“La regularización de migrantes haría emerger mucha economía sumergida”

Carolina Elías, presidenta de Servicio Doméstico Activo, habló en la Escuela Feminista de AMA sobre la lucha de las trabajadoras del hogar.

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Christian Ferreiro
Christian Ferreiro
Graduado en filosofía por la Universidad de Oviedo/Uviéu. Inculto cinematográfico en tratamiento. Esperando ser docente de secundaria en un futuro no muy lejano.

Carolina Elías es exempleada doméstica y abogada, habiéndose licenciado en Derecho en su país de origen, El Salvador. Migró a España con el objetivo de estudiar un máster y terminó trabajando como empleada de hogar de manera precaria durante 6 años. Actualmente, es presidenta de la asociación SEDOAC (Servicio Doméstico Activo), desde donde lucha por los derechos de las trabajadoras del hogar y los cuidados. Recientemente, ha participado en la II Escuela de Pensamiento Feminista de AMA, y hemos aprovechado su visita a Xixón para conversar con ella.

El lema de SEDOAC es “dignificando el empleo de hogar y cuidados”. ¿Ha habido mayor visibilización social y toma de conciencia durante esta pandemia?

Dentro de todo lo malo que ha significado la pandemia para todo el mundo, y en especial para las empleadas del hogar, yo siempre hablo del ‘efecto cascada’: cuando el resto de gente pierde derechos, no significa que se igualen a las empleadas del hogar, sino que las empleadas del hogar siguen perdiendo más derechos y prestaciones que el resto de sectores. Sin embargo, una de las cosas que rescatamos de todo el 2020 ha sido esa visibilización que hemos tenido. Muchos medios de comunicación han puesto el ojo en esta cuestión, por lo menos dos o tres veces al mes estábamos saliendo en algún medio escrito, televisión nacional e internacional también.

Pero todo esto ha sido un trabajo previo de muchos años. Desde SEDOAC, la asociación de la que ahora soy presidenta desde el 2014, nos hemos estado coordinando con otras entidades de empleadas del hogar, con otras ONG, con el mismo movimiento feminista también en algunos casos, etc. Hemos venido haciendo todo un trabajo de sensibilización y de incidencia, y se ha visto cómo ha ido creciendo el tema en la sociedad. Lamentablemente, eso no significa que la sociedad esté más concienciada; pero hay avances. El hecho de que haya empleadores que nos llamen para preguntar “quiero tener bien a mi trabajadora, ¿qué tengo que hacer? ¿Cuánto tengo que pagarle?”, etc., significa mucho. Encontrarnos con estos casos da cuenta de que están tomando conciencia.

En lo referente a este gobierno de coalición, ¿ha habido cambios sustanciales en materia de derechos del trabajo de hogar y cuidados?

Quisiera destacar medidas que considero importantes, y que se están tomando, por ejemplo, desde el Ministerio de la Seguridad Social, como el nuevo portal ‘[email protected]’, que facilita muchísimo la gestión de datos, dar de alta o de baja en la Seguridad Social. Sin embargo, estamos viendo que el problema es la brecha digital. Los empleadores que son personas mayores y que no tienen un móvil táctil ven estas cuestiones como un mundo que les asusta. Y a las empleadas del hogar también, ya que, a pesar de que puedan tener un smartphone porque utilizan WhatsApp para hablar con su familia, hay aplicaciones que les cuesta un poco más. Por eso es necesaria la formación en nuevas tecnologías, para ir rompiendo con esta brecha digital.

“A día de hoy, para poder solicitar el Arraigo Social con permiso de trabajo te piden que tengas tres años de residencia”

Desde las calles, venís reclamando el cumplimiento del Convenio 189 de la OIT, de 2015, sobre el trabajo doméstico. Este convenio establece unos estándares mínimos de protección a este sector. ¿Qué respuesta habéis tenido por parte de las administraciones públicas?

El convenio, que fue aprobado por los países de la ONU y por la OIT, en vistas a que se fuese ratificando, es del año 2011. Este año hemos cumplido diez años de lucha por que se ratifique el convenio. Este convenio es muy importante para nosotras porque obliga a los países a darnos las mismas prestaciones de la Seguridad Social que al resto de trabajadores. Esto significaría la desaparición del Sistema Especial para Empleado de Hogar y que podamos cotizar por el paro, tener otros incentivos económicos que tienen otros sectores laborales que ahora es imposible tenerlo, etc.

Hemos visto también cambios de gobierno, y eso es importante destacarlo. Yo tengo que mantener una neutralidad, pero también hay que contar las cosas con nombres y apellidos. Lamentablemente, los gobiernos de derecha no han estado por la labor; pero los gobiernos de izquierdas, a pesar de que dicen estar por la ratificación, hasta el momento no lo vemos visto materializado. En el programa del actual gobierno de España está la ratificación de ese convenio dentro de esos compromisos. Pero nosotras vemos que no se puede dejar para el final de la legislatura esta tarea, sino que necesitamos que se adopten otras políticas públicas ya.

Hemos notado más cercanía por parte de los gobiernos de izquierda que los de derecha. Por ejemplo, que nos reciba un ministro, un Secretario de Estado de la Seguridad Social o un secretario de Estado de Empleo y hable con nosotras y nos diga las cosas a la cara, ya es un avance. Esto no lo veíamos con los gobiernos anteriores, que ni siquiera se interesaban ni por reunirse con nosotras. También he de decir que, gracias a las entidades públicas como el Ayuntamiento de Madrid, tenemos el primer Centro de Empoderamiento de Trabajadoras del Hogar y Cuidados, donde damos atención integral a las trabajadoras. Y eso es un hito, un centro único en España de estas características financiado por el Ayuntamiento. Lamentablemente, con el cambio de gobierno, de nuevo un gobierno de derecha, nos han dejado únicamente el local, y el financiamiento nos lo han quitado. Hemos tejido otras alianzas, y el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 es uno de los pequeños financiadores, lo cual nos permite tenerlo abierto, aunque disponemos de ¼ del presupuesto de 2019. A nosotras nos encantaría una respuesta más rápida, porque las necesidades de empobrecimiento y de vulnerabilidad de las empleadas del hogar son grandes, y necesita atajarse antes de que se acabe la legislatura.

