¿En qué consiste la “economía del donut” que están adoptando varias ciudades europeas?

Ciudades como Amsterdam, Bruselas y Copenhague han abrazado esta idea desarrollada por por Kate Raworth en su libro Economía Rosquilla.

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Daniel José Rodríguez Amores
Daniel José Rodríguez Amores
Graduado en Política, filosofía y economía. Profesor de español como lengua extranjera. Intérprete. Emigrante retornado. Intenta comprender el mundo que le rodea y ser parte activa de la sociedad civil

La economía del dónut (o rosquilla) se presenta como candidata a ser una de las perspectivas para imaginar, dibujar, expresar y diseñar nuevas narrativas, nuevos modelos y nuevos paradigmas. Ciudades como Amsterdam, Bruselas y Copenhague han abrazado esta idea desarrollada por por Kate Raworth en su libro Economía Rosquilla.

Podemos definir la economía del dónut como una forma de pensar y de entender la economía que nos permita cubrir las necesidades de la humanidad sin exceder los límites del planeta. Es decir un desarrollo sostenible tanto en lo social como en lo medio ambiental.

Es importante recalcar que no se trata de una teoría como tal, sino que nos invita a pensar acerca de cómo alcanzar nuestra meta, cómo diseñar una economía que pueda cubrir las necesidades de la humanidad respetando los límites planetarios.

 El espacio del que dispone una sociedad cuya  economía cumpla con estas dos condiciones es el representado en el concepto del dónut. El dónut es una representación visual de ese espacio seguro en el que podemos prosperar. La circunferencia interior del dónut representa ‘los cimientos sociales’,  aquello a lo que todos hemos de tener acceso. La circunferencia exterior representa los límites del planeta. El agujero del donut simboliza el espacio en el que las personas carecen de lo necesario. El espacio exterior al dónut representa la degradación del medio.

Si bien el donut es útil como concepto para visualizar esa meta, lo importante son las preguntas que elicita y los caminos que nos invita a explorar ¿cómo llegar a ese espacio de progreso en el que las necesidades de la sociedad están cubiertas sin erosionar el medio natural que nos sustenta? En otras palabras ¿cómo meter nuestra economía en el dónut?

Es necesario reconocer que el paradigma neoclásico que rige en nuestra economía, no nos proporciona los elementos conceptuales necesarios para lograrlo. Construido en torno a conceptos como el del homo economicus, ese ser perfectamente racional y egoísta que optimiza de manera perfecta e infatigable su utilidad  y sus beneficios en un mercado en equilibrio, este paradigma no hace sino fomentar el tipo de razonamiento y diseño económico contrario al necesario para alcanzar las mencionadas metas.

La economía del dónut nos ofrece siete formas de pensar que nos animan a explorar diferentes dimensiones de la economía y las intersecciones entre lo económico, lo psicológico, lo político, lo social y lo medioambiental, para que elementos cruciales de nuestra realidad no sean desdeñados como externalidades o variables exógenas sin cabida en el diseño económico.

La economía del donut constituye, en definitiva, un marco desde el que aproximarnos a la tarea de decidir el tipo de sistema económico hacia el que queremos avanzar, su implementación y sus metas. Lejos de ser un modelo rígido nos proporciona unos puntos de anclaje y nos anima a poner en común nuestros valores, nuestros proyectos y nuestra visión económica, en su sentido más amplio y dibujar, mapear y diseñar la economía del lugar en el que vivimos, reconociendo que cada lugar cuenta con sus propias peculiaridades, conocidas mejor que nadie por aquellos que lo habitan. En definitiva, nos anima a ser parte activa del proceso de co-creación de nuestra economía.

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4 Comentarios

    • Yo creo que si se utiliza la tecnología adecuadamente, desarrollo no tiene por qué ser sinónimo de destrucción del medio. Solamente hay que revertir los descomunales gastos en armamento y otros cánceres sociales, y utilizar esos medios adecuadamente. En resumen: el problema no es el desarrollo en sí, sino el capitalismo salvaje y la corrupción que conlleva.

    • Lo que implica el desarollo vendrá determinado en gran medida por cómo midamos el ‘valor’ que crea una economía. Ahora mismo la teoría subjetiva del valor es la dominante (el valor de aun producto o servicio como determinado por lo que estamos dispuestos a pagar por él en el mercado, tanto el precio como el valor, que son necesariamente lo mismo, dependen de nuestras percepciones subjetivas).

      No tenemos por qué conformarnos con dicha teoría. Es muy recomendable leer a Mariana Mazzucato para comprender mejor el concepto de valor.

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