Las olvidadas “compañeras del metal”

Convertidas en símbolo de la incorporación de las mujeres a la industria metalúrgica, resisten ahora contra su despido de la empresa Modultec, que denuncian "solo estaba por las subvenciones".

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y forma parte del consejo de redacción de Nortes.

María Elena Palacio, Amor González, Ana Fernández y Pilar Álvarez pasaron a principios del siglo XXI de trabajar en la hostelería, el comercio o la limpieza, sectores tradicionalmente feminizados y mal pagados, a ser soldadoras, pintoras o manejar máquinas en empresas del metal asturiano como Modultec, una fábrica especializada en la construcción de edificios modulares, que se convirtió en los primeros 2.000 en todo un símbolo de igualdad laboral. Su caso no fue excepcional, sino que respondió a una campaña de la entonces recién constituida Fundación del Metal de Asturias para incentivar la incorporación de las mujeres a los oficios metalúrgicos. Constituida en febrero de 2003 por el Principado de Asturias, los Ayuntamientos de Gijón y Avilés, la patronal del sector y los sindicatos UGT y CC OO, la Fundación subvencionaba generosamente la formación y contratación de mujeres para trabajar en un sector tradicionalmente dominado por los hombres. ¿Por qué tú no? se llamaba una de esas campañas, en la que la imagen publicitaria era una mujer con el mono de trabajo soldando una pieza.

La campaña fue un pequeño éxito en las políticas de igualdad del Principado de Asturies, la comunidad con más brecha salarial de toda España. Las mujeres que lograron entrar en empresas del metal experimentaron entonces un notable crecimiento de sus sueldos, y sobre todo una mejora muy significativa de sus condiciones laborales. “Pasé de cobrar 100.000 pesetas en Lavachel, una lavandería industrial de Gijón, en la que me putearon por estar en el comité, a 1.100 euros en Modultec” recuerda Amor, cuya incorporación a Modultec fue casi al mismo tiempo que la sustitución de la peseta por el euro. “No era solo el salario. También pasabas a estar en una empresa en la que se respetaban los horarios, había descansos y no trabajabas los fines de semana. Muchas mujeres ganaron independencia, se pudieron divorciar de sus maridos y superar situaciones familiares muy opresivas” recuerda Pilar Álvarez, una luanquina que ha pasado por casi todos los oficios en la empresa.

Modultec fue una de las empresas que más fuertemente apostó por la incorporación de las mujeres. “Salimos en todos los lados. La prensa estaba cada poco en el taller. Nos avisaban, dejábamos el trabajo y nos íbamos a hacer la foto para el medio que fuera” recuerda Pilar. La fama de Modultec traspasó las fronteras asturianas. “Compañeras del metal” tituló entonces el diario El País un reportaje sobre las trabajadoras de Modultec. La realidad en la empresa sin embargo fue siempre menos agradable de lo que se vendía de cara al exterior. “Al año y medio de empezar ya pagaban mal. Paramos la fábrica dos días y logramos que se pagara puntualmente el 15 de cada mes” señala Amor, que ya venía con experiencia sindical previa. Aquel paro fue uno de los pocos momentos de unidad entre hombres y mujeres en una empresa en la que la diferencia de género y antigüedad han sido hasta hoy una línea divisoria muy clara. Los hombres, que venían de trabajar juntos en una empresa anterior, con sede en Pravia, nunca recibieron bien a las nuevas. “Con muy pocas excepciones nunca nos vieron como compañeras. La mayoría creían que debíamos estar en un supermercado o en casa. Siempre teníamos que trabajar el doble para demostrar que valíamos, mientras que a uno que entraba nuevo no se le exigía ni la mitad” explica Ana.

Modultec nació en tiempo de vacas gordas, con grandes subvenciones y cuando la mano de obra masculina escaseaba en aquella España poblada de grúas. Eran los años del boom económico y muchos hombres tenían mejores ofertas en la construcción o en las empresas del metal dedicadas a los montajes, donde se paga mejor y se requiere mano de obra más cualificada. Con la crisis de 2008-2009 y el cambio de coyuntura económica en el país las cosas empezaron a ir mal para todo el mundo, pero como siempre todavía peor para las mujeres. Cobradas las subvenciones, las “compañeras del metal” ya sobraban en Modultec, y la dirección de la empresa hizo todo lo posible por hacérselo saber, empezando por embarazadas y madres, cuya salida se incentivó con buenas indemnizaciones. “De las mujeres con hijos soy la única que aguantó en la empresa” explica Elena. Luego también empezaron a sobrar los hombres. Modultec buscaba activamente su cierre.

De 42 mujeres que llegó a tener Modultec solo quedan hoy 9 en una empresa que denuncian ha sido yendo descapitalizada por el grupo IMSASA una vez que cumplió su función de captar subvenciones, incluida una magnífica parcela de 50.000 metros en el polígono de Porceyu cedida a Modultec por el Ayuntamiento de Xixón. “Fue un alzamiento de bienes en toda regla” señalan.

“Denuncian que Modultec ha sido descapitalizada por el grupo Imasa, al que pertenece”

En 2015 lograron que su despido fuera anulado y que la empresa las readmitiera. La justicia sentenciaba que había sido discriminatorio por razones de género y como represalia por su actitud reivindicativa frente a la empresa. Denuncian también que la construcción modular ha crecido con la pandemia, con una gran demanda de módulos para colegios, hospitales y centros de salud, pero que IMASA quiere liquidar a toda costa Modultec y que por eso no le da carga de trabajo, sino que deriva los encargos a otras de las 15 empresas del grupo, con fábricas en toda España y más de 1.000 empleados. Dato importante. Entre los principales accionistas están Tomás Casado, distinguido con la Medalla de Plata del Principado de Asturias en 2014 o Luis Buznego, presidente del Club Asturiano de la Innovación.

Las trabajadoras de Modultec siguen adelante con su lucha. El viernes estuvieron concentradas frente a las oficinas del grupo en la capital asturiana. Les acompañaban la Corriente Sindical de Izquierdas y Podemos Asturies, pero no así ni sus compañeros de fábrica ni el comité de empresa, presidido por Juan José Iglesias, secretario general de UGT Xixón. Las últimas de Modultec creen que sus “compañeros del metal” tienen apalabrada la recolocación en otras empresas del grupo y que por eso no están moviendo ni un dedo para que Modultec siga abierta. “Nosotras no tenemos padrinos. Ni los queremos” afirman orgullosas. Las olvidadas compañeras del metal advierten: van a seguir en la lucha.

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