a la situación de los inquilinos de la empresa pública de vivienda. Ayer un grupo de ellos, vecinos de uno de los edificios de VIPASA en el barrio ovetense de La Corredoria se concentraron frente a la sede de esta entidad, acompañados por cargos públicos de Podemos, Somos Oviedo/Uviéu e IU. Tras un mes de noticias en los medios, la empresa ha anunciado que invertirá 2,9 millones de euros en la reforma de 101 pisos de La Corredoria. Palacios considera que es un primer avance, porque “hasta ahora ni siquiera reconocían que hubiera ningún problema”. No obstante, el diputado morado anuncia que su grupo seguirá pidiendo el cese de María Montes, gerente de VIPASA, al considerar que su gestión al frente de esta empresa pública ha sido muy negativa.

“Solo se acuerdan de nosotros para pagar” señala Benito, que lleva 25 años viviendo en una vivienda autonómica de La Corredoria. Se queja de que sufre constantes problemas de humedades que nadie le resuelve. Ayer fue una de las personas que acudió a la protesta. Arón, también vecino de La Corredoria, denuncia la falta de calefacción, las cañerías rotas y un garaje inundado de aguas fecales que nunca han podido utilizar. “Si, si, ya iremos a revisar” dice este vecino que es la promesa incumplida de VIPASA cada vez que llaman para quejarse.

Vivir en una casa con humedades y padecer de asma es una combinación atroz. Amor la conoce bien. Vive desde hace 18 años en una vivienda que ya recibió con humedades y ventanas rotas. Otros vecinos se quejan de problemas de convivencia con vecinos problemáticos que no respetan nada, y frente a lo que acusan a VIPASA de permanecer de brazos cruzados.

Claudia lleva 7 años en un piso de la calle Xuacu de Sama y se queja de la plaga de cucarachas y ratas que sufren. “Tengo una niña pequeña y tenía que proteger los botes de leche de las cucarachas” señala esta vecina que también se queja de una calefacción que nunca funciona y que nadie viene a arreglar. Es una de las inquilinas que está organizando las protestas vecinales. Han tenido efecto. VIPASA ya ha comenzado a sacar el agua de los garajes y les ha anunciado que en octubre iniciará reformas estructurales en los edificios para mejorar el aislamiento y corregir otros déficits de las edificaciones.

Para Palacios gracias a “la confluencia de presión social e institucional, se abrió la posibilidad del diálogo y la negociación, pero hay que seguir apretando”. “No es solo un problema de La Corredoria, sino de toda Asturies. Necesitamos un plan de choque para dar vivienda a las 240.000 asturianas y asturianos que no la tienen o la tienen de muy mala calidad” señala el diputado de Podemos. Claudia señala que el anuncio de VIPASA les da esperanzas, pero no termina de fiarse del anuncio de la empresa y anuncia que se mantendrán vigilantes: “cuando veamos las obras les creeremos”.

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