Amazon: contratos quincenales, detectives en las huelgas y control electrónico de empleados

Un miembro del Comité de Empresa del centro de la multinacional en Madrid explica lo que nos espera en Bobes.

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David Artime
David Artime
Periodista y escritor. En 2009, ganó el premio de narrativa en lengua asturiana de la editorial Trabe con la novela "La Bufanda", en la que aborda el mundo de los ultras de fútbol.

Después de las lógicas expectativas que en el actual contexto socioeconómico ha generado la próxima apertura de un centro logístico de Amazon en Bobes (Siero), comienza poco a poco conocerse la letra pequeña de este proyecto. No hay que rebuscar mucho. Una llamada a cualquier representante sindical de cualquier centro de la multinacional norteamericana muestra que no todo el monte va a ser orégano. Nortes lo ha hecho con Alfonso Domínguez Hijosa, integrante por Comisiones Obreras del Comité de Empresa de las instalaciones de San Fernando de Hernares (las primeras que Amazon abrió en España, en 2012). Las conclusiones son claras: el empleo que se creará es muy relativo y tiene poco que ver con el de Arcelor, Daorje o incluso Alimerka.

Amazon abrió su primer centro de San Fernando de Henares con 40 empleados. Hoy tiene unos 2.500 indefinidos. Esta plantilla se ve aumentada con eventuales contratados a través de Empresas de Trabajo Temporal, que pueden ir desde los 400 hasta los 1.500, dependiendo de la época del año. Según explica Hijosa, hay otros centros de España que llegan a tener un 60% de la plantilla eventual a través de ETT, si bien no es el caso del suyo.

Los otros 2.500 no se hicieron indefinidos de la noche a la mañana. Todos ellos pasaron también por ETT, periodos que llegaron a ser de 18 meses firmando contratos semanales, quincenales o mensuales. “Acabas de trabajar un domingo por la noche y el lunes por la mañana no sabes si te renuevan”, afirma Domínguez.

Centro logístico de Amazon.

Esta modalidad de contratación, según explica el sindicalista, cuadra bien con el sistema y el ritmo de trabajo porque “el control sobre el trabajador es absoluto“. Si bien la empresa aún no emplea las pulseras de geolocalización que el parlamento italiano sometió a debate recientemente, “el sistema de control electrónico prácticamente ya funciona”.

Asegura que la compañía sabe en todo momento lo que hace el trabajador a través de los dispositivos electrónicos utilizados en el centro de trabajo. “Si paras, si te equivocas, si sales, si entras… Si haces algo mal, a ellos les salta una señal y te vienen a buscar. Si una semana no estás rindiendo al cien por cien de tu capacidad, el encargado viene a preguntarte si te ocurre algo”, señala el miembro del Comité. Explica que si el trabajador eventual no rinde lo suficiente no es renovado, por lo que el nivel de ansiedad que debe soportar es muy alto. “El capataz presiona al encargado y el encargado al mozo de almacén. Además de la carga física hay una importante carga mental”, comenta. Este factor tiene un claro reflejo en el absentismo. La media de bajas laborales en el centro de San Fernando de Henares es de un 14 por ciento tres veces más que la media del sector de la logística en la Comunidad de Madrid.

“la media de bajas laborales del centro logístico triplica la del sector”

El convenio provincial de este sector, el de la logística y el transporte, es el que Amazon aplica a cada uno de sus centros. En Asturies conllevará unos salarios de entre 1.200 y 1.600 euros brutos, según un reciente artículo del diario El Comercio. Sin embargo, el centro madrileño comenzó a funcionar con un convenio propio, con mejores condiciones laborales. Fue en el 2018 cuando la empresa decidió romper con el primero y acogerse al provincial.

Los empleados acudieron entonces a la huelga, y Amazon acudió a una famosa empresa norteamericana de detectives y espionaje, Pinkerton, para realizar seguimientos de actividades sindicales e infiltraciones en redes sociales de los trabajadores. No sería la primera vez. Kaosenlared informa del mismo caso en una huelga sus almacenes de El Prat (Cataluña) y el portal Businesinsider reporta un ejemplo parecido en otro centro logístico de la multinacional en Polonia.

LOS REPARTIDORES, COMO LA PELÍCULA DE KEN LOACH

“No trabajas para nosotros, trabajas con nosotros. Serás el dueño de tu destino”. Es lo que le dicen a Ricky, el protagonista de la película de Ken Loach Sorry, We Missed you cuando comienza a trabajar de repartidor. Para conocer las condiciones de trabajo de los repartidores de Amazon parece ser recomendable ver este film, a partir de lo que cuenta Hijosa.

Al igual que Ricky tendrán que darse de alta en autónomos, y su sueldo rondará los 500 euros mensuales netos, según cuenta otro sindicalista de CCOO en este artículo de El Confidencial. El bajo salario es el resultado de descontar, además de la cuota de autónomo, los gastos en combustible, el desgaste del vehículo propio y las multas. Para evitar estas últimas, según Hijosa, muchos de ellos, llevan un compañero que les espera en el coche mientras hacen la entrega. En ese caso, toca repartir las ganancias. La Justicia obligó en octubre a la multinacional a contratar a 4.000 repartidores de Madrid y Barcelona que ejercían de falsos autónomos.

Trailer de Sorry, We Missed You, de Ken Loach

El sindicalista matiza por tanto el entusiasmo que despierta el proyecto de Bobes. Sí es cierto que genera empleo pero “hay que mirar qué tipo de empleo va a crear y recordar que al mismo tiempo conlleva la pérdida de trabajos en el pequeño comercio y el cierre de negocios“. Advierte por tanto a las autoridades asturianas: “si no se toman medidas, es un gigante que nos va a comer a todos”. “Es una empresa antisindical que siempre bordea la legalidad, a nivel laboral recorta al máximo las condiciones de sus trabajadores y paga menos impuestos que sus empleados”, concluye.

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