Faustino Blanco, el hombre que nunca dimitió

Anunció su supuesta dimisión como director de la Finba en diciembre, por las críticas sobre su salario. Tres meses después sigue en el mismo puesto y con el mismo sueldo.

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David Artime
David Artime
Periodista y escritor. En 2009, ganó el premio de narrativa en lengua asturiana de la editorial Trabe con la novela "La Bufanda", en la que aborda el mundo de los ultras de fútbol.

El pasado martes 15 de diciembre Faustino Blanco hacía pública y notoria su supuesta dimisión como director de la Fundación para la Investigación y la Innovación Biosanitaria de Asturies (Finba), a raíz de las críticas por sus retribuciones salariales por parte del sindicato Sicepa. No fue tan pública ni tan notoria la posterior reunión del patronato de la entidad en la que se rechazaba su cese. Tres meses después el exconsejero de Sanidad, bajo cuya gestión se creó la la Finba, continúa en el mismo cargo y con el mismo salario, que podría alcanzar los 110.000 euros brutos.

La cuantía de su retribución es difícil de estimar. En una respuesta a una pregunta del Grupo Parlamentario de Podemos en la Junta General, el consejero de Salud, Pablo Fernández, se remitía al contrato firmado en noviembre de 2020, en el que se establecía un salario fijo bruto de 85.000 euros, y una parte variable que podría llegar a un máximo de 25.000, a “acordar por el patronato en función del cumplimiento de objetivos que se fijarán anualmente”.

Instalaciones de la Finba.

En el Plan de Actuación de la Fundación durante el ejercicio 2020, y bajo dirección del antecesor de Blanco, Enrique Caso, los gastos de personal, en lo correspondiente a la dirección, vienen específicamente fijados: 78.017 euros. En el Plan de Actuación 2021, no se refleja esta especificación. Solo aparecen los gastos totales de todo el personal de dirección, incluyendo además del director, el gerente, el responsable de proyectos, el responsable de ensayos clínicos, el responsable económico, el gestor de recursos humanos y el personal técnico y administrativo.

Enrique Caso, médico e investigador que como explicaba en su pregunta el Grupo Parlamentario de Podemos, llegó al cargo en 2017 “tras un proceso de selección al
que concurren más de medio centenar de candidatos de todo el país”, tenía un salario de 48.000 euros fijos más 7.000 en función de objetivos. Así lo criticaba Sicepa en la nota de prensa que provocó el anuncio de la supuesta dimisión de Blanco. La Finba cuenta además con un centenar de trabajadores directos (añadiendo los investigadores de la Universidad de Oviedo, del CSIC y de otros organismo, la cifra total de empleados puede alcanzar los 800). La mayoría de los directos cobra salarios inferiores a 25.000 euros brutos.

El actual presidente del patronato, blas herrero, sucedió a blanco en el cargo en 2015

El exconsejero de Salud sucedió a Caso en el cargo al ser nombrado por el patronato de la Fundación el pasado mes de noviembre, sin que mediara proceso de selección. El presidente de este patronato es el empresario e inversor Blas Herrero, que a su vez sucedió en esa presidencia al propio Blanco en mayo 2015, cuando este estaba aún al frente de la Consejería. Paradojas de la vida: se da la circunstancia de que el Gobierno autonómico de entonces justificó la medida en su intención de “despolitizar” la Fundación. No parece que lo haya logrado.

En otra de sus respuestas a Podemos, el actual consejero de Salud argumentaba que el patronato de la Finba tiene una mayoría de patronos privados, y que son ellos los que deciden sobre el nombramiento del director. Sin embargo, en este punto caben dos matices.

PATRONOS PRIVADOS, RECURSOS PÚBLICOS

El primero es que ese nombramiento fue aprobado por unanimidad, con el voto favorable de todos los patronos, también los públicos. Así lo recoge el acta de la reunión del 10 de noviembre en la que se tomó la decisión. El segundo es que las consejerías de Ciencia y de Salud aportan al presupuesto de la Finba un millón de euros, más del doble del apoyo económico de sus patronos privados (450.000 euros), entre los que figuran Caja Rural, Fundación Cajastur, EDP o TSK.

La aportación de las consejerías duplica la de los patronos privados

Basándose en estos datos, fuentes del personal de la Finba, en declaraciones a Nortes, han cuestionado por tanto la idea de que la Administración autonómica no tenga capacidad de presión en dicho patronato. Además, dos de los patronos públicos son el propio consejero, Pablo Fernández, y la directora del Servicio de Salud autonómico (Sespa), Concepción Saavedra. El sindicato médico Simpa publicó, a raíz del fallido anuncio de dimisión, una nota de prensa en la que recordaba que el marido de Saavedra, Tácito Virgilio Suárez, fue jefe de gabinete de Blanco, durante su etapa en la Consejería, y que a Fernández Blanco “lo promocionó en su momento como vocal del Consejo de Bioética de España”.

Por otra parte, parece ser que Blanco no estará solo al frente de la gestión. Uno de sus planes próximos es crear una plaza de gerente, cuya convocatoria ya ha sido aprobada. Hasta ahora el organigrama de la Finba no incluía esta figura. El personal de la Fundación desconoce por el momento quiénes son los aspirantes al puesto.

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