El discurso en defensa de una industria sostenible se afianza tras décadas de negacionismo

La idea de que es posible una actividad industrial verde gana fuerza con el anuncio de unas inversiones todavía por concretar.

Recomendados

Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y forma parte del consejo de redacción de Nortes.

Ayer fue un día de optimismo para una Asturies poco habituada a las buenas noticias. Una inversión de 1.000 millones de euros en la principal industria asturiana con el objetivo de hacerla más sostenible y reducir las emisiones de CO2 y gases contaminantes no se anuncia todas las semanas. Incluso desde los grupos ecologistas que ayer se manifestaron a las puertas de las instalaciones de Veriña pidiendo aire limpio, reconocen que “a grandes rasgos no suena mal la música”. Después de muchas especulaciones sobre los posibles planes de deslocalización de Arcelor-Mittal se demuestra que ni las protestas sindicales, ni las denuncias de contaminación de vecinos y ecologistas han influido en las grandes decisiones estratégicas del magnate mundial del acero Lakshmi Mittal. Tranquilidad después de muchos sustos y algún que otro chantaje empresarial avalado por influyentes medios de comunicación regionales: El indio no se marcha. Hay por lo tanto siderurgia para rato, y tal y como decían una parte de los sindicatos y del movimiento vecinal y ecologista, el futuro de la industria del acero no pasa por negar el cambio climático, sino por obligar a los Mittal a hacer sostenible la siderurgia integral que a esta poderosa dinastía anglo-hindú le tocó en la tómbola de las privatizaciones del felipismo-aznarismo. Manu Pulgar, sindicalista de CSI en la fabricona, comenta que cuando desde su sindicato comenzó a hablar de defender una industria sostenible, algunos compañeros de trabajo se echaron la manos a la cabeza y les llamaron “talibanes” de lo verde. El tiempo sin embargo ha puesto aquellas acusaciones en su sitio: Sánchez reconoció ayer que no habrá futuro para la industria sin una modernización tecnológica que la adapte a las exigencias medioambientales de una UE que quiere liderar la lucha internacional contra el cambio climático.

Hoy, después de mucho tiempo navegando a contracorriente, el discurso en defensa de una industria comprometida con la sostenibilidad comienza a ser hegemónico en una Asturies que en los años de bonanza del arecismo se planificó como si el cambio climático no existiera, y en la que cuestionar el desarrollismo, el futuro de las energías fósiles y las grandes infraestructuras parecía antipatriótico. La industria en Asturies no es solo economía, sino también identidad, y a mucha gente le sigue costando imaginarla sin chimeneas y humo.

“La Asturias del arecismo se planificó como si el cambio climático no existiera”

Los discursos apocalípticos por ahí siguen flotando en todo caso. Si gobernase Podemos solo quedaría “recuperar la huerta y las vacas”, declaraba recientemente Ángel García “Cepi”, alcalde de Siero, al respecto de las críticas de la formación de izquierdas a multinacionales asentadas en Asturies como ArcelorMittal o Amazon. Las palabras ayer de Pedro Sánchez en la presentación de los planes de Mittal sonaron sin embargo más a lo que lleva tiempo diciendo Podemos sobre industria y ecología, que al viejo discurso desarrollista de trazo grueso defendido por el polémico alcalde de Siero. Hoy su secretario general, Daniel Ripa, acompañado de la portavoz de Cambia Avilés, Tania González, sacaba pecho en rueda de prensa: “Siempre hemos dicho que industria y ecología van de la mano”. Los morados sin embargo también ponen peros y reclaman que las ayudas públicas a las grandes empresas no sean a fondo perdido, sino que incluyan condiciones como que el Estado central o el Principado se quede a cambio con paquetes de accciones y pueda sentarse así en el consejo de administración. Es decir, que si el Estado financia la operación con dinero público pueda entonces convertirse en socio empresarial y no ser únicamente un mecenas. Demasiado intervencionismo para un PSOE business friendly que por ahora no quiere oir hablar del llamado Green New Deal que le reclama la izquierda: ligar la lucha contra el cambio climático a la defensa de un Estado fuerte que recupere protagonismo en la economía y la redistribución de la riqueza.

Vacunas, recuperación económica y fondos europeos, esa parece ser la receta del PSOE para salir del bache, remontar en las encuestas y volver a gobernar en 2023. Ayer se escenificó esa triple apuesta en Veriña. Silencio en las cuentas oficiales de Twitter de la derecha. Al PSOE le gusta más la industria que al PP, siempre más cómodo con los señores del ladrillo que con los del acero. Pedro Sánchez tuvo un guiño con Asturies y con un viejo sanchista, Adrián Barbón, y prometió que el Principado será un “polo mundial de un crecimiento sostenible con empleos de alta cualificación”.

“La cumbre entre Sánchez y Barbón es una imagen que CCOO y UGT llevaban meses reclamando”

La cumbre entre Sánchez y Barbón es también una imagen que CCOO y UGT llevaban meses reclamando. Los sindicatos, que ya llevan convocadas tres movilizaciones en defensa de la industria asturiana se apuntan un tanto y no desligan las visitas de la ministra Reyes Maroto y del presidente Sánchez de la campaña “Emergencia industrial. Salvemos Asturias”, que ha puesto en el centro de la agenda pública los problemas del sector secundario, que desde el año 2.000 ha retrocedido cuatro puntos en su aportación al PIB asturiano. Optimismo moderado en todo caso. Y es que quedan todavía muchos temas pendientes por aclarar en una región llena de problemas con nombre de empresa: Vauste, AluIbérica, HUNOSA… También está por ver la letra pequeña de los planes de ArcelorMittal para Asturies. Mittal se queda, pero ¿se mantendrá el empleo actual con la nueva tecnología? Con la privatización de una industria estratégica como la del acero, España ha entregado esta decisión al sexto hombre más rico del mundo, que la tomará única y exclusivamente pensando en sus intereses económicos. Así funciona el mercado.

Actualidad

1 Comentario

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here