Toni Cantó, historia de un chaquetero y pesebrista

Perfil del responsable de la Oficina del Español que ha creado para él Isabel Díaz Ayuso.

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Paco Álvarez
Paco Álvarez
Periodista, escritor y traductor lliterariu d'italianu. Ye autor de les noveles "Lluvia d'agostu" (Hoja de Lata, 2016) y "Los xardinos de la lluna" (Trabe, 2020), coles que ganó en dos ocasiones el Premiu Xosefa Xovellanos.

A Toni Cantó lo han puesto de vuelta y media un sinfín de personas conocidas y reconocidas del teatro, el cine, la televisión y los medios de comunicación por esa chorrada (la más reciente en un largo historial de chorradas que ha recitado en los últimos años) de que él no puede trabajar en Catalunya porque hace teatro en español. A lo mejor no encuentra trabajo en Catalunya porque es un vago o un actor de medio pelo, qué sé yo…

Tampoco es que necesite hacer teatro, cine o televisión en ninguna parte. Hace años decidió dedicarse a la política, y ahí nunca le faltará curro gracias a su encomiable habilidad para el chaqueterismo político y para decir digo donde dije Diego, o para mear en los caladeros donde antes pescó. Hace nueve años, cuando era diputado autonómico de UPyD, compartió en sus redes sociales un videomontaje en el que un misil impactaba contra la sede de la Radiotelevisión Valenciana; era su forma ‘sutil’ de pedir que desapareciera un ente sobre el que entonces pendía la amenaza de un ERE que iba a afectar a buena parte de una plantilla de sus 1.800 trabajadoras y trabajadores. Eso sí, olvidó decir que él se había embolsado cerca de 134.000 euros por poner su cara bonita en unos cuantos programas del otrora boyante Canal 9 valenciano.

El tema de los misiles parece que le pone al tal Cantó. En la última ofensiva criminal del ejército de Israel contra la población de Gaza tuiteó un “¡Ánimo, Israel”, con una imagen que resumía el conflicto con una imagen del lobby sionista desplegado en España en la que se veía un cielo nocturno iluminado por la trayectoria de los misiles lanzados desde Palestina y neutralizados desde Israel. Toni Cantó no se cansó esos días de retuitear los mensajes del sionismo, no tuvo tiempo ni ganas de reproducir ni una sola imagen de las cientos de muertes de civiles ni de la devastación en infraestructuras y en zonas residenciales que provocó la ofensiva de su admirado Israel.

“DE TODO EL MUNDO ES CONOCIDO QUE EL ESPAÑOL ES UNA LENGUA QUE CORRE GRAVE PELIGRO DE EXTINCIÓN EN LA COMUNIDAD DE MADRID”

Toni Cantó también dejó para las hemerotecas esa frase de que “el cine español ha pecado de partidista”. Apuntaba con esa afirmación hacia el cine de izquierdas, claro, a pesar de que su carrera como actor de chichinabo seguramente alcanzó sus únicos momentos gloriosos con directoras y directores de izquierdas como Pilar Miró o Pedro Almodóvar. También es verdad que participó en pelis ‘de culto’ que serán motivo de análisis y admiración en los siglos venideros, como Suéltate el pelo, con Hombres G (Suéltate el pelo y luego, si quieres, el sujetador…).

También me viene a la mente, maldita memoria, cuando el entonces diputado correveydele de Rosa Díez en el Parlamento valenciano Toni Cantó salió defendiendo las corridas de toros con el argumento de que los animales no tienen derechos.

La última pirueta de Cantó le ha hecho saltar de su último barco político, que naufraga en las aguas turbulentas del españolismo sin alcanzar la costa, hacia la nave emergente del PP chulesco de Isabel Díaz Ayuso, amparado o consentido por un Pablo Casado que quiere compensar la anemia de su partido chupándole la poca sangre que le queda a Ciudadanos… A Toni Cantó lo han puesto al frente de un chiringuito que Díaz Ayuso ha tenido a bien denominar Oficina del Español, porque de todo el mundo es conocido que el español es una lengua que corre grave peligro de extinción en la Comunidad de Madrid, donde está arrinconado por el inglés que hablan los turistas, por el catalán, el euskera, el gallego y mesmamente pol asturianu, que tovía nun ye oficial pero que tamién amenaza la unidá d’España.

El caso es que Toni Cantó cobrará más o menos 75.000 euros al año por el chiringuito que le montó ad hoc Isabel Díaz Ayuso. Por cierto, el responsable de la Oficina del Español no tiene ni jodida idea del uso de las comas en lengua cervantina, lo demuestra en sus mensajes en redes sociales. Me imagino que las mete, sin criterio alguno, en la misma coctelera que su ideología, las agita y las sirve en copa fina, con un poco de hielo, porque el tipo se considera un personaje refrescante.

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