La suerte de los pobres

El Informe FOESSA de Cáritas ha destapado, poniendo negro sobre blanco, la miseria de los pobres, la miseria de los millonarios y ese abismo insalvable entre unos y otros.

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y dirige el Centro de Interpretación del Cine en Asturias. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y el diario digital migijon. Colabora en la Cadena Ser. Su último libro, junto a Rubén Paniceres, se titula "Ceniza a las cenizas. David Bowie y la revolución visual de la cultura pop" (Ed. Rema y vive).

El último Informe FOESSA de Cáritas constata el aumento de la pobreza por razones de edad, género y origen. El escudo social del Gobierno de coalición está fallando. Se constata que no es el escudo del Capitán América, aunque en España hayan mejorado las cifras de empleo durante el último año, gracias a unos ERTE que enmascaran las cifras del paro. La precarización y la exclusión siguen ganando terreno entre los jóvenes, las mujeres y los inmigrantes. Las cifras son demoledoras: el coronavirus ha dejado a 2,5 millones de personas fuera del sistema. El incremento de la pobreza severa ha pasado del 9,5% al 11,2%.  Cerca de 800.000 personas forman parte del grupo de desempleados de larga duración. Casi 2 millones de familias dependen de un salario precario e inestable. El informe FOESSAes, simplemente, desolador.

Todas estas cifras nos dan el volumen del lumpemproletariado, o sea, un porcentaje elevado de potenciales votantes de Vox que esperan un acontecimiento que equipare las reglas del juego, o sea, un naufragio. La grisalla de los días en paro, este lunes al sol que es una fábrica de desclasados, la manigua del resentimiento social que acaba derivando en fascismo se incrementa día tras día sin que nada ni nadie ofrezca más esperanza que un digno contrato de trabajo. Confiamos en la reforma laboral, en los fondos europeos y hasta en Juegos y Loterías del Estado, pero hay algo en todo esto que nos inocula la duda abstracta y general acerca de todo, mayormente porque tenemos una clase política que no nos merecemos, o sí.

“Mientras zozobra el Estado del Bienestar, una compañía eléctrica hace marketing con nuestra supervivencia”

La subida de la luz ha provocado una inflación trimestral del 6,7%, una de las más elevadas en la historia económica de España desde hace más de 30 años. TotalEnergies lo celebró esta semana sorteando la factura gratis de la luz durante los próximos 10 años entre alguno de sus clientes. La familia agraciada lo celebraba hace unos días en la radio, pensando en qué podrían ir a parar los 60 euros ahorrados cada mes hasta el 2032.  Antañazo, se sorteaban viajes, coches, dinero y chalets. Hoy, si te toca un bono de la luz eres un tipo afortunado. Cualquier día, una funeraria sorteará tu entierro y habrá quien lo celebre por todo lo alto desde el interior de un féretro bien acolchado.

Sede de TotalEnergies. Foto: Luis Sevilla.

Mientras zozobra el Estado del Bienestar, una compañía eléctrica hace marketing con nuestra supervivencia. Sólo dos de cada diez beneficiarios han podido acceder al ingreso mínimo vital desde que se aprobó. La diferencia entre el sorteo de la factura de la luz de TotalEnergies y la percepción de esta ayuda estatal parece simplemente de matiz. El laberinto de la burocracia no tiene nada que hacer con la gracia divina de la fortuna. Lo de TotalEnergies es la espectacularización de la pobreza, marketing de nuestras propias miserias, un salto cualitativo de la publicidad que nos ha pillado a todos con el pie cambiado pero que deja muy claro a qué horizonte alcanzan nuestros anhelos, esperanzas y sueños después de dos años de pandemia, o sea, pagar la factura de la luz, el agua y cosas así.

La pobreza es la tribuna sangrienta de la tristeza, se expresa con la poética de los números rojos y deja un rastro de soledad universal vigilada por Dios desde su sueño. Ha venido Cáritas para despertarlo, poniendo negro sobre blanco las miserias de los pobres, la miseria de los millonarios y ese abismo insalvable entre unos y otros. Después de la pobreza viene el horror, la noche vacía de luna fusilada, el facherío clamando a las puertas del Congreso o el suicidio desde un acantilado con todos los santos llorando en sus capillas de llama.

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