“La España precaria”, un relato crudo y didáctico de la precariedad de nuestro país

La periodista Alejandra de la Fuente hace en su primer libro un retrato ágil, riguroso y emotivo del mundo del trabajo en nuestro país.

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Pablo Tata Alcántara
Pablo Tata Alcántara
Es historiador. Como investigador se ha en centrado en la historia de la represión franquista.

La precariedad laboral es algo que una gran parte de la sociedad española vive en sus propias carnes o en personas cercanas. El no poder llegar a fin de mes, el no poder alquilar un piso digno, el tener que trabajar horas extras sin cobrar nada, el tener que estar pluriempleado para poder tener un sueldo mínimamente digno, los riders, la uberización del empleo, son cuestiones que a muchos nos suena. No sólo a jóvenes, también a personas mayores de 55, que ven como eso de un salario digno, ocho horas diarias de trabajo, les suena a utopía.

Toda esta cruda y triste realidad la retrata la periodista y escritora Alejandra de la Fuente en su primer libro “La España precaria”, editado por editorial Foca, prologado por el afamado presentador Javier Ruiz y con epílogo del abogado laboralista Víctor Llanos. Alejandra es una joven periodista,  que a pesar de su corta edad, tiene ya una mochila de experiencia en investigar y relatar el mundo de los trabajos precarios, primero con su cuenta de Twitter Mierdajobs (con miles de seguidores)  y después trabajando para Diario16, Público y ahora en la Cadena Ser.

El libro está teniendo un gran éxito, estando a punto de acabarse su primera edición después de unas pocas semanas en las librerías ¿A qué se debe este recibimiento? Creo que muchos lo tenemos claro. Porque la periodista relata, en unas 200 páginas, que se leen en un suspiro, una cotidianeidad que sufren millones de personas en nuestro país.

“La periodista retrata una cotidianeidad que sufren millones de personas en nuestro país”

Cuando se publican textos, estudios sociológicos sobre estos temas, suelen ser difíciles de leer para un público general, llenos de tecnicismos, datos engorrosos e ideas y palabras que solo especialistas entienden. Alejandra baja al terreno real todos esos datos, referencias y construye en su libro un relato muy didáctico sobre esta penosa realidad social.

El libro comienza con un contexto sobre por qué la situación está como está, con la reforma laboral de Rajoy en 2012, que precarizó el mercado de trabajo (aunque esta precariedad viene de muchos antes, de los procesos de desindustrialización con Felipe González en los años 80, la primera reforma laboral de Zapatero en 2010, etc). Después desgrana en diferentes capítulos cuestiones fundamentales como la manipulación de los medios de comunicación, que esconden la miseria que vive mucha gente con palabras  bonitas como friganismo (que es buscar comida en la basura), coliving (compartir piso) o workaction (trabajar durante tus vacaciones). O cÓmo la precariedad afectan a una serie de sectores especialmente, como los jóvenes, mujeres, inmigrantes, etc. Como los becarios, los trabajadores trabajando ilegalmente más de 14 horas, la explotación de las kellys o de los riders, se ha convertido ya en una realidad del día a día de nuestro panorama laboral. En los últimos capítulos, la autora describe como la crisis del coronavirus, en vez de reforzar los servicios públicos, mejorar las condiciones laborales de trabajadores que han estado en primera línea contra la pandemia (sanitarios, trabajadores de supermercados, por poner ejemplos) lo que ha hecho es empeorar las condiciones de vida de millones de personas, perdiendo su empleo, su casa, sus perspectivas de futuro.

Alejandra ofrece datos muy esclarecedores, de estudios sociológicos, de la prensa, sobre cómo ha aumentado la pobreza, la miseria, los desahucios, las enfermedades mentales a raíz de toda esta miserable situación. Pero además de dar evidencias con datos, también ofrece testimonios personales, de personas a las que ha entrevistado, que ofrecen un relato muy cercano para el lector. En definitiva, la periodista ha sabido tener un equilibrio entre el rigor y la literatura, entre la razón y la emoción. Una de las pocas cosas que he echado en falta, además de la cuestión de un contexto histórico más amplio, es un relato más en profundidad sobre las luchas que se han dado dentro de diferentes colectivos de trabajadores precarios.

La verdad que es un libro en el que se nota que hay horas y horas echadas, investigando datos, entrevistando a personas, leyendo medios de comunicación, analizando el por qué de la situación y escribiéndolo. El trabajo, fruto de años de esfuerzo de la autora, da un análisis didáctico y contundente sobre la precariedad, que necesitaba ser contada por alguien con tanta exhaustividad.  Alejandra lo ha hecho de forma magistral.

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