“Sin IU, nuestra democracia no sería la misma”

Ovidio Zapico es desde 2020 el coordinador de IU Asturies, la coalición que cumple estos días 35 años, y cuya 'cultura de pacto' reivindica.

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Pablo Batalla
Pablo Batalla
Es licenciado en Historia. Ha sido colaborador en medios como La Voz de Asturias o Atlántica XXII y en la actualidad coordina la revista digital El Cuaderno y dirige A Quemarropa, el periódico de la Semana Negra de Gijón. Su último libro es "La virtud en la montaña. Vindicación de un alpinismo lento, ilustrado y anticapitalista" (Trea Ensayos).

Ovidio Zapico (La Pola Llaviana, 1971) es coordinador general de Izquierda Xunida d’Asturies desde 2020. Tenía quince años en 1986, cuando se fundó la coalición, que nacía dirigida por el también asturiano Gerardo Iglesias. En esta breve entrevista, hace para Nortes una valoración de su trayectoria en España y Asturias, su situación actual y su relación con Podemos.

Era joven entonces, pero ¿qué recuerda de aquella primavera de 1986 en que se fundó Izquierda Unida?

Recuerdo la ilusión que se arrastraba del referéndum de la OTAN. Se venía del ochenta y dos, que fue muy duro, y de las mayorías socialistas. Recuerdo los referentes históricos: Nico Sartorius, Gerardo, Cristina Almeida, Camacho, Anguita, Antonio Gutiérrez, Rosa Aguilar. Recuerdo un proceso de muchísima ilusión. Era una nueva etapa para la izquierda alternativa que sumó esfuerzos. Tengo recuerdos muy especiales de mi participación en la plataforma Anti-OTAN de Laviana, donde el no a la entrada ganó. Fue el momento en el que la izquierda resurgió con fuerza y esperanza y con un espíritu de mucha apertura hacia la sociedad. El futuro era plural e IU lo entendió desde su fundación. Lo mejor de aquella época fueron las sedes llenas de gente.

¿Qué valoración haría de la trayectoria de IU; de para qué ha servido la coalición en estos treinta y cinco años?

Los principios y valores que representamos son indispensables y están anclados en la sociedad. Nunca desparecerán. Son centenarios, este año cumplimos un siglo, vienen del PCE, del comunismo democrático. La fisionomía social de España y de Europa no sería la misma sin IU. Nuestra cultura política y sindical ha sido determinante. La reconversión industrial y minera, la denuncia de los GAL, nuestras aportaciones críticas a la construcción europea, la denuncia de la corrupción, la defensa del movimiento ciudadano, del ecologista, del movimiento por la paz, de feminismo… Todo esto han sido luchas determinantes en la definición del modelo democrático que hoy tenemos. Nuestras mujeres y hombres que ejercieron el liderazgo siempre han sido referencias políticas y éticas en todos los ámbitos. Sin IU, nuestra democracia no sería la misma.

¿Y en lo que respecta a Asturias? ¿Qué ha aportado IU a esta tierra?

Ley de Salario Social, lucha ambiental contra la incineración y el embalse de Caleao, defensa de nuestra industria y del movimiento obrero, variante de Pajares, alcaldes y alcaldesas que son referentes políticos hoy consolidados en las cuencas mineras, transformación social de los concejos en los que fuimos y somos parte de gobiernos, defensa del autogobierno y de nuestra llingua total implicación en el feminismo asturiano, en el movimiento juvenil, en el vecinal… Pongo ejemplos tangibles que inducen una reflexión política. La historia  democrática de Asturias no se entiende sin el PCE y sin IU.  Hemos estado siempre en la reivindicación y defensa de Asturias desde nuestra cultura de pacto político. Siempre que hemos podido, nos hemos comprometido para que nuestros votos fueran útiles. Las experiencias de gobierno, municipales y autonómicas, forman parte del valor añadido de IU en Asturias. Somos una fuerza que piensa la realidad política del mismo modo que, ejemplo, la concibe la vicepresidenta del Gobierno, Yolanda Díaz, cuando dice que hay que conjugar impugnación y construcción. Esa frase encierra toda una trayectoria desde los tiempos de Dolores Ibárruri. 

¿Cómo valora la situación presente de la coalición?

Existen muchas dificultades porque la fuerza institucional en la Junta General es pobre y no se corresponde con nuestra fuerza municipal ni política, entendiendo por esta última tanto la capacidad de propuesta  como la percepción social y ciudadana de qué es y significa Izquierda Unida de Asturias. Quiero decir que tenemos todas las posibilidades para mejorar muchísimo, pero también dificultades que superar. No obstante, nuestra cultura política hace que nuestra influencia en la política autonómica sea muy alta. La política no es sólo aritmética, que es determinante, es mucho más: es capacidad de análisis, capacidad para comprometerse, capacidad para ser útil y lo estamos haciendo muy bien, cuando los números indican que podríamos estar en el extrarradio de la vida política y estamos en su epicentro. Cuando digo «lo hacemos muy bien», hablo de unos órganos de dirección, compuestos por las personas que dirigen IU en los concejos, en las alcaldías y en la dirección autonómica. Sin esa cultura de pacto, acuerdo y reivindicación que mamamos del sindicalismo, no estaríamos donde estamos. No obstante, quedan muchos retos. Como digo, tenemos que mejorar muchísimo en las zonas urbanas.

“tenemos que mejorar muchísimo en las zonas urbanas”

Quería preguntarle también sobre la excepción asturiana; el hecho de que aquí no se pacte con Podemos. ¿Por qué? ¿Prevé que en el futuro sí sea posible?

Con Podemos se pacta mucho y de forma muy natural. Se pacta en materia social, juntas las dos organizaciones han propuesto un corazón social para los presupuestos generales del 21. Durante la negociación de esos presupuestos, hemos pactado propuestas comunes en política industrial y sobre los fondos de rescate. Tenemos puntos de vista comunes sobre la reforma del Estatuto para lograr la oficialidá. Hemos pactado de forma natural muchas proposiciones no de Ley, como la de la fábrica de Gas de Oviedo, y defendemos conjuntamente a muchos colectivos que acuden a la Junta en busca de apoyo. La acción común en materia educativa es ejemplar. Si hay una excepción asturiana, sobre la que yo no puedo afirmar su existencia si analizamos las diferentes realidades en todo el Estado, es la naturalidad y eficacia con la que nos relacionamos en asuntos concretos que importan a la gente y la total ausencia de complicadas discusiones teóricas sobre una abstracta confluencia orgánica o electoral. Pactamos de forma diaria y generamos solidaridades de hecho, que, como decían los fundadores del UE, son las que resuelven asuntos concretos. Podemos Asturias respeta mucho la independencia orgánica y de criterio de IU y, por supuesto, defiende su propio sistema de ideas y su estrategia. Llevamos muchos años teorizado que la pluralidad es la mejor fórmula para converger y la realidad empírica lo está confirmando en Madrid, donde nadie habla ya de una casa orgánica común, que parece un concepto intelectualmente obsoleto, sino de causa común de una izquierda plural que no se agrede y es cooperativa. En ese paradigma está IU de Asturias desde el 2014 y, como digo, con una muy buena relación actual con Podemos. Sí tengo que reconocer que la única excepción que no me gusta es que no haya convergencia para un gobierno común de la izquierda en Asturias, pero respeto la decisión de Podemos.

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