Luces y sombras de la sanidad pública asturiana

Varios profesionales y personal sanitario reflexionan sobre la situación del sistema de salud en plena pandemia.

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Christian Ferreiro
Christian Ferreiro
Graduado en Filosofía por la Universidá d'Uviéu. Esperando ser docente de secundaria en un futuro no muy lejano.
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Asturias entraba de lleno en 2022 con un titular de gran expectativa: este año, el Principado será la 2ª comunidad con mayor inversión en sanidad por habitante. Concretamente, en Asturias se invertirá 1.932,38 euros por habitante en el sistema público de salud, solo superada por Euskadi, y cuya media nacional se sitúa en los 1.679,26 euros. Pablo Fernández Muñiz, Consejero de Salud del Principado, anunciaba este incremento del 2,3% respecto del año pasado, de tal manera que prosigue el incremento de inversión en materia sanitaria por segundo ejercicio consecutivo.

Sin embargo, a pesar de las bienaventuranzas anunciadas, no es oro todo lo que reluce. Al menos, eso se desprende de las conversaciones que Nortes ha tenido con diversos profesionales y personal sanitario de Asturias.

El personal sanitario de atención primaria ha sido descuidado durante esta pandemia. Foto: Iván G. Fernández

Rubén Villa, médico especialista en Medicina familiar y Comunitaria, lo ve “paradójico”. Si bien es cierto que Asturias es la segunda comunidad con mayor inversión por persona asistida, en atención primaria somos la penúltima. “Somos la base del sistema, y si cae la atención primaria, todo el resto se desmorona”, advierte Villa. Desde su condición de presidente de la Sociedad Asturiana de Medicina de Familia y Comunitaria (SAMFyC), está convencido de que “la atención primaria está muy implantada en todo el territorio asturiano, teniendo en cuenta que la población es muy dispersa”. Esto contrasta con las políticas de recortes y privatizaciones que se han dado: “asistimos al desmontaje sistemático del sistema público de salud. Ladrillo a ladrillo, sin darnos cuenta”. Villa lo tiene claro: “los directivos del SESPA no creen en la atención primaria”.

No obstante, como profesional sanitario, Rubén Villa también destaca los aspectos positivos de estos últimos meses: “el lado humano, la solidaridad entre compañeros. A pesar de que a todos nos habría gustado tener días libres en Navidad, mucha gente ha ido a echar una mano a los compañeros”.

“Los directivos del SESPA no creen en la atención primaria”

Ana Carpintero también pone el foco en esta atención médica: “en comparación con otras comunidades, estamos mejor. Pero vamos por el camino de la externalización, y debemos evitarlo”. Carpintero, enfermera en el Hospital de Cabueñes, además de pertenecer a la sección de Sanidad de la Corriente Sindical de Izquierdas, ve que el sistema de salud asturiano “está sufriendo una situación de estrés fuerte, que ya viene de lejos”. En su día a día en Cabueñes, ve que el personal está “desmotivado y cabreado” por la falta de previsión y los bandazos del Gobierno asturiano. “Parece que no se está aprendiendo nada de las olas, y la gente está harta”.

Autocovid y autovacunación en el HUCA. Foto: Iván G. Fernández

Villa elogió la estrategia de Rafael Cofiño, ex director general de Salud Pública del Principado, quien dimitió a tres días después de adoptarse las polémicas medidas sanitarias de cara a las Navidades. Unas medidas que “no tienen ningún sentido”, en opinión de Villa. “[Cofiño] había apostado por la ventilación, el control de aforos… Era una buena estrategia. Pero luego lo desautorizaron”, lamenta Villa.

“La Sanidad pública es lo que nos une como sociedad y es el mejor tesoro que tenemos”

La fuga hacia la sanidad privada ha sido una de las consecuencias más graves de esta situación. Rubén Villa advierte de los peligros que esto aguarda: “en las emisoras de radio, en las redes sociales… Hay mucha publicidad de seguros y sanidad privada, y es todo un negocio”. Villa confió en que, con la crisis de la pandemia, se reforzaría la sanidad pública, “que es lo que nos une como sociedad y es el mejor tesoro que tenemos”. A su decepción también se une la de Ana Carpintero, que creyó en la necesidad de “una sanidad y unos servicios públicos fuertes” tras la pandemia, pero, hasta el momento, todavía no ha sido así. “En los picos de las olas de contagios, se necesitan todas las manos posibles. Pero no hay que olvidar los momentos de normalidad, donde seguimos necesitando a mucha gente”.

Autocovid del HUCA. Foto: Iván G. Fernández

¿Qué nos depara el futuro? A juicio de Ana Carpintero, no mucho: “no espero que se lleven a cabo los cambios que necesitamos”. La enfermera y sindicalista no cree que la solución pase por el aumento de plazas MIR (Médico Interno Residente) o EIR (Enfermero Interno Residente), ya que “estamos viendo que, si se convocan 40 plazas de medicina o enfermería, 30 se nos van fuera de Asturias. Algo estamos haciendo mal”. Por esta razón, Carpintero está convencida de que la respuesta debe ser más definida, apostando verdaderamente por “centros de salud con profesionales arraigados a la comunidad”.

Las estrategias concretas que se adopten, a juicio de Rubén Villa, deben partir de “una apuesta financiera clara por la atención primaria y la sanidad pública”. Es decir, no como el Gobierno de la FSA, que, según Villa, “solo venden humo”. Esto nos interpela como sociedad: “debemos pagar impuestos. Así, podremos tener una sanidad pública que sea resolutiva y de calidad”.

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