“Gijón y Asturias son mi segundo espacio en el mundo, después de La Habana y Cuba”

Leonardo Padura realizó en Xixón la primera presentación en Europa de su novela 'Como polvo en el viento', en la que afronta el tema de la diáspora cubana

Recomendados

Paco Álvarez
Paco Álvarez
Periodista, escritor y traductor lliterariu d'italianu. Ye autor de les noveles "Lluvia d'agostu" (Hoja de Lata, 2016) y "Los xardinos de la lluna" (Trabe, 2020), coles que ganó en dos ocasiones el Premiu Xosefa Xovellanos.

Entre Ribeseya, Uviéu y Xixón repartieron Leonardo Padura y su mujer, la guionista y periodista Lucía López Coll, estos días que han pasado en Asturies tras “un año y medio viviendo en la locura, en la improvisación, en la imposibilidad de planificar demasiadas cosas”, aseguró el escritor en referencia a la crisis sociosanitaria derivada de la pandemia. El novelista cubano vivo con más proyección internacional protagonizó esta tarde en el Teatro Jovellanos, en un acto programado por la Semana Negra en colaboración con el Ateneo Obrero de Gijón, la primera presentación en Europa de su última novela, Como polvo en el viento (Tusquets, 2020), en la que afronta el tema, complejo y poliédrico, de la diáspora cubana. Sobre la ciudad escogida para esta primera puesta en escena continental, dijo en el transcurso de la rueda de prensa previa, que “es una casualidad”, pero antes de ello dejó claro que “Gijón y Asturias son mi segundo espacio en el mundo, después de Cuba y La Habana”.

El escritor isleño estuvo flanqueado, en su comparecencia ante los medios de comunicación en la antigua Escuela de Comercio de Xixón, por Ángel de la Calle, director de la Semana Negra, y por Luis Pascual, presidente del Ateneo Obrero. Este último manifestó que “gracias a la iniciativa de la Semana Negra podemos contar con las palabras, la presencia física y el buen hacer de Leonardo Padura para presentar aquí su novela”. Ángel de la Calle, que posteriormente intervino en el acto del Teatro Jovellanos con el escritor y con la alcaldesa de Xixón, Ana González, recordó que hace un año, durante una visita a La Habana, se tomó un café con Leonardo Padura, que le habló de una novela “que tenía ya prácticamente terminada, y me dijo que pensaba que era la mejor que había hecho. No sé si es la mejor, porque en literatura cada cual tiene sus amores y a veces lo mejor no es lo que tú más quieres. La verdad es que la lectura del libro me ha dejado anonadado, me ha parecido indefinible, maravillosa”.

El autor de El hombre que amaba los perros y de la serie de novelas protagonizadas por el detective cubano Mario Conde comenzó explicando que su presencia aquí y ahora se debe a que, a causa de las restricciones de la pandemia, no podrá estar en Xixón en las fechas en las que se celebra la Semana Negra, como era su intención. “Ahora, cuando regresemos a Cuba, mi esposa y yo tendremos que confinarnos durante cinco días, realmente es un proceso muy complicado entrar y salir. Pudimos venir gracias a que los dos tenemos pasaporte español, porque prácticamente no se están dando visados en el Consulado de España en La Habana”, dijo.

El escritor posa para una foto con Ángel de la Calle, director de la Semana Negra. FOTO: Luis Sevilla

Leonardo Padura rememoró que “yo vine por primera vez a este país en 1988 y puedo decir, con mucho orgullo, que soy uno de los fundadores de la Semana Negra. Vine como periodista en aquel momento, todavía no había escrito mi primera novela policiaca, y ese viaje a Gijón era como un camino, una señal de un cierto destino, muy raro, que me iba a vincular muy especialmente con Asturias y, de manera muy visceral, con esta ciudad de Gijón. Porque de aquí me fui con una maleta llena de libros comprados en el mercadillo que se había puesto en El Musel y de libros que me regalaron distintos autores que conocí aquí en aquel momento”. Citó, entre esos autores que conoció en aquella primera edición de la Semana Negra, nombres como los de Juan Madrid, Andreu Martín y “un señor al que la literatura le debe mucho y que se llamaba Manuel Vázquez Montalbán“. Gracias a este autor barcelonés y universal (que influyó también sobremanera en otras y otros escritores, como el siciliano Andrea Camilleri, el cual se inspiró en su apellido para crear el personaje del comisario Montalbano), “encontré la manera de escribir novelas policiacas que fueran primero novelas y después policiacas. Manolo me enseñó que eso se podía hacer también en lengua española”.

