El día que Asturies votó OTAN

Se cumplen 35 años de un referéndum que dió la victoria al 'Sí' y en el que la opción pacifista solo triunfó en las cuencas mineras.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Se cumplen 35 años del referéndum de la OTAN. El 12 de marzo de 1986 España votaba la permanencia en la Alianza Atlántica bajo unas condiciones como la “reducción progresiva de la presencia militar de lods EEUU en España” que no tardarían en ser incumplidas por los gobiernos del PSOE primero, y del PP después. A pesar de que en algún momento el sector pacifista llegó a acariciar la posibilidad de una victoria, el terminaría imponiéndose por un 53% de los votos frente al 40% del NO.

Los votos anti-OTAN solo serían mayoritarios en Catalunya, Euskadi, Navarra y Canarias. En Asturies el comportamiento sería muy parecido a la media nacional. En Xixón, Uviéu y Avilés el Sí sería la opción ganadora, pero en las cuencas mineras los partidarios de la salida se impondrían, en algunos casos con abultada mayoría como en Llaviana, donde las papeletas negativas obtendrían el 58%.

Tras haber defendido la salida de la OTAN durante la Transición, haciendo de la neutralidad y del pacifismo una de sus banderas frente a la UCD, el PSOE de Felipe González tendría que emplearse a fondo en la campaña para legitimar su cambio de postura una vez en el Gobierno. El liderazgo carismático de González y su control de los medios de comunicación serían clave en dar la vuelta a unas encuestas, inicialmente desfavorables.

En Asturies figuras progresistas de las artes, como el pintor Eduardo Úrculo o el poeta Ángel González, la comunicación, Juan Cueto, o de la Universidad, Juan Vázquez o Leopolodo Tolivar, apoyarían públicamente el Sí, que tendría que adoptar cierta imagen pacifista y europeísta para seducir a muchos votantes del PSOE que seguían mirando con recelo este giro de su partido hacia los EEUU de Ronald Reagan.

En el polo opuesto el filósofo Gustavo Bueno, entonces aún cercano al PCE, daría un mitin antiOTAN en el Pozu Fondón de HUNOSA ante un centenar de mineros de la empresa pública. Junto a él Emilio Huerta Triqui, destacado dirigente del PCE y CCOO. Sería uno de los actos más singulares de una campaña por el NO muy activa, organizada en torno a dos plataformas, Asturias por la Paz, de carácter más asambleario, e impulsada principalmente por el Movimiento Comunista de Asturies y la Liga Comunista Revolucionaria, y la Plataforma Regional por la salida de la OTAN, nucleada en torno al PCE, y que sería el germen de la futura Izquierda Unida. Una y otra desplegarían una enorme actividad de actos públicos y en las calles, a través de murales, carteles, manifestaciones o vistosas acciones como una gran cadena humana que dibujaría en la calle Uría de Uviéu el símbolo pacifista y el lema “OTAN NO”. Ambas organizaciones denunciarían también el silencio de sus actos por parte del centro territorial de RTVE, al que acusarían de manipulación informativa a favor de la opción gubernamental: el Sí.

El fotógrafo y activista Javier Ordás fotografió algunos de aquellos carteles y murales que suplieron con ingenuo y voluntarismo una campaña pacifista hecha con escasos medios. Muchos de aquellos mensajes en las paredes sobrevivirían bastantes años a aquel referéndum que estuvo a punto de ganarse por parte de los defensores de una España neutral, no alineada con ninguno de los dos grandes bloques.

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