Los puntos negros de la atención primaria en Asturias

Asociaciones sociales y vecinales se manifestarán este domingo en municipios de todo el país para denunciar el progresivo deterioro de la atención primaria

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Bernardo Álvarez
Bernardo Álvarez
Graduado en psicología y ahora periodista entre Asturias y Madrid. Ha publicado artículos en ABC, Atlántica XXII, FronteraD y El Ciervo.

La Plataforma en Defensa de la Sanidad Pública y otras asociaciones sociales y vecinales se manifestarán este domingo en Oviedo para denunciar el deterioro de la atención primaria. En decenas de municipios de todo el país habrá manifestaciones por el mismo motivo. La de Oviedo tendrá lugar a las 12:00 horas frente al Teatro Campoamor.

“Esto no viene solo desde la pandemia, sino ya de mucho tiempo atrás”, cuenta Manuel Cañete, presidente de la Federación de Asociaciones Vecinales de Gijón, “aunque la pandemia ha mostrado las debilidades de un sistema que se va deteriorando día a día. Llevamos años movilizándonos, pero cada vez va a peor: peor calidad, peor servicio, falta de personal sanitario…”.

Carlos Ponte, médico y presidente de la Asociación en Defensa de la Sanidad Pública en Asturias, cree que la atención primaria atraviesa “una situación muy grave”. Este “debilitamiento”, aunque agravado por la pandemia del coronavirus, “viene de atrás”. En concreto, “de los recortes que se hicieron cuando gobernaba el PP con el decreto 16-2012. Entonces se recortaron 10.000 millones de euros, y el sistema no se ha recuperado”.

Concentración frente al centro de salud Severo Ochoa FOTO: Luis Sevilla

“Y ningún otro gobierno ha tratado de recomponerlo”, recuerda Cañete, “los sucesivos consejeros del gobierno asturiano no han hecho nada para corregir el problema de la renovación de plantillas ante las jubilaciones”. Coincide en este punto con Ponte, que señala como principales problemas “los contratos precarios, la falta de puestos de trabajo, la financiación insuficiente y unos recursos humanos muy debilitados. Eso se resuelve con inversión”.

Pero no todos los problemas de la atención primaria se deben a la falta de dinero, matiza Ponte. “El modelo del sistema público de salud es ‘hospitalocéntrico’, y la gran referencia es el hospital en lugar de la atención primaria”, explica el médico, “y eso se nota en los presupuestos de Sanidad en Asturias: el 65% del presupuesto se va a los hospitales, y solo un 13% a la atención primaria”.

Listas de espera y atención telefónica

David García, presidente de la Asociación de Vecinos de Langreo, explica las deficiencias de la atención primaria en la zona: “En algunos centros de salud, como los de Sama y Riaño, han desaparecido las urgencias. Esto implica que el cliente tiene que desplazarse hasta el hospital Valle del Nalón, donde están colapsadas las urgencias. Porque, al quitar las urgencias en esos centros de salud, no se reforzaron las del hospital, sino que hicieron recorte de gastos y de personal”. Además, asegura que “hay especialidades que no tienen médicos asignados y que vienen, cada quince días, de otros centros de Asturias”.

En Gijón, cuenta Cañete, hay varios frentes abiertos. Empieza citando el caso del barrio de Nuevo Roces, “que tiene más de 6000 habitantes y carece de cualquier servicio sanitario cercano. Los vecinos se tienen que trasladar al centro sanitario de Contrueces, ya de por sí saturado y con falta de plantilla”. También en La Camocha hay un “sistema de atención médica deficiente”, mientras que el centro de salud de Perchera “no reúne las condiciones óptimas para la atención médica”.

Hospital Universitario Central de Asturias FOTO: Iván G. Fernández

Además, denuncia que se han cerrado “siete de los once centros que tenemos por la tarde, por lo que se nos deriva a los cuatro que quedan abiertos o, directamente, al hospital de Cabueñes. Es decir, que tenemos cerrados durante un montón de horas varios centros de salud por culpa de una mala gestión del área sanitaria”.

Todo esto redunda en listas de espera que, según Ponte, “en algunos barrios periféricos llega hasta los diez días”. En Gijón, dice Cañete, “se han incrementado significativamente las listas de espera. Si lo normal es que el médico pueda verte en 24 o 48 horas, ahora se alarga ese periodo hasta los cinco, seis e incluso siete días”.

En el caso de Langreo, explica García, uno “llama para pedir cita y el personal administrativo, según lo que ellos cataloguen, te dan o no cita. Te preguntan si tienes catarro, qué síntomas, dónde te duele…No puede ser que el personal administrativo esté haciendo labores sanitarias. La atención primaria tiene que ser presencial”.

Este es precisamente uno de los caballos de batalla de los últimos meses: el de la atención médica telemática o telefónica. “No entendemos que muchos sanitarios estén optando por este modelo”, reconoce Cañete, “cuando hay pruebas que demuestran que eso conlleva mala detección de enfermedades y confusión en los tratamientos. Precisamente por eso mucha gente está recurriendo a la sanidad privada”.

A esto se le suma que “Gijón es una ciudad muy envejecida. Muchas personas mayores, que son las que tienen mayor índice de enfermedad, tienen problemas de acceso a la digitalización. Durante mucho tiempo se les ha negado la posibilidad de ir al médico, aunque últimamente ya hay algo más de atención presencial. La atención telefónica no es una solución para estas personas ni para nadie”.

Ponte recuerda que “la atención sanitaria ha de ser presencial, personalizada y directa”. Todo lo demás supone en la práctica “la discriminación de la población más pobre, anciana y con menos conocimientos digitales”.

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