Según datos de la UGT, las consecuencias del confinamiento en 2020 se tradujeron, en el segundo trimestre del año, en el desempleo de hasta un 58% de personas trabajadoras del hogar sin papeles ni protección social, frente al 4% de personas contratadas. ¿La solución pasaría por una reforma de la Ley de Extranjería o por su abolición? ¿La Renta Básica Universal podría ser una herramienta útil?

Con respecto a la Ley de Extranjería, desde mi punto de vista, sería mejor una abolición de la normativa y tener una nueva con una perspectiva diferente. Pero soy realista y sé que eso no va a ser posible a corto plazo, hasta lo menos diez años. Por ahora, el Gobierno de España ha puesto excusas que se caen por su propio peso, porque Europa está permitiendo y llamando a que se regularice a la población extranjera que ya está ahí, integrada, trabajando. ¿Por qué no resolver este “problema de inmigración irregular”, como lo hacen llamar? Una gran regularización, como la que han hecho Portugal y otros países europeos, permitiría hacer emerger toda esa economía sumergida que está produciendo un menoscabo en las arcas del Estado y en las condiciones de trabajo de las empleadas del hogar. Y esa es la propuesta que hicimos a la que antes era la Secretaria de Estado de Migraciones, Hana Jalloul, aunque no hemos podido darle continuidad porque ha pasado a la Asamblea de Madrid. Nos prometieron que estaban trabajando en una reforma, que se iban a reducir los años. A día de hoy, para poder solicitar el Arraigo Social con permiso de trabajo te piden que tengas tres años de residencia. Por tanto, consideramos que serían necesarias dos medidas. Por un lado, una gran regularización en sectores laborales como el de las temporeras, el del empleo del hogar y el de la restauración; y, por otro lado, una flexibilización de los requisitos.

Respecto de la renta básica, te voy a hablar desde la perspectiva de la migración. Nosotros, en el Centro de Trabajadoras del Hogar, en coordinación con otros voluntarios y voluntarias del distrito, además de asociaciones de vecinos, dimos asesoría y acompañamiento para hacer la solicitud del Ingreso Mínimo Vital. Bien, pues no llegó ni a 5 el número de empleadas del hogar que solicitaron el IMV. Y esto fue porque la mentalidad de la migrante no es la de llegar para recibir una ayudita, sino la de “quiero trabajo”. Creo que es necesaria una renta básica, pero la población migrante muy escasamente va a acceder a ella precisamente por esa mentalidad.

¿Qué papel juegan los feminismos, particularmente en España, respecto de los derechos de las mujeres trabajadoras del hogar y los cuidados? ¿Ha habido una implicación real?

Te daré algunos ejemplos reales. Hace unos años, nosotras comenzamos a reunirnos para la elaboración del Informe Sombra de la Convención contra la Eliminación de Todas las Formas de Violencia contra las Mujeres (CEDAW). Como migrantes, sobre todo siendo empleadas del hogar, muchas incluso trabajando de internas (es decir, conviviendo en el mismo domicilio de la persona a cuidar), nos era muy difícil poder reunirnos con agrupaciones feministas de mujeres cuyas jornadas laborales terminaban a las seis o siete de la tarde. Muchas feministas nos decían de reunirnos un martes en la mañana, y no podíamos porque el único momento que teníamos eran los fines de semana. Sin embargo, ellas no podían porque los fines de semana estaban fuera de su horario de trabajo, que es cuando realmente pueden hacer activismo. Conseguir que Manuela Carmena se reuniera en el sitio que nosotras le dijimos un domingo en la mañana nos dejó flipadas. Ella ya venía con la idea de hacer un Congreso de Empleadas de Hogar y Cuidados, y fue determinante para el crecimiento de las asociaciones. Este tipo de cosas son las que hay que ir haciendo.

“El movimiento feminista tiene que reconocer una cosa: todas, todos y todes tenemos privilegios y opresiones”

El movimiento feminista tiene que reconocer una cosa: todas, todos y todes tenemos privilegios y opresiones. Y esos pequeños privilegios que tienen las feministas blancas deben compartirlo con nosotras, como el tema de los horarios de las reuniones. Esas son las brechas que debemos ir eliminando. Por otro lado, ambas partes hemos hecho el esfuerzo. Como dicen, “hemos hecho la tarea”, y estamos consiguiendo cosas en conjunto. El hecho de que subiesen a una mujer dominicana empleada del hogar a leer parte del comunicado de las reivindicaciones feministas durante la marcha del 8M en Madrid ha sido grande. Falta mucho más que hacer aún, sí; pero ahí vamos.

Participas en la II Escuela de Pensamiento Feminista de AMA. ¿Cómo valoras esta iniciativa?

Me ha encantado, y creo que es lo que necesitamos. Justamente ayer la compañera Lucía Fernández lo decía: “no queremos que hablen por nosotras, queremos que nos den el espacio para hablar nosotras”. Y eso es lo que han hecho en esta Escuela de Pensamiento Feminista. Darnos el espacio y darnos voz a nosotras. Permitir que se cree ese espacio de reflexión va a dar muy, muy buen fruto para poder construir esas alianzas y estrategias del feminismo como herramienta del cambio que necesita la sociedad, y hacer de esta un lugar mejor.

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