Las empleadas del transporte escolar no quieren pagar por trabajar

Las acompañantes de los autobuses de los colegios culpan al Principado y a las subcontratas de fomentar la precariedad laboral.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Este lunes las trabajadoras del transporte escolar se manifestaron frente a la Consejería de Educación convocadas por CCOO. Las concentradas reclamaban mejores sueldos y estabilidad en el empleo. Son unas 400 en toda Asturies. Todas mujeres. Todas precarias. Las acompañantes del transporte público escolar ganan unos 200 euros al mes. Forman parte de la comunidad educativa, pero no por ello son empleadas públicas como el personal docente y administrativo. Sus contratos suelen ser por dos horas. Los meses de verano se van a la calle. Forman parte de esa gran masa de trabajadoras precarias que trabajan para la administración a través de subcontratatas, en este caso del transporte, sin apenas derechos. Se supone que la nueva reforma laboral debería poner orden en lo que a día de hoy es el reino de la competición salarial a la baja.

Antes de la crisis, sin ser ninguna maravilla, la cosa era algo mejor para las del transporte escolar. Las rutas se adjudicaban unos 50 euros. Ahora en cambio salen por poco más de 20. De esos 20 euros debe salir el sueldo, los costes de gestión y el beneficio empresarial. Echen cuentas. Desde hace 10 años las condiciones de estas trabajadoras se han venido degradando curso tras curso. Borja Llorente, secretario del Sindicato de Enseñanza de CCOO de Asturias, afirma que estas empleadas han sido las que “han pagado los platos rotos de las políticas de austeridad”. Llorente acusa al Principado de desentenderse de las condiciones laborales de las trabajadoras de subcontratas como el transporte, la limpieza o los comedores escolares, sacando pliegos de concurso que año tras año precarizan las condiciones laborales en las empresas que prestan servicios externos a la Consejería de Educación. “Si tan feministas son Adrián Barbón y el Gobierno socialista deberían preocuparse más de las condiciones en las que están trabajando en sectores como este, en el que el 100% son mujeres” señala Borja Llorente, que se muestra satisfecho por el trabajo sindical que se está haciendo para organizar a unas empleadas hasta hace poco muy dispersas y atomizadas, y que ahora comienzan a unirse y pelear por sus derechos.

Concentración ante la Consejería de Educación. Foto: Iván G. Fernández
Borja Llorente, secretario de CCOO de Educación. Foto: Iván G. Fernández.

Entre las reivindicaciones que han llevado este lunes a las puertas de la Consejería de Educación está no pagar por trabajar. Ermitas Santiso es una de esas acompañantes de transporte escolar que tiene que rascar unos cuantos euros de su pequeño sueldo para poder hacer su trabajo. Vecina del barrio ovetense de La Corredoria, trabaja para el Colegio Público de de San Cucao, en la zona rural de Llanera. Cada mañana se desplaza desde su casa hasta Cayés, Llanera, donde toma el transporte escolar, que va vacío hasta el lugar donde se recoge a los niños y niñas. Ese viaje se lo tiene que pagar de su bolsillo a la empresa concesionaria del servicio, así como buscarse la vida para volver a casa desde donde le deja el autobús escolar. “Los trayectos en los que el autobús va vacío nos los tenemos que pagar nosotras”. Es una suma considerable para sueldos muy pequeños, que rara vez superan los 200 euros. Esta mañana ha estado con otras compañeras reclamando condiciones frente a la Consejería. Su pancarta lo decía todo:“La consejería privatiza, las subcontratas esclavizan”. Quieren clausulas sociales en los contratos, que se deje de mirar únicamente el precio más bajo en los concursos, que los desplazamientos no se los tengan que pagar de su bolsillo y que las compañeras que trabajan para colegios especiales tengan un extra económico por ello. De momento, su primer objetivo es todavía menos ambicioso: “A ver si hay suerte y la consejera nos recibe”.

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