¿La industria asturiana paga más por la luz que la francesa o la alemana?

Las empresas afirman que los datos de Eurostat que manejan Ecologistas y Podemos no reflejan las ayudas públicas.

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David Artime
David Artime
Periodista y escritor. En 2009, ganó el premio de narrativa en lengua asturiana de la editorial Trabe con la novela "La Bufanda", en la que aborda el mundo de los ultras de fútbol.

La guerra por los precios de la electricidad para las industrias electro-intensivas se ha declarado en Asturies tras la firma de la Alianza por la Industria, rubricada por todos los partidos del parlamento autonómico salvo Podemos. Desde la formación morada, y también desde otros sectores, como Ecologistas en Acción, se afirma que los datos de Eurostat muestran que España es uno de los países más baratos de Europa. Estos números no coinciden con los de la Asociación de Empresas de Gran Consumo Energético (AEGE), de la que forman parte ArcelorMittal, Alu Ibérica (la antigua Alcoa) y Asturiana de Zinc. Esta entidad defiende que en Eurostat no se tienen en cuenta las ayudas estatales que reciben los grandes consumidores en Alemania y Francia.

Las estadísticas de Eurostat, que recogen los precios pagados por los consumidores de más de 150.000 megavatios (entre los que estaría la gran industria asturiana) son uno de los argumentos que utilizó Podemos para no firmar ese pacto, en el que además del resto de partidos y el Gobierno autonómico, están los sindicatos CCOO y UGT y la patronal FADE. El texto acordado reclama al Gobierno central las ayudas máximas similares a las ya aplicadas en otros países de la UE para los grandes consumidores eléctricos, con especial atención a Francia y Alemania. Según el barómetro de AEGE, actualizado semanalmente, las empresas españolas sujetas a la tarifa 6.4 (en las que estarían los grandes consumidores asturianos) pagan ahora mismo 59,74 euros el megavatio, frente a los 28,5 euros en Francia y los 35,1 en Alemania.

Precios en España, Francia y Alemania, según el barómetro de AEGE.

Según un documento emitido por Podemos, uno de cuyos epígrafes se titula ‘¿Nos podemos fiar de AEGE?’, España sería el séptimo país de Europa con la electricidad más barata para consumidores de más de 150.000 megavatios, por encima de Ucrania, Bélgica y los países escandinavos. El precio en España sería de unos 48 euros el megavatio, mientras que el de Francia sería algo más de 52 y el de Alemania superaría los 60. No obstante, mientras que en el caso del país teutón se refleja un fuerte peso de tasas e impuestos (sin las cuales, el precio se reduciría a unos 36 euros el megavavio), en Francia y España, la parte impositiva representa un porcentaje mucho menor, y la cuantía apenas variaría unos euros. Son datos de Eurostat referentes al primer semestre de 2020.

Paco Ramos, de Ecologistas en Acción, se ha remitido por su parte al Informe sobre el Anteproyecto de Ley para crear el Fondo Nacional para la Sostenibilidad del Sistema Eléctrico de la Comisión Nacional de los Mercados de la Competencia, emitido el pasado mes de enero. En él, y utilizando igualmente como fuente Eurostat, aparece un gráfico sobre los precios en 2020 para los consumidores de la tarifa 6.4. España aparece como el octavo país más barato, aunque en este caso con un precio muy superior al francés, pero en todo caso muy lejos de los 155 euros el megavatio en Reino Unido o los 111 en Alemania.

Precios de la electricidad para la gran industria en 2020, según Eurostat.

Tanto desde la organización ecologista como desde Podemos se afirma que los de Eurostat son los únicos datos fiables conocidos, y que por el contrario no se sabe de dónde surgen los datos de la asociación AEGE. Nortes ha contactado con el director general de la misma, Fernando Soto, para que nos los explicara.

