“Están haciendo un San Mateo a imagen y semejanza de los intereses de OTEA”

Álvaro Villegas, portavoz del chiringuito, advierte que 'La Folixaria va a estar en las fiestas de San Mateo 2021 de una u otra forma'

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Bernardo Álvarez
Bernardo Álvarez
Graduado en psicología y ahora periodista entre Asturias y Madrid. Ha publicado artículos en ABC, Atlántica XXII, FronteraD y El Ciervo.

Álvaro Villegas (Torrelavega, 1993) es portavoz de La Folixaria, uno de los chiringuitos de la última generación. Situado en la Corrada del Obispo entre 2017 y 2019, este espacio nace de “diferentes colectivos ligados al movimiento juvenil; al estudiantil de la Universidad de Oviedo; asociaciones vinculadas a la sostenibilidad; Hierbabuena, un colectivo de salud mental, y asociaciones LGTB”.

Ante los planes del ayuntamiento de Oviedo de acabar con los chiringuitos sociales en las próximas fiestas de San Mateo, Villegas explica las virtudes y el espíritu de este modelo festivo y desmiente “las mentiras y especulaciones” en torno a los chiringuitos.

La mayoría de los ovetenses conocen los chiringuitos como un lugar al que ir a comer y beber, pero posiblemente mucha gente no sepa qué es exactamente un chiringuito, cómo funciona y cuál es su objetivo, ¿podría explicarlo?

Los chiringuitos de San Mateo son barras y establecimientos festivos gestionadas por asociaciones sin ánimo de lucro. Es una tradición que viene de los años 80, importada desde Bilbao por el alcalde Masip, para que esas asociaciones tengan sus espacios festivos. Y eso son los chiringuitos históricos, que siempre han estado ahí.

Desde entonces no había habido apertura a nuevas asociaciones hasta 2016, cuando el tripartito de izquierdas intentó renovar y ampliar ese modelo de casetas gestionadas por asociaciones sin ánimo de lucro. Entonces, se abrió un procedimiento alternativo para nuevas asociaciones con unas bases de regulación. Se podían presentar todo tipo de asociaciones, con el único criterio de que no tuviesen ánimo de lucro y estuviesen registradas en Oviedo.

Desde ese año se han presentado a esas bases, que siempre han sido por un año de concesión, diferentes asociaciones. Todos los años tuvo que haber un sorteo porque hubo más demandas que espacios, y resultamos elegidos por sorteo. Canteli, por cierto, el otro día en La Nueva España dio a entender que en las anteriores fiestas hubo un amaño del sorteo. Dio a entender que su propia concejala de festejos actual, Covadonga Díaz, amañó el sorteo. Está soltando bulos para confundir a la gente y distorsionar lo que ha sido la renovación del modelo festivo estos últimos años.

Desde nuestra parte ha habido una nueva generación de jóvenes vinculados a asociaciones y movimientos sociales de la ciudad que han podido sentirse vinculados a las fiestas de su ciudad. Entendemos que es una traslación al ámbito urbano de lo que toda la vida ha habido en el ámbito rural, donde son los jóvenes los que se organizan para montar las fiestas.

¿Qué es La Folixaria y quiénes la forman?

La Folixaria funciona con trabajo voluntario de personas que aportan su tiempo, su energía y sus recursos para montar ese bar. La Folixaria surge en 2017 de la unión de diferentes colectivos ligados al movimiento juvenil; al estudiantil de la Universidad de Oviedo; asociaciones vinculadas a la sostenibilidad; Hierbabuena, un colectivo de salud mental, y asociaciones LGTB como Disex y Bujarra.

Esto conforma una forma de entender el chiringuito como un espacio donde juntar a mucha diversidad de la ciudad, sobre todo joven, que hasta ahora no se sentía involucrada en la organización de las fiestas. Y no es solo un espacio de participación, sino también un escaparate para mostrar quiénes somos y qué visión tenemos de la ciudad y del mundo. Usar las fiestas como una forma de transformación social. Porque entendemos la fiesta no solo como una barra de bar, sino también como una forma de ofrecer a la ciudad actividades culturales de forma gratuita. Convertimos ese espacio en un lugar libre de agresiones sexistas, lgtbifóbicas y de todo tipo. También ofertamos una comida y una bebida a la que todo el mundo pueda acceder para que el espacio represente al mayor número de gente posible.

Y hemos hecho actividades, charlas, o encuentros de colectivos de trabajadores, pensionistas, internacionalistas, feministas, ecologistas…que llenaban los 10 días de fiesta de diversidad y un mensaje de ocio no alienante, que parece que es una de las cosas que más les molesta.

