En camino hacia las pruebas mixtas en el Deporte

El futuro deporte igualitario no debería clasificar a las personas por razón de su sexo, su identidad de género, orientación sexual o diferencias de desarrollo sexual

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Nuria Saavedra
Nuria Saavedra
Activista feminista y LGTBI+, trabajadora social y profesora en un instituto de Xixón.

El deporte base cada vez es más inclusivo y se pueden ver equipos mixtos, en muchas disciplinas. En el caso del béisbol hasta, al menos, los 16 años. Mientras que las estructuras tradicionales del deporte profesional, de competición, están enraizadas en el deporte sexista. En los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020 las pruebas mixtas serán 18 (atletismo, natación, tenis de mesa, tiro con arco, ciclismo de pista, baloncesto 3 contra 3, etc), es decir, 9 más que en Río 2016.

El futuro deporte igualitario no debería clasificar a las personas por razón de su sexo, su identidad de género, orientación sexual o diferencias de desarrollo sexual, sino por sus cualidades, sus capacidades o por su rendimiento frente a otras personas, en igualdad de condiciones.

El Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) emitió un Laudo -en mayo de 2019- con respecto al caso “Semenya” en el que establece que el sexo biológico no es binario, que hay muchas variantes en distintos tipos y grados e incluso personas intersexuales (deportistas con DDS, diferencias de desarrollo sexual). Además, declara que la testosterona es la principal causa de la diferencia de rendimiento entre hombre y mujeres, aunque no sea la única. Afirma que dicha hormona influye en el desarrollo de la masa muscular y ósea, el tamaño del corazón, su respuesta cardíaca, la capacidad aeróbica y en el nivel de hemoglobina. Por lo que, el TAS consideró necesario para competir la realización de un examen como método proporcionado para su finalidad, pero que crea problemas en relación con la confidencialidad; y un tratamiento para rebajar la testosterona, pero rechaza la afirmación de que no existen daños colaterales físico y psicológicos del tratamiento y presenta dudas sobre si puede o no afectar al rendimiento deportivo.

Recientemente, el TAS ha anulado la llamada Norma de Hiperandrogenismo que intentaba fijar un criterio objetivo: una producción de 10 nanomoles de testosterona, cuatro veces más de lo que se considera normal en las mujeres y que otorga ventaja competitiva. Esta norma sustituyó a prácticas humillantes de reconocimientos visuales o análisis de cromosomas para determinar el sexo de los y las atletas. La atleta gallega María José Martínez Patiño fue excluida del atletismo y humillada públicamente porque su cuerpo producía más testosterona que la mayoría de las mujeres. Por lo que, tener como referencia los niveles de testosterona deja fuera de la competición a mujeres.

Tras el laudo, la Asociación Médica Mundial (AMM) publicó un comunicado sobre las nuevas Reglas que “constituyen una discriminación flagrante basada en la variación genética de las atletas” y que “es contrario a la ética médica internacional y los derechos humanos (…) prescribir medicamentos injustificados, no por necesidad médica, (sino) para que se les permita competir (…) si la afección no está reconocida como patológica.” Posteriormente, el Presidente del COI Thomas Bach expresó que el COI estudiaría “este problema extremadamente complicado y delicado” para los Juegos Olímpicos de Tokyo en 2021. La mujer neozelandesa Laurel Hubbard será la primera mujer trans en competir en Juegos Olímpicos, ya que la halterofilia cumple todos los criterios de elegibilidad exigidos por el COI.

En el deporte competitivo profesional deberán definirse los requisitos para participar en cada categoría y evitar las diferencias significativas de rendimiento, respetando la intimidad de las personas deportistas, y buscar alternativas a tratamientos que pueden tener efectos colaterales físicos y psicológicos. Si los niveles de testosterona, tanto en hombres como en mujeres, no es la única causa de diferencia de rendimiento habrá que analizar cuáles son, también, los otros factores que pueden provocar esa desigualdad de condiciones que lleve al éxito a la persona deportista.

En estos primeros días de los JJ.OO. estamos viendo, por un lado, los intentos institucionales de visibilizar la equidad entre hombres y mujeres. Entre ellos, destaca que ONU Mujeres y el COI lanzaron una guía para evitar coberturas deportivas sexistas, aunque estamos viendo que algunos medios siguen publicando imágenes sexualizadas de algunas deportistas y realizando comentarios sobre su físico. También en la puesta en escena de la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos Tokyo 2020 en: la lectura del código ético, el relevo de la antorcha, quienes portaron las banderas de su país -aunque algunos países decidieron llevar un solo abanderado hombre-, etc., hay una opción explícita creciente de superación de estructuras heteropatriarcales desde el Comité Olímpico Internacional, apoyada por Japón y la mayoría de los países participantes. Incluso se realizan comunicaciones personales reivindicativas en las ruedas de prensa como la del campeón olímpico, el saltador británico Tom Daley, que ha celebrado su medalla de oro con un mensaje a las personas jóvenes LGTB “no importa lo solo que te sientas ahora, no estás solo. Puedes lograr cualquier cosa”.

Pero el debate está encima de la mesa. Por un lado, algunos estereotipos sexuales y de género se mantienen por miedo a la sanción con respecto a la ropa deportiva o estética diferenciada y sexista. En cuanto al caso de la negativa del equipo femenino de Noruega en balonmano de playa de ponerse el bikini, la cantante estadounidense pop PinK pagará la sanción impuesta. Y, por otro lado, se intentan romper otros múltiples estereotipos y discriminaciones, tanto por hombres como por mujeres, entre ellos destaco: el caso del gimnasta tinerfeño Crístofer Benítez criticado por la medallista olímpica rusa Tatiana Navka por sus “actitudes movimientos y gestualidad” y por participar en un “deporte femenino”; y el soul cap o gorro de natación para pelo afro, que ha sido inicialmente vetado en Tokyo, aunque las reacciones han provocado que se reconsidere la postura.

Quizás es el momento de reforzar el deporte igualitario con equipos mixtos en todas las disciplinas, empezando por el deporte base escolar. Y buscar, así, la igualdad desde la equidad, no tanto con una perspectiva sexogenérica, sino desde la realidad de cada deportista para que compitan en igualdad de condiciones. Los campeonatos de España 2020 introdujeron una nueva categoría de gimnasia rítmica con equipos mixtos de chicos y chicas. Quizás, esa pueda ser una alternativa, aunque no en todas las categorías ni disciplinas; pero, se abre un nuevo camino a recorrer donde ni el sexo ni el género, sino las condiciones personales son las que permitirán la participación en la competición. Queda mucho por repensar y cambiar, en todo, también en el deporte.

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