Oficialidad y fiscalidad: ¿Realmente saben negociar en IU?

¿La izquierda podría lograr la oficialidad, contentar a Foro y hacer que el sistema fiscal asturiano sea aún más progresivo? Desde luego que sí.

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Nicolás Bardio
Nicolás Bardio
Es politólogo, escritor y creador de juegos de rol.

Que Foro no es el partido de la lengua y de los derechos civiles, lo tenemos bastante claro. Hace apenas unas horas que se hacía pública la posición de la Comisión Ejecutiva donde se repetía que para dar el Sí a la oficialidad hacía falta acometer una serie de reformas fiscales en paralelo con el estatuto. El yo te doy, tú me das es lo más democrático que existe, y quienes aborrecemos los referenda y somos grandes fans del parlamentarismo, tenemos claro que es mucho mejor que las reformas salgan del diálogo, de la negociación y de un acuerdo amplio que de mayorías rodillo que pueden cambiar de un día para otro. De hecho, el daño que han hecho las mayorías rodillo y la falta de diálogo lo podemos ver en España en leyes como las de educación, que cambian constantemente y apenas dan tiempo a aplicarse bien. Ante esta dist

A IU le cuesta negociar

A Izquierda Unida le cuesta negociar. Es algo que hasta los propios militantes de IU reconocen, que tienen muchas veces la sensación de que sus dirigentes entregan al PSOE votos en blanco o, en otras ocasiones, se se hacen los dignos y no consiguen nada. En cierta manera, la fundación de Podemos fue una impugnación a IU; no tanto a nivel ideológico – los de Podemos y los de IU tienen unas ideas muy parecidas – como a nivel práctico: Pablo Iglesias nos puede gustar más o menos, pero lo cierto es que consiguió que un partido con una fuerza electoral semejante a la IU de Julio Anguita pudiese entrar en gobiernos estatales por primera vez desde la Segunda República; supo negociar bien en su momento.

Ovidio Zapico, coordinador de IU Asturies. Foto: Iván G. Fernández.

En Asturies, IU sí que había sido fuerza de gobierno en el pasado – pues es tradicionalmente un partido bastante fuerte – pero ya en aquel momento adoleció la capacidad negociadora que le hizo pasar por dos momentos bastante embarazosos: aquel 2003 en el que prometieron no entrar en ningún gobierno que no apoyase la oficialidad (al que acabaron renunciando aquel mismo año) y ese 2010 en el que el Bloque por Asturies de Rafa Palacios rompió con IU después de que comenzase a aceptar los famosos recortes de la última etapa del arecismo a cambio de nada.

“Incluso desde una óptica de lucha de clases, hay espacio para el acuerdo con un partido que es liberal”

En esa oscilación constante entre aceptar lo que nos pongan y el darse golpes de pecho diciendo lo dignos que son, IU se ha ido moviendo de forma errática a lo largo de los últimos años. Hoy, con la oficialidad, parece que tocan los golpes en el pecho: IU ha dicho que no va a negociar la fiscalidad a cambio de la oficialidad. ¿Realmente es una buena decisión?

¿600.000 asturianos ó 200 ricos?

Según las encuestas, el 60% de los asturianos (unos 600.000) están a favor de la oficialidad. Según esas mismas encuestas, el 40%, unos 400.000, usamos el asturiano a diario y según la ley y el estatuto actual, el 100%, un millón de asturianos, tenemos prohibido utilizar el asturiano en la esfera pública: en hacienda, en un juicio, en correos… …o recibir clases de distintas asignaturas en asturiano. Frente a estas cifras tan escandalosas, el impuesto de sucesiones que IU se ha negado a negociar (y cuya existencia yo, personalmente, creo que es positiva), es un impuesto bastante marginal que representa un 0,55% del PIB (es decir, que no grava ni 60 céntimos de cada 100 que se producen en Asturies), que afecta al únicamente 1% de las herencias y que sólo pagan 200 familias. ¿Merece la pena mantener esta prohibición de uso del asturiano a cambio de tan poco? Yo, desde luego, creo que no.

¿Maldad o estupidez?

