“Te pido a ti que te identifiques porque me sale de los cojones”

Michel Fondin, un joven de Lugones, denuncia a un policía local por “vejaciones e insultos” tras identificarle por su color de piel

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Bernardo Álvarez
Bernardo Álvarez
Graduado en psicología y ahora periodista entre Asturias y Madrid. Ha publicado artículos en ABC, Atlántica XXII, FronteraD y El Ciervo.

Tras salir de trabajar en un bar de Lugones a la 1 de la madrugada, Michel Fondin Naranjo se acercó a Oviedo para disfrutar de la noche junto a sus amigos. Es sábado 19 de junio y todos los bares están llenos. Michel, que nació en Cuba pero lleva 10 de sus 26 años viviendo en Asturias, acabó en la Plaza del Paraguas, también abarrotada, adonde llegó un furgón de la Policía Local hacia las 2 de la mañana. “De la que nos estábamos yendo”, cuenta Michel, “viene un agente y, de toda la plaza, me pide identificarme solo a mí”.

Michel, que no se negó a mostrar su documentación, sí que preguntó por el motivo de la identificación, a su juicio arbitraria, “porque no me parecía justo que me pidiesen identificarme solo a mí. Qué casualidad, dejé caer”. El policía reaccionó con “una serie de acosos, vejaciones continuas e insultos”. La versión del joven, que ha interpuesto una denuncia contra el agente que lo trató de ese modo, es corroborada por un ovetense que se encontraba en ese momento en la plaza: “Te pido a ti que te identifiques porque me sale de los cojones”, dice el testigo que gritó el agente ante la pregunta de Michel.

“Varios agentes se dirigieron hacia un chico inmigrante (¿qué casualidad no?), que no estaba realizando aparentemente nada ilegal, y se encontraba cumpliendo las medidas de distancia y el uso de la mascarilla”, escribió el testigo en su perfil de Facebook.

“Yo no le falté el respeto en ningún momento”, asegura Michel, “y él me estaba intentando provocar para que saltase, si sacaron la porra y todo. Me estaban rodeando entre los cuatro. Pero me pareció más denigrante lo que pasó luego”. Una vez que entregó su documentación, el agente “más agresivo” fue al furgón para hacer las diligencias y, a la vuelta, “delante de toda la plaza me dice: Toma, y a ver si arreglas tus problemas de inmigración”.

“Me están tratando como a una puta mierda”

“¿Por qué motivo dice eso delante de toda la plaza”, ¿cómo puede divulgar en público datos privados, además haciéndolo para denigrar?”, se pregunta Michel. Entonces, tanto este como el testigo y su grupo de amigos le pidieron el número de placa al agente para denunciar su comportamiento. “Lo ves aquí, lo coges aquí, anótalo, si quieres te lo anoto yo en la puta nuca” fue, según el testigo, la respuesta del aludido.

El testigo estima que la escena duró en total unos veinte minutos en los que “las frases y el trato que recibimos fueron deleznables y lamentables”. Michel dice que no quiere “entrar en la demagogia barata de blanco contra negro, ni quiero decir que toda la policía esté en contra de los inmigrantes, pero esa gente no debería estar haciendo ese papel. Porque, aunque sea inmigrante, yo tengo mis derechos. Y trabajo y tributo aquí, pero me están tratando como a una puta mierda”.

Cree el joven que “el racismo sigue existiendo en España” y no tiene esperanzas en que su denuncia prospere: “Pero quiero que quede constancia de lo que me pasó”. Michel se explica en parte la situación porque “estaban calientes por lo del finde anterior, pero no pueden juzgar a todas las personas por igual”. Con “lo del finde anterior” Michel se refiere a los altercados que tuvieron lugar en la Plaza del Paraguas en la noche del sábado 12.

Al día siguiente empezó a circular por grupos de WhatsApp y por redes sociales un vídeo en el que se veía al que presumiblemente es un agente de paisano de la Policía Nacional disparando salvas al aire con una escopeta de antidisturbios. Previamente, un grupo de jóvenes había arrojado botellas contra unos policías locales que fueron a detener a una persona por hacer pintadas. “Una revuelta juvenil”, según informó la prensa local. Una de las botellas golpeó la cabeza de unos agentes, que recibió tres puntos de sutura. La Policía Nacional se desplegó en la zona para sofocar los altercados.

Alfredo Canteli, alcalde de la ciudad, pidió a los jóvenes “orden” y “que se comporten para que no vuelva a cerrar la noche”. Esa misma semana, el alcalde prometió que colocaría más cámaras de seguridad en el Antiguo y que se reforzaría la presencia policial en la zona. Dos semanas más tarde, el concejal de Seguridad José Ramón Prado anunció la adquisición de tres pistolas Táser para la Policía Local de Oviedo.

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