En estos años logramos una participación de más de 100 voluntarios organizados en grupos de trabajo. Es un curro desde muchos meses antes, y con mucha incertidumbre. Ningún año tuvimos garantizado que íbamos a estar en las fiestas hasta tres semanas antes. En 2019 teníamos comprometidos varias decenas de miles de euros en actividades, infraestructura y proveedores. Y hasta dos semanas antes, por la tardanza de las bases, no pudimos saber si íbamos a estar.

“Se quieren cargar la diversidad de la ciudad con una actitud totalmente sectaria”

¿Y qué se hace con el dinero que se saca del chiringuito?

Hay muchas cosas que la gente no sabe, y eso tiene que ver con las mentiras que se dicen por ahí. Se dice que no pagamos impuestos y que el dinero va para financiar partidos políticos.

Sobre los impuestos, hay que decir que, obviamente, los pagamos. Pagamos IVA, Impuesto de Sociedades, porque hacemos una actividad mercantil, y pagamos el IRPF correspondiente a la gente que contratamos. Pagamos los impuestos correspondientes a la actividad que realizamos.

¿Y adónde va el dinero? Tenemos calculado que, solo en actividades de la programación gratuita, hemos invertido más de 10.000 euros cada año. En contratar infraestructuras, artistas y todo lo que implica el Corrada Fest. Y eso es dinero que se queda aquí, en Asturias, que va para los técnicos de sonido, de iluminación y para los grupos, muchos de los cuales en su vida habían cobrado por tocar. En eso se nos va la mayoría del dinero, en una programación cultural gratuita que apoye a los artistas. Nuestra intención, de hecho, aunque luego llegó la pandemia, era hacer de la Corrada Fest un festival de referencia en el norte de España. También gastamos el dinero en productores de aquí. Vendíamos muchísima cerveza Caleya y sidra de marcas pequeñas y ecológicas.

El dinero que nos sobraba, que no es mucho, se repartie proporcionalmente entre las asociaciones que aportan voluntarios. Para nosotros, los chiringuitos sirven para mostrar la diversidad de la ciudad. Puedes ir del chiringuito del Real Oviedo, hasta al de una cofradía de Semana Santa o a un chiringuito LGTB como el nuestro.

Pero los chiringuitos sirven también para mantener la actividad de las asociaciones y movimientos sociales durante el resto del año. Asociaciones que generan ciudad y tejido asociativo. Muchas de las asociaciones, con los beneficios, pagan alquileres de locales para hacer actividades, pagan personas que dan formaciones, hacen actividades de sensibilización, de cooperación internacional…de todo tipo. Sirve para mantener un tejido asociativo que da vida a la ciudad el resto del año.

Hemos sido nosotros quienes durante la pandemia hemos donado dinero, alimentos, y hecho voluntariado en los grupo de apoyo mutuo o los bancos de alimentos que sostuvieron en el peor momento a una parte importante de esta ciudad donde el Ayuntamiento y otras administraciones no llegaban o miraban para otro lado.

¿Cuál es el modelo de San Mateo que propone el ayuntamiento?

El modelo propone matar dos pájaros de un tiro. Por un lado, con una actitud totalmente sectaria en lo político, se quieren cargar de un plumazo la diversidad de la ciudad. Quieren hacer desaparecer de las fiestas cualquier cosa que represente un modelo de ciudad que no encaja en sus cabezas estrechas, nostálgicas y reaccionarias, que no aceptan la expresión de la diversidad que toda sociedad tiene.

Por un lado quieren eso, eliminar de las fiestas a cualquier representación de diversidad política, afectiva, mental o de cualquier tipo, y con eso cercenar las posibilidades económicas de lo que ellos consideran que es su oposición.

FOTO: Iván G. Fernández

Por otro lado, quieren pagar favores a la patronal hostelera y regalarle a trozos las fiestas en base a un modelo clientelar. Se creen que la ciudad y sus fiestas son suyas y pueden regalárselas a sus amigos.

Al parecer, va a haber únicamente cuatro chiringuitos, que nosotros llamamos Cantelitos, que van a ser para cuatro tipos de asociación: vecinal, festiva, deportiva y una cofradía de Semana Santa. Nuestra pregunta sería: ¿por qué una cofradía sí y una asociación cultural o juvenil no? Tendrán que explicar cuál es el criterio, si no es por sectarismo ideológico.

Pero lo cierto es que nosotros no conocemos los planes. Los conocemos por La Nueva España, porque esa información a nosotros no nos ha llegado. Llevan sin informar desde hace dos años. No tenemos noticias del ayuntamiento. Pero por lo que ha salido en prensa su intención es esa: quitarse de en medo a los chiringuitos históricos e impedir deliberadamente, en base a mentiras y especulaciones, nuestro acceso a las fiestas.