Siguió contando que su relación con Xixón y con Asturies se afianzó cuando en 1995 ganó el Premio Café Gijón “con Máscaras, la tercera de mi personaje Mario Conde. He estado en al menos diez ediciones de la Semana Negra a lo largo de todos estos años. Tengo amigos y lugares que conozco, tengo una relación sentimental con esta ciudad. Y después, en 2015, vino algo que ni yo mismo me esperaba: que me dieran el Premio Princesa de Asturias”. Ahora ha regresado en esta fórmula novedosa que la Semana Negra pone en práctica este año por primera vez echando mano de un termino literario que verbalizó el propio Padura: “Hacer un preámbulo, un prólogo, una introducción de la Semana Negra de este año”.

Padura escucha una de las preguntas durante la rueda de prensa. FOTO: Luis Sevilla

El escritor cubano reveló que a causa de la COVID tuvo que hacer toda la promoción de su nueva novela “por vía digital desde La Habana: por Zoom, por Whatsapp, por correo electrónico… Tenía previstos viajes para presentarla a España, Colombia, Argentina, Chile, Uruguay, México…”. Acerca de Como polvo en el viento comentó que es una novela “que habla, en un primer plano, de la diáspora de mi generación. De un grupo de amigos muy cercanos, muy cómplices, casi familiares pero a los que el paso del tiempo y las circunstancias históricas van dispersando por distintos lugares del mundo: Madrid, Barcelona, Buenos Aires, San Juan de Puerto Rico, Tacoma, en el estado de Washington, allá pegado a la frontera con Canadá, y por supuesto el sur de Florida“. El segundo plano de la historia remite a “la preservación de dos cosas que son esenciales para estos personajes: la amistad y la pertenencia. Porque aunque estén dispersos por el mundo siguen siendo cubanos, incluso cuando quieren alejarse lo más posible de Cuba siguen pensando como cubanos y siguen conservando y preservando esa relación de amistad, que es una de las pocas cosas que pueden llevarse a todas partes y que los salva como individuos, como seres humanos”.

Leonardo Padura aseguró que “cada uno de esos personajes soy yo mismo” y que aunque se trata de “una historia muy cubana, con personajes muy cubanos, yo traté de que tuviera una lectura universal, que fuera más allá de una simple aventura doméstica”. En cuanto al vector sentimental dominante en los personajes con los que ha poblado la novela, apuntó que “en algunos de ellos hay rencor, en otros hay dolor y en otros hay amor. Pero en cada uno de ellos se mezclan sentimientos, porque es muy complicado el tema del exilio cubano. Hay gente que sale de Cuba herida o buscando algo mejor, y encuentran esa cura o ese algo mejor, pero no dejan de tener esa relación con su origen, y yo a eso lo llamo la relación de pertenencia”.

El narrador entra en el edificio de la antigua Escuela de Comercio tras desplazarse desde Uviéu. FOTO: Luis Sevilla

El escritor se quejó, asimismo, del ninguneo informativo al que le someten los medios de comunicación oficiales en Cuba, y aunque nunca ha querido abandonar el barrio habanero en el que ha vivido y creado durante décadas, dejó abierta la posibilidad de que “podría venir a vivir a España en algún momento”, aunque reconoció que aquí se sentiría perdido a la hora de escribir, porque “nunca voy a dominar por completo los códigos españoles”.

A preguntas de Nortes sobre su posicionamiento ideológico entre la Cuba de la oficialidad y la Cuba de la disidencia, contestó que “es un tema muy complicado. Yo en esta novela traté de huir de los juicios políticos, que son muy fáciles, y al ser tan fáciles son esquemáticos. Y hay razones que van más allá, que se fundamentan en decisiones y en necesidades personales. En cuanto a este tema de vivir dentro o vivir fuera, adopto las palabras del personaje que se llama Clara, que dice que todas las razones para irse en Cuba son válidas y todas las razones para quedarse en Cuba también son válidas; lo importante es respetar las razones de los otros. Y creo que si respetáramos las razones de los otros habría más posibilidades de conciliación entre los que están dentro y los que están fuera”.

Al hilo de esto, siguió diciendo que en su caso “he tenido la fortuna de que puedo seguir viviendo en Cuba, a pesar de muchas limitaciones, de muchas incomprensiones. Por ejemplo, un premio como el Princesa de Asturias lo han ganado nada más dos cubanos: el hombre que más alto ha saltado con el impulso de sus propias piernas, que es el plusmarquista mundial de salto de altura, Javier Sotomayor, y yo. En Cuba los medios oficiales prácticamente no mencionaron que yo había ganado el Premio Princesa de Asturias”. Opina que “ese es un problema de los medios oficiales cubanos, no es mi problema. Yo sigo haciendo mi trabajo y seguiré haciéndolo. Y tal vez algún día me veré obligado a salir de Cuba por algunas razones, pero yo necesito a Cuba para escribir”.

Actualidad

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here