Los códigos postales que matan en Xixón

El 'Atlas de Mortalidad' elaborado por el Instituto Carlos III de Madrid confirma que la esperanza de vida 'va por barrios', y que la salud depende más del código postal que del código genético.

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Adrián Arias
Adrián Arias
Adrián Arias (Xixón, 1988). Abogado. Activista vecinal. Ha sido Presidente de la Federación de Asociaciones Vecinales en Xixón (2016-2020) y en la actualidad es asesor de la Delegación de IU-GUE/NGL en el Parlamento Europeo.

No se trata de la última serie de novela negra ambientada en la ciudad ni del último thriller policíaco de la HBO, sino de toda una teorización que desde hace años la investigación en salud pública viene realizando. En este caso, la primera vez que tuve conocimiento de ella, fue por el actual Director General de Salud Pública del gobierno regional, Rafael Cofiño, militante inquebrantable de los “determinantes sociales de la salud”. Con un rotundo: “el código postal mata más que el código genético” venía a explicar tanto, en tan sólo nueve palabras.

Y es que precisamente esta semana hemos conocido la actualización del conocido como “Atlas de Mortalidad del Proyecto Medea 3” que en colaboración entre otros con el Instituto Carlos III de Madrid, desarrolla un estudio entre 26 ciudades españolas, entre ellas Xixón, donde introduce una relación directa entre la situación socioeconómica de los barrios de las ciudades analizadas y los índices de mortalidad o dolencias que sufren sus vecinos o vecinas.

33299,213 o 350…los números mortales

Los datos que arroja la actualización del estudio reflejan que zonas como Jove, Veriña, Portuarios, Tremañes, Roces, Montevil, El Coto o La Camocha tienen índices de privación socioeconómica más altos que el resto de barrios de la ciudad. ¿En qué se traduce eso? En que debido a una mayor tasa de paro, salarios más bajos o viviendas de menor calidad, estos vecinos y vecinas tienen una peor calidad de vida.

Una calidad de vida o peores condiciones socioeconómicas que hacen que su esperanza de vida disminuya y desarrollen con mayor intensidad enfermedades respiratorias o cancerígenas. En pleno 2021 y con toda la polémica en la izquierda sociopolítica sobre si las condiciones materiales o las identidades son más importantes, van unos numeritos ya casi en desuso y nos lanzan la lucha de clases a la cara.

El estudio refleja con claridad que si vives en un barrio de clase trabajadora, tienes más posibilidades de vivir peor que tus vecinos o vecinas de barrios residenciales (incluido el llegar peor a fin de mes) y para llegar a fin de mes sin morirte te vas a tener que esforzar mucho, pues tienes todos los números “postales” para que la parca te llame a su lado.

¿La alternativa? Más redes vecinales, más proyectos comunitarios

Si alguna enseñanza debemos sacar de este tipo de estudios es que el tejido asociativo y la sociedad civil organizada conoce bien qué ocurre en sus barrios. A nadie en los barrios de la zona Oeste como Jove, Pescadores, Tremañes o Veriña le va a sorprender que las principales causas de mortalidad en esa zona sean las enfermedades pulmonares o el cáncer de pulmón. Llevan denunciándolo en la siempre activa Plataforma de la Contaminación de Xixón desde hace más de una década. Saben que las pilas de carbón al aire libre que han ayudado a descargar como estibadores les matan, que las chimeneas de la gran industria de la que reciben su nómina mensual expulsan un veneno que respiran día sí y día también y que nadie les consulta cada vez que ponen una nueva máquina de “echar mierda” delante de sus ventanas.

No hay ningún vecino o vecina de La Camocha que no sepa que aunque las jubilaciones mineras siguen siendo un poderoso colchón para muchas familias de la barriada, el banco de alimentos impulsado desde hace más de diez años por la Asociación Vecinal reparte mensualmente comida a más de 150 personas. Que año tras año los “reyes mineros” se esfuerzan para que ningún niño o niña de La Camocha no disfrute de sus juguetes la mañana del 6 de Enero. O que tras mucha lucha vecinal, la consejería de sanidad haya aprobado un nuevo plan funcional para un centro de salud con aluminosis y que se queda pequeño para las más de 5.000 cartillas sanitarias de la zona (con más de 350 cartillas infantiles).

Y si preguntas en Roces, en Montevil, en Ciares o en Contrueces que si se reconocen en el estudio de la mortalidad, te dirán resignados que sí, pero con el mismo orgullo te dirán que aunque sigamos muriéndonos antes, seguimos igual de luchadores que siempre. Luchando por mejores viviendas día tras día con el proyecto de barrio degradado para la zona o que gracias a la cooperativa vecinal muchos vecinos y vecinas pueden tener hoy un piso mejor que el que se podían permitir en su día o que al menos la guaja puede entrenar y jugar con el equipo del barrio sin tener que pagar un dineral por la ficha y algún día debutar en el Gijón Fútbol Femenino…y ya puestos a soñar, que en unos años donde la igualdad sea real, pueda ser la pichichi del UC Ceares.

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