¿Por qué pasa esto? ¿Por qué IU está situada en una posición en la que todos perdemos? Creo firmemente en la teoría de Cipolla y la estupidez y en que si algo puede atribuirse a la estupidez antes que a la maldad, así debe hacerse. De este modo, creo que si analizamos el cuadro de opciones disponibles, vemos que el no negociar la oficialidad es la opción más estúpida. La opción “malvada” generaría un perjuicio ajeno (es decir, nos dejaría sin oficialidad) pero también generaría un beneficio propio (IU ganaría las elecciones o algo así), cosa que no parece muy probable con la actitud actual. En el cuadrante malvado podría estar moviéndose Foro que ocasiona una pérdida al contrario (hacer tragar la fiscalidad a cambio de la oficialidad), pero obtiene una ganancia, que es esa misma fiscalidad para los suyos. ) En cambio, creo que IU al no aceptar negociar fiscalidad por oficialidad, se está moviendo en el eje de la estupidez pues está generando un perjuicio propio (a quienes queremos la oficialidad y en alguna elección o momento votamos a IU porque consideramos que era el partido que más hacía por la causa) y genera un perjuicio ajeno (a todas las personas que jamás votaron a IU ni se lo plantearon, pero que sí ansían la oficialidad). ¿Estamos en un impasse? Yo creo que no. Creo que IU tiene miedo de negociar porque no se le da demasiado bien hacerlo, pero podría ganar mucho en una negociación: sacar la oficialidad, contentar a Foro y hacer que el sistema fiscal asturiano sea aún más positivo. ¿Es posible? Desde luego que sí.

Mil y una maneras de negociar:

Lo único que hace falta para llegar a un acuerdo es voluntad por todas las partes y buscar un terreno común en el que todos ganemos. Una negociación no tiene por qué ser un juego de suma cero en el que uno gana para que otro pierda. Muy al contrario, una negociación puede ser un juego de suma cero en el que todos los que negocien ganen a costa de las pérdidas de los que no lo hacen (PP, C’s y Vox en este caso).

Semeya: Iván G. Fernández

Negociar con éxito en un sistema parlamentario se trata de buscar acuerdos en los que todos ganen: Es decir, utilizando la teoría de Cipolla, huir de la estupidez y de la maldad y entrar en el plano de la inteligencia, que es conseguir beneficiarnos a nosotros mismos y a los demás en el proceso. Pero no hablemos en términos abstractos, bajemos al terreno de las negociaciones fiscalidad-oficialidad. ¿Cómo podría negociar IU para?

1) Bajo ningún concepto sacrificar la progresividad en los impuestos.

2) Sacar a la oficialidad, contentando a Foro, pero sin renunciar al punto anterior.

A primera vista, puede parecer una misión imposible: ¿Cómo vamos a bajar los impuestos y al mismo tiempo no estar haciéndoles un favor a los ricos? Pero lo cierto es que este tipo de diatribas se plantean de forma constante en sistemas de partidos llamados “democracias de consenso” en los que las coaliciones son de amplio espectro y pueden estar compuestas por democristianos, socialistas y liberales al mismo tiempo como sucede en Bélgica; donde hace años tuve la suerte de poder trabajar en política y conocer el proceso de primera mano. Hay muchísimas opciones de resolver el asunto:

Por ejemplo, si subimos el mínimo exento de 300.000 a 400.000, estaremos beneficiando a los modereadamente ricos, cosa que podría contentar las aspiraciones de Foro pero, si al mismo tiempo, negociamos un aumento de los tipos del impuesto a las fortunas de más de 1.000.000€, estaríamos haciendo el impuesto más progresivo al mismo tiempo.

Por decirlo de otra manera: ¿Y si bajamos los impuestos al dueño de Tierra Astur – que mal no le debe de ir – pero se los subimos al de Inditex – que le va infinitamente mejor –? ¿No seguirían siendo progresivos los impuestos? ¿Bajar un 10% los impuestos a los millonarios para subírselos un 10% a los billonarios no es acaso progresivo? ¿No contenta a todos? ¿No hace, incluso, que se recaude más? Como se puede ver, IU puede ganar en unas negociaciones fiscales en las que también Foro puede ganar. Incluso desde una óptica de lucha de clases, hay espacio para el acuerdo con un partido que es liberal. El problema no es si subes el mínimo exento o bajas los tipos de las herencias entre 300.000 y 600.000; el tema es, si a cambio de eso, se lo subes y cuánto a las herencias de más de 1.000.000. Por supuesto, estas cifras son solo ideas, el abanico para jugar con ellas es inmenso y este juego es el de una negociación gubernamental corriente y moliente en Bélgica… ¡No es tan difícil!

Ideas hay mil y espacio para el acuerdo y la negociación, si se quiere, también: ¿Y si, como contrapartida, gravamos con una ecotasa las noches de hotel de los turistas que nos visitan, tal y como ha planteado reciéntemente la propia IU? ¿Y si planteamos, como contrapartida a bajar sucesiones, un impuesto negativo que suponga devolver más dinero en la renta del que se recaudó a las personas con muy pocos recursos, como propuso Ciudadanos cuando quería ser de centro? Las posibilidades de negociación en la que todos ganamos son miles, las combinaciones fiscales que permiten aunar el bajar impuestos (a unos) y aumentar progresividad (subiéndoselos a otros) son infinitas. Lo que no tiene sentido es que un millón de asturianos tengamos prohibido usar nuestro idioma y vaya a acabar desapareciendo porque paguen un poquitín más o un poquitín menos 200 ricos asturianos y por una actitud de no quiero hablar que no lleva a ninguna parte y es impropia de un partido político serio.

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