Y lo que tenemos que decirle al ayuntamiento es que La Folixaria va a estar en las fiestas de San Mateo 2021. Vamos a ser parte de las fiestas de nuestra ciudad como lo hemos venido haciendo. Y el ayuntamiento tendrá que decidir si facilita ese acceso o lo dificulta, pero de una forma u otra vamos a estar presentes. Ya lo estuvimos en 2020 organizando un programa de radio itinerante por las plazas y bares del Antiguo con RadioQK, que forma parte del Pinón Folixa, o intentando montar una exposición fotografica y decorando la Corrada. Digo intentando porque el Ayuntamiento mandó a la Policía Local a arrancar banderines arcoiris y acabamos 30 personas identificadas aún teniendo todos los permisos y guardando todos los protocolos. Si quieren repetir esa actitud, la ciudadanía ovetense no lo entenderá.

“La Folixaria va a estar en las fiestas de San Mateo, y el ayuntamiento tendrá que decidir si facilita el acceso o lo dificulta”

Covadonga Díaz habló de “una dictadura chiringuitera”

Aquí la única dictadura es la de los santos cojones del alcalde. Su intención es, aunque no lo va a conseguir, impedir el acceso a miles de jóvenes a las fiestas de su ciudad, y expulsar a decenas de asociaciones a unas fiestas que no serán representativas de la ciudad. Sabemos, por lo que pasaba en años anteriores, que la corrada del Obispo va a estar llena igualmente. Y tienen que decidir si va a estar llena de botellón o de gente organizada que gestione ese espacio y que no le va a costar ni un euro al ayuntamiento.

¿Cuál es el papel de OTEA y de la patronal hostelera, si es que lo hay, en este nuevo modelo de San Mateo?

Hay que ver un poco quién es OTEA y a quien representa. OTEA no representa al chigrero del barrio, ni a la hostelería del Antiguo. OTEA únicamente representa a los bares de más capital o las empresas hosteleras más grandes de Asturias. Es un lobby empresarial, ni siquiera una patronal representativa, que se caracteriza por barrer hacia sus propios intereses económicos sin tener ninguna vocación social.

Cada vez representa a menos hosteleros, como demuestra la proliferación de asociaciones y plataformas de hostelería como Hostelería con Conciencia que no se sienten representadas por ese lobby egoísta, insolidario y pseudomafioso.

Llevamos diciendo desde que nacimos que en San Matro hay sitio para todo el mundo: para asociaciones sin ánimo de lucro y para hosteleros. Eso se ha visto en los últimos años con el triple modelo de chiringuitos sociales, chiringuitos históricos y casetas de hosteleros en el Bombé. Y esas casetas de hosteleros, por cierto, funcionaban bien y el Bombé estaba lleno porque había todos los días actividades gratuitas, orquestas y conciertos pagadas por el ayuntamiento. Los chiringuitos nunca hemos pedido que el ayuntamiento nos pagara actividades en nuestra barra.

OTEA básicamente es un grupo de presión que cada vez representa a menos hosteleros. Lo que ha hecho OTEA es cobrarse los favores que le hizo al PP en la legislatura pasada, cuando fue un lobby de presión que se pasó toda la legislatura atacando al anterior gobierno municipal.

Todo porque el anterior gobierno municipal cambió GastroMateo, un modelo que era diferente al que hubo en el Bombé. El GastroMateo lo controlaba OTEA, que decidía a qué proveedores contrataba. El modelo de casetas en el Bombé es por sorteo y puede presentarse cualquiera. Lo que busca OTEA es gestionar quién se pone en ese espacio, a qué proveedores hay que contratar tener manejo de poder. El modelo de San Mateo que presentó el ayuntamiento es casi clavado al que presentó en su día OTEA. Están haciendo las fiestas a imagen y semejanza de los intereses de OTEA.

¿Tienen prevista alguna acción o protesta contra la decisión del ayuntamiento?

Lo primero que tenemos que hacer es decirle a la concejalía de festejos que vamos a estar presentes en las fiestas, y preguntarle cuál va a ser la forma que tiene el ayuntamiento de gestionarlo. Y, en caso de que no quieran que estemos, que le expliquen a la ciudadanía por qué motivos y para beneficios de qué intereses se han cargado las fiestas de su ciudad.

Vamos a invertir esfuerzo en que toda la ciudadanía ovetense sepa que Alfredo Canteli y Covadonga Díaz son las personas responsables de que desparezca San Mateo tal cual se conoce. Iniciaremos una campaña de movilización en redes y en la calle, colaboraremos con los chiringuitos históricos en la recogida de firmas que están llevando a cabo.

Hay una abrumadora mayoría de la ciudad que está en contra de este modelo de festejos, como atestiguan las declaraciones de la Sociedad Ovetense de Festejos, la Federación de Asociaciones de Vecinos de Oviedo, asociaciones de hostelería como Hostelería con Conciencia…este modelo únicamente le gusta a Canteli y a sus amigos.

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