“No estamos pidiendo abrir sin seguridad” afirman los hosteleros encerrados

David Tejerina y Tono Permuy, de Hostelería con Conciencia, protagonizan un encierro en la iglesia gijonesa de San José.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

“Este tercer cierre está siendo muy duro” afirma Tono Permuy, propietario de Toma 3, café-librería y animado punto de encuentro de la vida cultural gijonesa desde hace 8 años. Él y David Tejerina, de la Sidrería Canteli, ambos miembros del colectivo Hostelería con Conciencia iniciaban ayer un encierro en la Iglesia de San José en Xixón para reclamar ayudas directas al sector. “Somos conscientes de la situación sanitaria y no estamos pidiendo que la hostelería abra sin seguridad” quieren dejar claro ambos hosteleros, que insisten en la necesidad de rescatar un sector del que dependen muchos empleos. “Yo mismo y otras personas que trabajan conmigo, ya de cierta edad, lo vamos a tener muy complicado para encontrar trabajo si finalmente no aguantamos más y tenemos que cerrar” señala Permuy, que negocia con la propiedad una rebaja del alquiler para aguantar este nuevo cierre.

También la sidrería de David está pendiente del hilo del alquiler. “Hay caseros muy solidarios, que comprenden la problemática, pero otros que les dicen a sus inquilinos que soliciten un crédito del ICO y se endeuden. Hace falta legislación. Esto no puede depender de la buena o mala voluntad de quién te toque como propietario” señala Tejerina.

“Estamos recibiendo mucho apoyo de la gente de fuera, de clientes que nos dicen no es justo que os cierren sin compensaciones” señala Permuy, que apunta que este nuevo cierre llega después de unas navidades muy malas y un verano que sirvió para pagar las deudas del confinamiento.

El coste medio de un local cerrado es alto. A pesar de los ERTE hay que pagar alquileres, agua, luz, seguro y otras facturas. Tejerina calcula unos 2.000 euros mensuales de media. Las ayudas del Principado son de unos 600 euros mensuales. Desde Hostelería con Conciencia consideran necesario más apoyo económico y piden al Ayuntamiento que se impliquen a fondo.

También están preocupados por la pérdida de poder adquisitivo de sus trabajadores después de meses de ERTE y piden a las administraciones locales y autonómicas un complemento salarial para los trabajadores afectados por los expedientes. Asimismo reclaman que aquellos establecimientos a los que no les compense económica abrir puedan acogerse a ayudas por cierre voluntario.

La hostelería está en boca de todo el mundo, pero de momento los únicos políticos que se han acercado por la Iglesia de San José ha sido Daniel Ripa y Laura Tuero, de Podemos. Tono y David creen que falta planificación y empatía con un sector exhausto. El encierro es una forma de llamar la atención sobre la gravedad del problema. “Está la cosa para ponerse a rezar” bromea Tono. No han podido escoger mejor lugar.

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