¿POR QUÉ LOS DATOS SON DIFERENTES? EXPLICACIÓN DE AEGE

Según el representante de las electro-intensivas los precios de Eurostat no recogen los paquetes de compensaciones y ayudas que disfrutan las grandes consumidoras en los diferentes países y que en casos como el de Alemania o Francia, reducen considerablemente el precio del megavatio. Para conocer en profundidad este extremo, AEGE encargó a la consultora Monitor Deloitte informes sobre la competencia de precios de la energía entre los años 2017 y 2020, teniendo en cuenta todas las variables señaladas. Con la información aportada, el colectivo patronal publica en su web un barómetro actualizado cada semana, en el que se comparan los precios de España, Francia y Alemania.

La principal eléctrica francesa, EDF, tiene un 83% de capital público

En el país galo, la lista de mecanismos estatales para apoyar el consumo industrial de energía es larga. En primer lugar, Francia creó en 2010 el dispositivo ARENH (Acceso Regulado a la Energía Nuclear Histórica) que establece un precio de 42 euros el megavatio fijado por los poderes públicos. La compañía EDF es la encargada de ofertar este precio, al que las grandes empresas se pueden acoger cuando los costes del mercado son muy elevados. Claro que en este punto hay que matizar: EDF es una compañía pública (el Estado francés controla el 83% de su capital). En España, ese rol lo jugaba Endesa, pero fue privatizada en 1996. Los dos presidentes que la vendieron al sector privado acabaron “casualmente” de consejeros y asesores de empresas energéticas: Felipe González en Gas Natural y José María Aznar en la propia Endesa.

Además de la ARENH, el Gobierno francés aprobó en 2015 la Ley de la Transición Energética y el Crecimiento Verde (LTECV), que plantea otra serie de ayudas. Entre ellas figura la reducción de la Tarifa de Utilización de la Red Pública (Turpe), o la de la Contribución al Servicio Público de Electricidad (CSPE). Esta última tasa está fijada en 22 euros el megavatio hora, pero en el caso de los grandes consumidores se reduce a una cuantía que oscila entre los 7,5 euros y los 0,5 euros.

Central nuclear de EDF en Francia. FOTO: EDF

Según han explicado a Nortes fuentes de AEGE, la asociación ha intentado en vano contactar con la diputada autonómica de Podemos, Nuria Rodríguez, para explicarle la diferencia en las cifras. Esta parlamentaria fue la encargada de defender en la Junta General la posición de su partido, contraria a la firma de la Alianza por la Industria.

Los planteamientos de la Alianza por la industria proponen que España siga un camino similar al de Francia, un país que presume de tener una de las industrias más competitivas de Europa gracias a sus tarifas electro-intensivas. Desde Podemos se recuerda que las ayudas al mercado eléctrico las acaban pagando el resto de consumidores (como ocurría con la subasta de interrumpibilidad, que inyectaba más de 500 millones de euros anuales para abaratar la factura de las grandes industrias provenientes de las tarifas del pequeño consumidor) y que la solución estaría en intervenir el mercado eléctrico. Desde Ecologistas en Acción consideran que se entraría en una guerra de ayudas públicas que España no puede ganar, pues las de Francia y Alemania, países más ricos, siempre serían más atractivas.

AEGE afirma que ha intentando en vano contactar con Podemos para explicar la diferencia de precios

Además, Ramos afirma que la multinacional del aluminio Alcoa se fue de Asturies “no por el precio de la electricidad, sino porque encontró en otros lugares instalaciones más modernas y competitivas”.

En este sentido, el texto de la Alianza también demanda inversiones estatales para mejorar la competitividad de la industria instalada en España.

Por su parte, Fernando Soto recalca que una tarifa eléctrica más competitiva reduciría mucho las posibilidades de deslocalización de estas multinacionales. De hecho, apunta, “estamos perdiendo una gran oportunidad por no aplicar precios competitivos a las renovables”, un tipo de energía del que España puede ser un gran productor.

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